Una revisión a fondo tras los terremotos en Granada: ¿están preparadas nuestras casas?
- Las viviendas en zonas sísmicas deben cumplir la Norma de Construcción Sismorresistente, NCSE-02
- En España, durante un terremoto, lo más seguro es quedarse en casa
Granada vuelve a mirar estos días a sus edificios. La provincia acumula desde el pasado 15 de agosto una serie sísmica que no parece tener fin tras dos temblores fuertes de 4,8 en la ciudad. Los terremotos han provocado daños materiales, desprendimientos y grietas en viviendas y edificios y han obligado a desalojar algunos inmuebles de forma preventiva. Pero con la suerte de no lamentar ninguna muerte o derrumbamiento de edificio.
Sin embargo, el miedo y la angustia permanece en las calles, muchos prefieren dormir a la intemperie por temor a quedar atrapados bajo toneladas de escombros. Las llamadas de emergencia a las autoridades locales ascienden a 900 por día. Esta vez son los técnicos, arquitectos y bomberos quienes están socorriendo a los ciudadanos, revisando sus viviendas y edificios uno o uno.
La pregunta que surge es inevitable: ¿hasta qué punto nuestras casas están preparadas para soportar un terremoto?
Construcción sismorresistente y riesgo de daños en edificios
InfografíaRTVE Fuente: Elaboración propia
La norma NSCE-02, clave para las construcciones
En España existe desde 2002 una normativa específica para construir teniendo en cuenta el riesgo sísmico: la Norma de Construcción Sismorresistente, NCSE-02, aprobada mediante el Real Decreto 997/2002. Su ámbito alcanza a los proyectos y obras de edificación y establece requisitos en función de las características sísmicas del territorio. Se aplica en ciudades como Granada, Almería, Murcia o Alicante.
El doctor ingeniero de edificación y arquitecto en Granada Ignacio Arto Torres cuenta a RTVE Noticias que los requisitos básicos están en que las estructuras tengan un tamaño mayor, cuenten con una gran cantidad de acero y sean lo más cuadradas, ordenadas y regulares posibles.
Para que una vivienda sobreviva a un temblor lo más importante es que "los pilares de la planta baja sean suficientemente fuertes" para resistir el esfuerzo horizontal que van a tener con un terremoto y "que la estructura sea regular" para que no presente complicaciones.
Un ejemplo perfecto de construcción que soportaría un terremoto en Granada sería el Palacio de Carlos V. El edificio renacentista por excelencia, que Carlos I mandó construir dentro de la Alhambra, tiene una planta en círculo dentro de un cuadrado y su simetría lo convierte en "el modelo ideal" para copiar en una vivienda en Granada, asegura Arto Torres.
Vista del patio del Palacio de Carlos V de Granada Getty Images/Jeangill
¿Qué pasa si mi vivienda es antigua y no cumple la NCSE-02?
En realidad, son igual de seguras. Antiguamente se construía con muros de carga —que además de ser muros de cerramiento, también recibían el peso de la estructura— porque no había otra forma de construir, ahora se aplican el uso de pilares y vigas metálicas o de hormigón que es una manera de edificación totalmente distinta.
A veces estas viviendas pueden presentar algún problema puntual porque "los edificios antiguos están construidos con materiales que, también, por el hecho de ser más antiguos, pueden ser más débiles o más vulnerables", explica Arto Torres.
En todo caso, recalca que las viviendas antiguas no están obligadas a seguir la NCSE-02: "Cada edificio tiene que cumplir la normativa del momento en que se construye" y por eso "un edificio del año 80 cumple la normativa vigente en el año 80 y es correcto". De hecho, el experto asegura que cambiar un edificio a la norma actual es inviable y sería más fácil demolerlo y hacerlo de nuevo.
Las grietas: la imagen más repetida
Una de las cuestiones que más preocupan tras un seísmo son las grietas. Sin embargo, que se produzcan no significa que haya daños estructurales.
Ignacio Arto Torres insiste en que debe ser un técnico quien determine su importancia. Una fisura en un tabique puede no comprometer la seguridad del edificio, mientras que una grieta que afecte a un pilar sí puede ser indicativa de un problema estructural.
Imágenes de los destrozos causado por el terremoto en una vivienda en Granada Arsenio Zurita Arsenio Zurita / Europa Press
Mercedes Feriche, técnica Superior de Apoyo a Docencia e Investigación del Instituto Andaluz de Geofísica, apunta en la misma dirección: si las grietas están en paredes, en principio no son estructurales, mientras que cuando aparecen en pilares o vigas hay que retirar el recubrimiento para comprobar hasta dónde llega el daño.
Una pista son la forma de las grietas. Esteban García Rubio, ingeniero de caminos y experto en geotecnia, explica que cuando el origen está en el terreno pueden aparecer grietas con forma de escalón en los muros, mientras que si el problema está en la propia estructura, pueden aparecer grietas en forma de X en los pilares.
¿Cómo se revisan los edificios tras los seísmos?
Los técnicos municipales o bomberos son los encargados de determinar si los edificios son o no habitables. Normalmente, dependiendo de la gravedad de la situación cada uno de ellos se "tarda en supervisarse entre 30 y 45 minutos", explica a RTVE Ignacio Gómez Oliveras, arquitecto técnico.
