Cuarenta años del encuentro que anticipó la transformación digital y tecnológica de España
- El encuentro AMETIC celebra en Santander su 40ª edición, como uno de los foros de innovación y tecnología más longevos
- España busca convertir el auge de la Inteligencia Artificial en una oportunidad industrial
Las crónicas hablaban hace cuatro décadas de la reducción del tamaño de los procesadores y su abaratamiento como la llegada de una auténtica revolución social. Ese era uno de los temas centrales del primer congreso celebrado en 1986 en Santander. Aquel seminario hoy se llama Encuentro de Economía Digital y las Telecomunicaciones, que organiza AMETIC, la patronal española de las compañías tecnológicas, en colaboración con el Banco de Santander y la Universidad Menéndez Pelayo. Entonces, en los hogares españoles había un microordenador estrella, el ZX Spectrum, creado íntegramente en el Reino Unido, algo que hoy sería impensable, cuando llevamos en nuestros bolsillos dispositivos con componentes procedentes principalmente de Asia.
Ahora las principales preocupaciones son la independencia tecnológica, el impacto de la inteligencia artificial en todos los ámbitos, la computación cuántica o las tecnologías duales. Bajo el lema “Digitalización, Competitividad e Impacto Social”. La gran ecuación” esta 40ª edición pone sobre la mesa los grandes retos y oportunidades de la transformación digital.
La agenda política impidió que el ministro de Transformación Digital y la Función Pública, Óscar López, inaugurase el evento en 2025, pero este año cumplió. Para el ministro, la carrera desenfrenada por una mayor capacidad de cómputo y más centros de datos tiene que seguir adelante, pero teniendo en cuenta la sostenibilidad, la eficiencia y la soberanía. Aprovechó su intervención para subrayar que España albergará una de las tres primeras gigafactorías de IA de la Unión Europea.
Los periodistas Antonio Lorenzo y Juan Carlos F. Galindo son los más veteranos en el encuentro de AMETIC
40 años que dan para mucho
La cuadragésima edición es un buen momento para mirar atrás, a través de la mirada de dos de los periodistas que mejor conocen este encuentro. Juan Carlos F. Galindo no recuerda qué temas se abordaron la primera vez que vino, en 1993. “Trabajaba en la revista Dinero, y no había recibido invitación. Le dije a mi director: “Yo tengo que ir a esto. Si escribo de innovación y tecnología, tengo que ir”, y me planté en el Sardinero, que entonces se caía a trozos”, rememora el periodista. Ya percibía que el sector empezaba a cambiar de piel. “En los años posteriores, oíamos hablar de GSM, licencias de telefonía móvil. El congreso estaba dominado, entre comillas, por las operadoras de telecos: Telefónica, Airtel (después Vodafone), que si las redes 2,5G”.
Antonio Lorenzo acude al encuentro de Santander desde 1996, “estaba todo el follón de la regulación de las telecomunicaciones, dejaban de ser estatales y entran nuevos jugadores”, recuerda. Dice que la palabra digital ni se mencionaba en los debates. “No era internet ni digitalización ni nada de eso. Eran las grandes empresas de software profesional. IBM era la que realmente lo abarcaba todo”. Como anécdota, menciona que propuso en su periódico hacer una información sobre “una cosa que se llama internet”, que ya despuntaba en las universidades de Estados Unidos. La respuesta fue tajante: “Mejor haces otra cosa porque eso no lo va a entender nadie”. Mientras, en su casa trasteaba con un Amstrad PC 1512. Juan Carlos F. Galindo evoca un Macintosh Classic con una pantalla pequeña.
Juan Carlos F. Galindo saltó del periodismo a trabajar en Telefónica y menciona una anécdota cuando en el período de presidencia de Juan Villalonga. “Se emparejó con una modelo venezolana, no recuerdo bien su nombre, y el congreso se llenó de periodistas del corazón, de teles y prácticamente no te podías mover. Lo recuerdo perfectamente porque había que despejarle el camino para que no le hicieran preguntas sobre su relación”, cuenta entre risas.
Ana Alonso durante su intervención en el encuentro v
La adopción debe ir acompañada de eficiencia
“Si pensamos en este momento de la inteligencia artificial, estamos en la época de las bombillas”. Así comenzaba Ana Alonso de Salesforce su intervención, centrada en animar a rebajar las expectativas de retorno del uso de la IA en las empresas. “Cuando la electricidad empezó a ser usada en las organizaciones, poníamos bombillas para generar más horas de trabajo. Llegó un momento en que los competidores hacían lo mismo, pero no poner cada vez más bombillas, éramos más competitivos. Con la IA pasa algo parecido”, las empresas distribuyen herramientas y automatizan tareas, sin repensar cómo se va a rentabilizar, ni el modelo de negocio.
