Enlaces accesibilidad

Se cumplen 90 años del bombardeo de Otxandio, el primer ataque contra la población en la guerra civil

  • Murieron 61 personas, entre ellas muchos menores, en esta localidad vizcaína de 1.400 habitantes
  • Los descendientes de las víctimas piden un acto de reconocimiento de lo ocurrido
Se cumplen 90 años del bombardeo de Otxandio, el primer ataque contra la población en la guerra civil
VERÓNICA ELORZA (RTVE País Vasco)

Tan solo habían pasado cuatro días desde la sublevación franquista, el 18 de julio de 1936. La mañana del 22, dos aviones con banderas republicanas pintadas sobrevolaron la localidad vizcaína de Otxandio. Los niños que estaban en la plaza Andikona pensaban que iban a tirar octavillas. Pero cayeron las bombas, que mataron a 61 personas, muchas de ellas menores de 16 años. El pueblo estaba en fiestas y la plaza era un punto neurálgico donde además se habían colocado las cocinas de los milicianos. El resultado fue una tragedia, subrayan desde la asociación Andikona 1936.

Este miércoles, el ayuntamiento de Otxandio va a conmemorar el 90 aniversario de aquella masacre perpetrada por la aviación franquista. Según su alcalde, Egoitz Garmendia, "queremos trasladar dos ideas: la democracia y la libertad no son un tesoro que una generación conquista y se mantiene para siempre. Son un patrimonio que cada generación tiene que luchar. Y en este momento histórico hay que trazar una línea roja. A un lado deben estar los herederos de los que bombardearon Otxandio y al otro lado todos los demás, por encima de nuestras diferencias. Sabemos que no es fácil, pero no hay otro camino para hacer frente al autoritarismo y al fascismo".

Un cuadro, única prueba gráfica

Santiago Capanaga era un niño de trece años que estaba de visita en Otxandio, en casa de sus tíos. Presenció el bombardeo y vio los cuerpos sin vida de muchos vecinos a los que conocía. Guardó las imágenes en su memoria, y años después, cuando tenía 40, pintó un cuadro que es el único testimonio gráfico de lo ocurrido. Desde la asociación Andikona 1936 recuerdan que lo escondió en una chabola en el monte, para que la guardia civil no pudiera encontrarlo y requisarlo. Ahora se muestra en una reproducción en la propia plaza de Otxandio.

No fue hasta 1976, cuando un grupo de vecinos decidió realizar una ofrenda floral a las víctimas del bombardeo. A partir de ahí, señala el alcalde, "se rompió por primera vez el silencio que se había impuesto por la fuerza a la hora de rememorar lo que había ocurrido". En años posteriores, cuenta Egoitz Garmendia "cientos de personas del pueblo han cosido la memoria".  

Desde la asociación Andikona 1936, Mikel Alberdi señala que "los recuerdos de lo ocurrido se habían guardado durante décadas, hasta que se empezó a trabajar la memoria histórica. Mucha gente mayor habló por primera vez de lo ocurrido, vio que su testimonio tenía valor, y se echó a llorar". El problema durante muchos años, dice su compañero Txomin Bengoa, "ha sido el miedo a hablar, el dolor, un dolor impresionante. Hablar de ello era motivo de vergüenza para la gente".

Piden un reconocimiento

En Otxandio solo piden una cosa: el reconocimiento por parte de las instituciones del Estado. Que se diga que lo ocurrido fue una barbaridad. Andikona 1936 lamenta que aún estén vigentes las condecoraciones que recibió el aviador que llevó a cabo el bombardeo, Ángel Salas Larrazabal, que fue reconocido por última vez en 1991. "Que Salas Larrazabal siga condecorado es un dolor añadido", asegura Bengoa.

El alcalde de Otxandio, Egoitz Garmendia, lanza un mensaje a las nuevas generaciones que apenas tienen referencias del bombardeo. "Les digo a los niños que no recuerden la plaza de Andikona como un lugar de sufrimiento y de muerte, sino como un lugar que supo mantener la dignidad de este pueblo, que supo hacer frente a aquella atrocidad y mirar al futuro con compromiso y con ilusión".