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Japón reforma su ley imperial para garantizar la sucesión, pero sigue sin permitir que las mujeres accedan al trono

  • La princesa Aiko seguirá sin poder convertirse en emperatriz
  • Se podrá adoptar a descendientes varones de otras ramas de la familia imperial
Japón reforma su ley imperial para garantizar la sucesión pero sigue sin dejar que las mujers accedan al trono
La princesa Aiko (d) con la princesa Nobuko (i) en el Palacio Imperial de Tokio el 2 de enero de 2026 Philip Fong/AFP

Por primera vez desde 1947, Japón ha acometido una reforma significativa de su Ley Imperial para garantizar la sucesión al trono, ante una familia real cada vez más pequeña. Sin embargo, sigue sin permitir que las mujeres accedan al trono, por lo que la princesa Aiko, de 24 años e hija del emperador Naruhito, no podrá reinar pese a su gran popularidad.

Los principales cambios de la norma son que a partir de ahora se podrá adoptar a descendientes varones de antiguas ramas familiares excluidas de la Casa Imperial. Además, las mujeres podrán mantener su estatus imperial si se casan con plebeyos.

La reforma, aprobada por la Cámara de Consejeros (Cámara Alta) del Parlamento nipón con 184 votos a favor y 57 en contra, tras recibir luz verde la semana pasada de la Cámara Baja, ha sido impulsada por la coalición conservadora del Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, la primera mujer en dirigir un Ejecutivo en Japón.

La meta: Un número estable de miembros de la familia real

Takaichi ha explicado tras el visto bueno a estas modificaciones que el objetivo es garantizar que haya "un número estable de miembros de la familia real", informa la agencia de noticias nacional Kyodo.

Así, la reforma abre la puerta a que los varones solteros mayores de 15 años pertenecientes a las 11 ramas familiares que fueron excluidas en 1947 de tener un estatus imperial ahora puedan ser considerados integrantes de la familia imperial. Ellos no podrán acceder al Trono del Crisantemo, pero sí sus descendientes masculinos.

En aquel entonces, Japón estaba bajo ocupación de EE.UU., tras la II Guerra Mundial, y 51 miembros de once ramas de la familia imperial fueron excluidos de la principal para no poder acceder al trono.

Esta modificación legislativa se produce en un momento en que a sus 66 años el emperador Naruhito solo tiene tres herederos posibles: su hermano Fumihito, de 60 años; su sobrino Hisahito, de 19 años; o su tío, el príncipe Masahito de Hitachi. Actualmente, la familia imperial tiene 16 integrantes, de los que once son mujeres entre esposas de príncipes o sus hijas solteras. El emperador en Japón es un jefe de Estado simbólico sin funciones de gobierno ni poder ejecutivo.

Con el Gobierno Meiji, las mujeres quedaron excluidas

A lo largo de doce siglos, Japón solo ha tenido ocho emperatrices, hijas o nietas de un emperador varón. Las mujeres dejaron de poder llegar al trono en 1889 con la llegada de la primera Ley de la Casa Imperial, aprobada por el Gobierno Meiji, que veía a los emperadores como comandantes en jefe de los ejércitos imperiales, patriarcas de la "familia-Estado" y descendientes semidivinos de las deidades Shinto. Por contra, las mujeres casadas eran consideradas en el código civil Meiji, como personas sin poder, propiedades y sin la potestad de firmar contratos sin el consentimiento de sus maridos.

Japón es uno de los países del mundo con menor tasa de natalidad. Según datos oficiales, en 2024 el país registró un millón de muertes más que nacimientos, lo que causó el mayor descenso anual de población en Japón desde que comenzaron las estadísticas gubernamentales en 1968.

En total, el archipiélago tuvo en 2024 686.061 nacimientos, mientras que casi 1,6 millones de personas fallecieron, lo que significa que por cada bebé que nació, fallecieron más de dos personas.