Para la vicepresidenta senior de Salesforce para el sur de Europa, en esta carrera por ser más productivos, se está confundiendo adopción con eficiencia. “El efecto de cambiar de una IA, de una herramienta a otra, hace que se pierda un 40% de la productividad ganada”, advierte. La clave, según su punto de vista, es que, además de facilitar herramientas a los trabajadores, las empresas tienen que decidir cuáles usar y cómo integrarlas en el día a día profesional. Para cerrar su panel, Ana Alonso puso el foco en el coste creciente de los agentes de IA: “Ahora mismo, el consumo de tokens (unidad de texto que usa una inteligencia artificial para leer, procesar o generar información) hechos por agentes supera en cinco veces al humano”. Como ejemplo puso el caso de una publicación estadounidense que ya registra más accesos de suscripción mediante IA que de personas. Si ya la generación de contenidos hechos con inteligencia artificial había superado al humano en internet, lo siguiente ha sido que los agentes superen a los internautas en el uso de la red.
Intervención en el Encuentro de Economía Digital y las Telecomunicaciones v
La batalla por los chips también se libra desde España
Para que podamos usar esos tokens y esos modelos de IA, además de centros de datos, es vital el papel de los semiconductores, del que ha hablado en el encuentro de Economía Digital Roger Espasa, CEO de Semidynamics. La compañía, fundada en Barcelona en 2016, nació diseñando y licenciando tecnología de procesadores. Ahora da el salto al desarrollo de sus propios chips y sistemas para IA. “Sin los fondos públicos no estaríamos donde estamos”, asegura Roger. “Teníamos unos diseños y los licenciábamos. No hacíamos chips. Y gracias a los fondos públicos tomamos el salto de decir: vamos a hacer los nuestros propios”. El cambio no es menor, es un tour de force. Su fabricación exige años de desarrollo y, después, integrarlo en placas y racks, los armarios llenos de electrónica que se instalan en los centros de datos. Una carrera que requiere constancia, “no son inversiones de cinco o siete meses. Aquí hablamos de cuatro, cinco, siete, ocho e incluso nueve años”.
Roger Espasa, CEO de Semidynamics SARA RODERO PEREZ SARA RODERO PEREZ
En su panel se ha hablado de las cuatro capas que tiene la IA: los datos, los modelos, los centros de datos y los chips. Estos últimos concentran la mayor parte del valor: “Son el 80% de toda esta cadena”, asegura. La alternativa es sí o sí salir fuera a buscarlos. Semidynamics quiere mitigar la dependencia europea de Estados Unidos y Asia. Para conseguirlo, la compañía española crea su propia tecnología, una arquitectura abierta basada en el estándar RISC-V, que hace posible adaptar el procesador a más tipos de tareas. Además, frente a la competencia, que usa memoria HBM (un tipo de memoria muy cara y muy pequeña), la propuesta de esta compañía es la memoria llamada LPDDR, la misma que hay en los móviles y en los portátiles. “La nuestra no es tan rápida, pero tiene más capacidad. Permitiría a la gente tener contextos más grandes. Te pongo un ejemplo. Cuando usas ChatGPT, subes un PDF y le pides que te lo resuma. Al cabo de un rato te dice que ya no puede hacer más tareas. Con más memoria podrías subir más información y hacer más preguntas”, afirma Roger.
El proyecto de esta empresa es un caso claro de soberanía digital, término que acapara casi todas las intervenciones del congreso de AMETIC. Para Roger no se trata de aislamiento: “El principio básico de la libertad es la capacidad de elegir, como decía Erich Fromm. Si no hay alternativa, no tienes opciones”. La ambición de Semidynamics es que Europa pueda contar con una infraestructura propia para la inteligencia artificial, reducir el coste de los modelos y no depender de un único proveedor tecnológico, que complica las negociaciones en momentos de tensiones geopolíticas. “Hay mucha gente, no solo en Europa, que quiere alternativas que no todas sean estadounidenses”, señala. En España, añade, se está haciendo un esfuerzo muy grande para que esta tecnología despegue, a diferencia de otros países europeos que aún no han movido piezas en este asunto. “Los procesadores tardarán años en hacerse, la IA también, y los centros de datos, y la red eléctrica. Pero el camino se ha iniciado y eso es bueno. Si se persevera, y los chinos lo han demostrado, no veo motivos para que tengamos una industria puntera”, concluye.
En la capital cántabra se abordará hasta el 2 de septiembre cómo la tecnología y el ecosistema digital impactan en sectores como la salud, la justicia, las pymes, la defensa o las ciudades inteligentes.