Para hacerlo se fijan en los puntos más críticos como "cubierta, caja de la escalera, sótanos o medianeras" y, dependiendo de lo que encuentren allí, se imaginan lo que habrá por dentro.
Mercedes Feriche afirma que los daños preocupantes son los estructurales, como "grietas en los elementos de la estructura y pérdida de la verticalidad o de la horizontalidad de dichos elementos", mientras que las partes de tabiquería y cerramientos son las más blandas y los que más sufren, pero no son importantes.
A partir de la primera inspección, se utiliza una clasificación por niveles de daño:
- Verde: daños principalmente en tabiquería o elementos superficiales, sin problemas importantes de desprendimiento. En esto caso la reparación se puede realizar sin problema.
- Amarillo: son daños en tabiquería, no estructuras, que se marcan como fisuras leves en pilares o vigas. Estos edificios son los primeros en revisarse si continúan las réplicas para comprobar si las grietas evolucionan.
- Rojo: se establece cuando existe un problema estructural serio o un riesgo importante de desprendimiento hacia la vía pública. En estos casos se ordena el desalojo, se acordona la zona y se restringe el acceso hasta que se adopten medidas.
Las diferentes plantas en un edificio
Aunque pueda parecer que los pisos superiores son siempre los más peligrosos porque se mueven más, la estructura que recibe una parte especialmente importante de los esfuerzos sísmicos es la planta baja.
Torres explica que los técnicos deben prestar especial atención a los pilares y muros de carga de esta planta. Si estos elementos no presentan daños, es menos probable que exista un problema grave en la estructura principal. Por encima de la estructura, sin embargo, sí pueden producirse movimientos mayores que provoquen daños en tabiquería, falsos techos o elementos de fachada.
Existe además un concepto especialmente importante en ingeniería sísmica: la "planta baja débil". Se produce cuando la planta baja tiene menos pilares o muros resistentes que las plantas superiores. Es una configuración especialmente delicada porque concentra las deformaciones en la parte inferior del edificio.
Por eso no basta con mirar si un edificio tiene muchas o pocas plantas. Un edificio de cinco plantas puede estar bien diseñado y otro de 25 también; la seguridad depende de cómo esté calculada y construida su estructura.
El suelo explica el comportamiento del edifico
Otro factor importante está en el terreno, afirma el ingeniero de caminos García Rubio: "El tipo de terreno por supuesto que determina como sufren los daños los edificios o todas las estructuras humanas".
Durante un terremoto, explica García, puede ocurrir la licuefacción, es decir, un proceso en el que un material firme pierde su solidez y actúa como un líquido. Un ejemplo fácil para observar este fenómeno es coger un tarro de arroz en casa, al golpearlo los granos se mueven y se recolocan; pero cuando dejamos de hacerlo, se compactan y ocupan menos espacio. Algo parecido puede suceder con determinados terrenos cuando reciben las vibraciones de un terremoto: el suelo puede compactarse y densificarse.
Por este motivo, no es lo mismo que el edificio se encuentre sobre una roca que sobre arena, ya que esta última, si está más o menos suelta, puede licuefactar y convertirse en arenas movedizas. Esto explica porque dos edificios próximos pueden aguantar de forma distinta un terremoto.
En Granada el ejemplo es claro. La zona de la Alhambra y casi todo el Albaicín están cimentados sobre una colina y cimentación geológica conocida como formación Alhambra que, según los expertos consultados, tiene un comportamiento favorable frente a la amplificación sísmica al tratarse de una roca. En cambio, la zona de la Vega, está formada en buena parte por materiales más blandos que pueden amplificar el movimiento.
Edificios administrativos e históricos
La Alhambra, iglesias, palacios y otros monumentos históricos utilizan sistemas constructivos muy diferentes a los de las viviendas actuales. Mercedes Feriche explica que muchos edificios patrimoniales tienen varios siglos de antigüedad y cuentan con sistemas estructurales basados principalmente en muros de carga. En el caso de la Alhambra, Torres destaca precisamente el enorme grosor y masa de sus muros. Por eso, este edificio apenas ha sufrido daños.
Con edificios administrativos y públicos como un colegio, un centro de policía o un hospital, pasa algo parecido, la normativa obliga a que tengan una determinada capacidad resistente. Sin embargo, expertos como Torres reclaman que entre en funcionamiento el Eurocódigo 8 porque entienden que sí o sí, durante un episodio sísmico o después de él, tienen que permanecer perfectamente útiles para el refugio de la gente.
El objetivo de la construcción sismorresistente no es conseguir un edificio completamente rígido que permanezca inmóvil, sino una estructura capaz de absorber y soportar el movimiento sin perder su estabilidad.
En España, donde los terremotos destructivos son menos frecuentes que en otros países con una actividad sísmica mucho mayor, el riesgo inmediato puede estar precisamente en los objetos y elementos que se desprenden en el exterior. Por eso, ante un terremoto en nuestro país donde las viviendas están preparadas, aunque den ganas de salir corriendo, lo más seguro es quedarse dentro de casa.
*Este artículo ha sido escrito por la estudiante en prácticas Carla Alonso González bajo la supervisión de la jefa de Sociedad, Ana Bravo.