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Fotografiar el cielo: la fiebre que mueve a miles de amantes de las estrellas

  • El eclipse del pasado 12 de agosto atrajo a España a aficionados a la astronomía de todo el mundo
  • Uno de ellos fue el francés Maurice Brou, que llegó desde Bretaña y ha convertido la astrofotografía en su pasión
Astrofotografía del eclipse total de Sol.
Imagen del eclipse total de Sol del pasado 12 de agosto, tomada desde Garray. MAURICE BROU

El pasado 12 de agosto, Maurice Brou llegó a la localidad soriana de Garray con su mujer, Christelle, desde la región francesa de Bretaña. Aparcó su autocaravana en el graderío de La Hoya, junto al yacimiento arqueológico de Numancia, y allí esperó al eclipse total de Sol, el segundo que fotografiaba después del que presenció en 2024 en Quebec. "Los eclipses muestran la grandeza de la naturaleza... Es una experiencia que trasciende la fotografía", comentaba a RTVE Noticias.

Pero la provincia de Soria fue solo una parada más en una afición que ocupa buena parte de su tiempo libre desde hace 15 años. En francia, trabaja en un taller de rotulación e impresión publicitaria, pero fue la curiosidad por comprender qué ocurría en el cielo la que terminó empujándole hacia la astrofotografía. "A fuerza de mirar el cielo, me aficioné a la astrofotografía. Esta es mi pasión. Me encanta mirar el cielo", confiesa.

Fotografiar el universo es para Brou un ejercicio de paciencia y también un desafío. Dedica largas exposiciones a los objetos de cielo profundo y recurre a tomas cortas o vídeo para captar el Sol, la Luna y los planetas. Cuanto más compleja es una imagen y más trabajo requiere durante su procesado, más disfruta. "Hacer astrofotografía es poner color a las nebulosas y galaxias", explica, algo que los sensores de las cámaras permiten revelar mucho mejor que el ojo humano.

Maurice Brou, astrofotógrafo aficionado, junto con a su esposa Christelle.

Maurice, mostrando su equipo de astrofotografía, junto con su esposa Christelle, posan junto a la autocaravana en la que viajan. S.A.P.

La astronomía es también su forma de desconectar de la rutina. Buscar objetos en el cielo y conseguir encontrarlos le produce "un placer inmenso", pero la afición le ha permitido además coincidir con otros aficionados y profesionales en los distintos lugares de observación que ha visitado, con quienes comparte técnicas, información y experiencias. "He conocido a personas maravillosas en todos los puntos de observación a lo largo de mis desplazamientos, aficionados y profesionales", cuenta.

Brou ya tiene en el horizonte el eclipse total del 2 de agosto de 2027, en Gibraltar, y el del 18 de enero de 2028, en Barcelona. Su gran sueño, sin embargo, está más lejos: viajar al desierto de Atacama, para disfrutar de un cielo libre de contaminación lumínica y fotografiar el firmamento desde el hemisferio sur. Allí volvería a buscar objetos invisibles a simple vista, esperar, acumular luz y convertirla después en una imagen. Porque, para él, fotografiar el cielo no consiste solo en mirar. Es una manera de acercarse a una naturaleza que ocurrió hace mucho tiempo, a veces incluso millones de años; de compartirla con otros y, durante unos instantes, de formar parte de ese espectáculo.

Estas son algunas de sus fotografías:

Andrómeda, la galaxia que se acerca

Galaxia de Andrómeda.

Messier 31, también conocida como galaxia de Andrómeda. MAURICE BROU

Messier 31, más conocida como la galaxia de Andrómeda, es la galaxia espiral más cercana a nuestra Vía Láctea y uno de los objetos más lejanos que pueden verse a simple vista desde la Tierra. Se encuentra a unos 2,5 millones de años luz de distancia, lo que significa que la luz que observamos hoy partió de allí mucho antes de que existiera el ser humano moderno. Con un diámetro superior a los 200.000 años luz, es considerablemente más grande que nuestra propia galaxia y alberga alrededor de un billón un millón de millones de estrellas, varias veces más que la galaxia en la que vivimos.

