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El Geoparque de Molina-Alto Tajo quiere seguir siendo paraíso geológico mundial

Puende del Martinete en el límite provincial entre Guadalajara y Cuenca, término municipal de Peralejos de las Truchas
Puente del Martienete del Alto Tajo, en el municipio de Peralejos de las Truchas Andreas Werth
Daniel del Río - RTVE Castilla-La Mancha

Dos evaluadores de la UNESCO se encuentran ya sobre el terreno para verificar que el Geoparque de Molina-Alto Tajo sigue cumpliendo con los estándares de calidad exigidos por la Red Mundial de Geoparques. Un proceso que permitirá analizar el trabajo desarrollado durante los últimos cuatro años y que probará el compromiso de las instituciones en la conservación del entorno, así como la apuesta por impulsar un modelo de turismo sostenible en la región.

Una evaluación que llega, además, en un momento especialmente sensible para la provincia de Guadalajara tras el incendio de La Mierla del pasado mes de julio y que ha afectado a más de 30.000 hectáreas del Parque Natural de la Sierra Norte, y a cuya reconstrucción se han comprometido todos los niveles administrativos del Estado.

Paraíso natural en el corazón de España

140 kilómetros al noreste de Guadalajara, siguiendo la A-2 dirección Zaragoza, llegamos al municipio de Corduente. Con cerca de 300 habitantes, un terreno montañoso y regado, en parte, por los ríos Gallo y Bullones, esta localidad de la comarca del Señoría de Molina tiene otra característica fundamental: ser una de las puerta de entrada al parque natural del Alto Tajo, una figura de protección ambiental declarada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en el año 2000. 14 años después la UNESCO recogió el territorio de la Comarca Molina-Alto Tajo dentro de la Red Europea de Geoparques (EGN) y de la Red Global de Geoparques (GGN), pasando oficialmente en 2015 a ser reconocido como Geoparque Mundial de la UNESCO. Categoría que conserva a día de hoy, a expensas de lo que determinen los evaluadores de la organización.

"Un Geoparque Mundial UNESCO es un reconocimiento al territorio, y cada 4 años se somete a un proceso de evaluación", asegura María Viorreta, técnica de turismo del Geoparque, que nos atiende en el Centro de Interpretación 'La Dehesa de Corduente'. "Vienen dos evaluadores y les hacemos un recorrido por toda la zona para que vean las actuaciones que hemos llevado a cabo durante ese periodo". En esta ocasión son Adina Popa y Jack Matthews los encargados de verificar que el enclave sigue cumpliendo con los requisitos de calidad. Para ello, permanecen durante 3 días en el terreno, donde se les explican los proyectos que se vienen realizando tanto a nivel interno como mediante la colaboración con las administraciones públicas que lo avalan: desde la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Diputación de Guadalajara, como el Grupo de Acción Local LEADER, la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra y la Asociación de Amigos del Museo de Molina.

Buscan que aparezca el logotipo de la UNESCO. Al final nos tenemos que apropiar de este sello de calidad

María Viorreta, técnica de turismo del Geoparque

"También visitan cada uno de los municipios de la zona, para que conozcan corporaciones municipales, así como las asociaciones de cada uno de estos pueblos que colaboran con el Geoparque", asegura Viorreta, quien también revela que los evaluadores buscan que, sobre todo, aparezca el logotipo de UNESCO. "Al final, nos tenemos que apropiar de ese sello de calidad. Que la gente sienta suyo este reconocimiento".

450 millones de años de historia en 4.000 km2 de superficie

Con 4.186 km2 de superficie, el Geoparque de Molina-Alto Tajo es uno de los más extensos dentro de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO, compuesta por 241 geoparques pertenecientes a 51 países distintos -España, con 18, es uno de los países del mundo con mayor número de enclaves que cuentan con este reconocimiento-. Además, también es uno de los que conservan los restos geológicos más antiguos: algunos pertenecientes al Paleozoico, más de 450 millones de años de antigüedad.

Su posición estratégica -cercana al límite con Soria y Teruel, por el norte; y a Cuenca, por el sur- hace que se encuentre en la confluencia entre tres grandes sistemas geográficos: el Sistema Ibérico, la cuenca alta del río Tajo y las parameras del Señorío de Molina. Es precisamente esa proximidad lo que hace que el paisaje recuerde mucho a sus provincias vecinas, pasando de un cañón calizo a extensos pinares y parameras muy similares a las de la Serranía de Cuenca o los Montes Universales de Teruel. Todo, sin abandonar administrativamente la demarcación provincial de Guadalajara.