Descubren los esqueletos completos de dos rinocerontes de hace 200.000 años en Moià
- Son los únicos ejemplares documentados que existen, hasta la fecha, en toda la Península Ibérica
- Los restos se han encontrado en la Cova de les Texioneres en Moiá, Barcelona
Un grupo de arqueólogos pertenecientes a la Universitat Rovira i Virgili (URV) y el IPHES-CERCA ha recuperado los esqueletos completos de dos rinocerontes que habitaron en la Penísula Ibérica hace 200.000 años. Los restos se han encontrado en la Cova de les Teixoneres, en Moià, Barcelona. Se trata de los únicos ejemplares de la especie Stephanorhinus hemitoechus descubiertos en Europa, junto con otros dos casos que se descubrieron en Alemania e Italia.
Los huesos de los rinocerontes esteparios se encuentran en perfecto estado, aunque, como afirma el investigador principal del proyecto, Jordi Rosell, aún no han descubierto "cómo llegaron esos animales al interior de la cova".
La hipótesis que sostienen los investigadores es que, al tratarse de animales que llegaron a pesar casi dos toneladas, lo más normal es que los cuerpos llegaran "a la cueva mucho antes de comenzar a descomponerse" atraídos "por algún tipo de trampa natural, como una poza, o que cayeran accidentalmente", tal y como ha explicado Rosell.
Cerca de los esqueletos también se han encontrado herramientas como lascas o un fragmento de una punta rota fabricada en hueso, herramientas que nunca antes se habían encontrado en yacimientos de esa antigüedad.
Sin embargo, la sorpresa de esta investigación es el buen estado en el que se encuentra la osamenta aunque está recubierta por concreciones que impiden observar la superficie con detalle. A pesar de eso, Ruth Blanco, arqueóloga de IPHES-CERCA, afirma que una vez limpiados podrán detallar si los "cadáveres fueron aprovechados por los neandertales o por los carnívoros de la zona, como las hienas, los osos de las cavernas o los lobos».
Esta especie de rinoceronte empezó a ser abundante en los yacimientos europeos hace unos 500.000 años y desapareció hace aproximadamente 20.000 años, con la llegada de los intensos fríos del último Máximo Glacial.
Con este descubrimiento afirma Florent Rivals, el profesor de investigación ICREA, que se permite conocer que hubo "una sucesión de cambios climáticos entre hace 200.000 y 75.000 años lo suficientemente acusados como para provocar la sustitución de animales propios de climas relativamente templados por otras especies mejor adaptadas al frío".