Los ganaderos vascos están muy preocupados por las graves consecuencias de las altas temperaturas de este año
- La falta de pasto les obliga a alimentar a los animales con el forraje que debían guardar para el invierno
- Este jueves se reúne la Mesa de Agricultura y Cambio Climático, para analizar la situación y estudiar medidas
Prados marrones, que deberían estar verdes a estas alturas del año. Es el paisaje de la localidad de Karrantza, en el interior de Bizkaia. Los ganaderos de la zona están muy preocupados. Ya van varias olas de calor encadenadas, que además empezaron muy pronto a finales de mayo. No es habitual que haga tanto calor desde primavera, señala Iñigo Hernaiz, ganadero y miembro del sindicato ENBA. La sequía de este año, asegura, ha sido más temprana que cualquier otro.
Iñigo tiene una ganadería de vacas lecheras. Dice que "a los animales estas temperaturas no les vienen bien, es demasiado calor. Baja la producción, baja mucho la fertilidad. Y las olas de calor de varios días les producen estrés térmico". Y esto hace que baje la ingesta de comida. En las granjas disponen de ventiladores y de aspersores de agua para refrescar a los animales, pero su efecto es limitado, lamenta.
Sin pasto y con muy poco maíz
"Estamos en una situación bastante complicada porque no tenemos pastos", explica otro ganadero de la zona, Manuel Gutiérrez. "Ahora mismo veríamos a muchos animales pastando fuera, pero no hay nada". Las altas temperaturas también han influido negativamente en la producción de maíz, que es un recurso muy importante para alimentar a los animales. Estos ganaderos explican que el maíz que sembraron en mayo tendría que tener dos metros de altura, y está a la mitad. Y hay zonas en las que ha brotado la mitad de lo que esperaban.
Lo mismo ocurre con el forraje. "Recogimos un buen primer corte, pero a partir de ahí no se ha cogido absolutamente nada y eso va a repercutir en el resto del año, porque no tenemos cantidad suficiente de forraje y vamos a tener que comprar" señala Iñigo. "Las consecuencias son sobre todo económicas", lamenta, "vamos a gastar mucho dinero en comprar forraje que normalmente producimos nosotros".
"Si quieres que las vacas produzcan lo mismo tienen que seguir comiendo igual" dice Manuel. Por eso, están utilizando el forraje que tienen y que deberían almacenar para el invierno. Tendrán que comprarlo, pero como la sequía es generalizada, los precios suben de semana en semana. Y ese aumento encarecerá los precios del producto final, la carne y la leche.
Mesa del Cambio Climático
La gravedad de la situación ha obligado a convocar una reunión de la Mesa de Agricultura y Cambio Climático de Euskadi, para analizar la situación del sector primario vasco y estudiar la posible adopción de medidas. Esta Mesa está formada por el Gobierno Vasco, el resto de las instituciones y representantes del sector. Los ganaderos esperan que se aprueben ayudas para afrontar la compra de forraje, porque va a haber mucha demanda y eso hará aumentar más el precio. Les preocupa especialmente la repercusión de la sequía en Francia, que es un gran productor de forrajes.
Otra de las consecuencias de la sequía es el abastecimiento de agua. No hay problema para las zonas de Euskadi que la reciben de los grandes embalses, que están casi al 75 por ciento de su capacidad. Pero sí en otras que reciben el suministro de ríos con un déficit de agua estructural. El Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia ha pedido a 21 municipios de las comarcas de Busturialdea y Lea Artibai que limiten el consumo de agua en usos no esenciales, como la limpieza de calles o el riego de jardines públicos. Así como la prohibición del llenado de piscinas privadas o el riego de huertas. Todo ello para evitar medidas más drásticas, como restricciones en el suministro doméstico.