Andrómeda no es un punto fijo en el cielo. Se acerca a la Vía Láctea a gran velocidad, y los cálculos actuales apuntan a que ambas galaxias podrían fusionarse dentro de unos 4.500 millones de años, dando lugar a una nueva.

La nebulosa de Norteamérica, donde nacen estrellas

Nebulosa de Norteamérica.

NGC 7000, conocida como nebulosa de Norteamérica, compuesta principalmente por gas interestelar y polvo cósmico. MAURICE BROU

La nebulosa de Norteamérica, catalogada como NGC 7000, es una nube de gas y polvo situada en la constelación del Cisne, a unos 2.200 años luz de la Tierra. Recibe su nombre por la llamativa semejanza de su silueta con el contorno del continente americano, especialmente visible en fotografías de larga exposición.

Se trata de una región de formación estelar, es decir, una zona donde el gas —principalmente hidrógeno— se condensa por efecto de la gravedad hasta dar lugar a nuevas estrellas. El característico color rojizo que muestra en las imágenes se debe a que el hidrógeno emite luz en esa longitud de onda cuando es excitado por la radiación ultravioleta de estrellas jóvenes y calientes cercanas.

Una de las curiosidades de esta nebulosa es que, a pesar de su enorme tamaño aparente en el cielo, resulta muy difícil observarla a simple vista o incluso con telescopios pequeños, porque su brillo está muy diluido en una superficie extensa. Se aprecia mucho mejor en fotografía astronómica, con filtros específicos.

Tsuchinshan-ATLAS, el "cometa del siglo"

Cometa C/2023 A3, Tsuchinshan–ATLAS.

Cometa C/2023 A3, conocido como Tsuchinshan–ATLAS, pasó más cerca de la Tierra en octubre de 2024 MAURICE BROU

El cometa C/2023 A3, conocido popularmente como Tsuchinshan-ATLAS, fue el objeto astronómico que más atención acaparó durante el otoño de 2024, hasta el punto de ser apodado "el cometa del siglo" por su extraordinario brillo. Su nombre combina los dos observatorios que lo descubrieron por separado en 2023: el observatorio de la Montaña Púrpura (Tsuchinshan, en China) en enero, y el sistema sudafricano ATLAS, dedicado a la detección de asteroides, en febrero.

Se trata de un objeto procedente de la Nube de Oort, la remota región helada que rodea el Sistema Solar más allá de Neptuno. A diferencia de cometas periódicos como el Halley, que regresa cada cierto número de años, el Tsuchinshan-ATLAS no está ligado gravitacionalmente al Sol, por lo que tras su visita de 2024 se está alejando del Sistema Solar para no volver jamás.

El espectáculo invisible de los eclipses

Durante la totalidad de un eclipse solar, la Luna cubre por completo el disco del Sol.

Fase de totalidad del eclipse solar del pasado 12 de agosto. MAURICE BROU

Durante la totalidad de un eclipse solar, la Luna cubre por completo el disco del Sol. El halo dorado que rodea el círculo negro es la corona solar, la atmósfera exterior del Sol, normalmente invisible por el enorme brillo de la superficie solar. Solo puede observarse a simple vista durante estos escasos minutos de oscuridad total. Resulta paradójico que este gas, pese a ser extremadamente tenue, llega a alcanzar temperaturas de varios millones de grados, muy por encima de la fotosfera, la superficie visible del Sol, que está a unos 5.500 °C.

El pequeño punto más intenso que asoma en el borde izquierdo es una prominencia solar, una erupción de plasma incandescente que se eleva desde la cromosfera, la capa situada justo bajo la corona. Estas estructuras solo se hacen visibles durante la totalidad, cuando el brillo solar desaparece por completo y permite apreciar estos detalles normalmente ocultos.