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Un hallazgo en Marruecos ofrece nuevas pistas sobre el último antepasado común entre humanos y neandertales

  • Los fósiles de Casablanca suponen "una pieza importante del rompecabezas" del origen del humano moderno
  • Están emparentados con el H. antecessor de Atapuerca, aunque ya muestran la separación entre linaje africano y europeo
Una mandíbula de hace 773.000 años que arroja nueva luz sobre el origen del humano moderno
Una mandíbula de hace 773.000 años que arroja nueva luz sobre el origen del humano moderno Hamza Mehimdate, Programme Préhistoire de Casablanca

Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha hallado en un yacimiento cercano a Casablanca, Marruecos, fósiles de lo que podrían ser ancestros muy cercanos a los primeros humanos modernos. Los restos encontrados -partes de mandíbulas, dientes y vértebras- son de hace 773.000 años, aproximadamente la misma época del Homo antecessor hallado en Atapuerca, aunque son morfológicamente distintos.

Se trata, según los autores de la investigación, de una nueva ventana al último ancestro común compartido entre Homo sapiens, neandertales y denisovanos, y refuerza la idea de que nuestra especie tuvo un origen africano y no euroasiático. Se cree que el último antepasado común entre humanos modernos y nuestros "primos" o "hermanos" neandertales vivió entre hace 765.000 y 550.000 años.

Sin embargo, se ha debatido largamente sobre dónde aparecieron por primera vez estos antepasados. Descubrimientos anteriores, como el Homo antecessor en la Gran Dolina de Atapuerca, sugieren un origen vinculado a Europa. Los fósiles africanos bien datados de edades similares han sido escasos, lo que ha dejado un vacío en el registro africano, algo que cambia con este descubrimiento en la Grotte à Hominidés o Cueva de los homínidos, del yacimiento Thomas Quarry I en Casablanca. Los resultados se han publicado este miércoles en la revista Nature.

Varios restos de mandíbulas encontrados en el Norte de África que ilustran la evolución humana. Abajo a la derecha, una mandíbula de un ser humano moderno

Varios restos de mandíbulas encontrados en el Norte de África que ilustran la evolución humana. Abajo a la derecha, una mandíbula de un ser humano moderno Philipp Gunz, MPI EVA Leipzig

Combinan rasgos antiguos y modernos

Aunque son de una época similar al Antecessor, los restos hallados muestran diferencias importantes, lo que sugiere que la diferenciación regional entre Europa y el norte de África ya estaba presente a finales del Pleistoceno temprano (hace aproximadamente entre 1,8 millones y 780.000 años), antes de lo que se esperaba. El punto en el que empezó a darse esta divergencia es, como el origen e identidad del antepasado común, uno de los grandes misterios de la paleontología aún a día de hoy.

Los fósiles marroquíes combinan características antiguas observadas en especies como el Homo erectus con rasgos más modernos que se encuentran en el H. sapiens y los neandertales. Por ejemplo, el tamaño de sus molares se asemeja al de los primeros H. sapiens y neandertales, mientras que la forma de su mandíbula se acerca más a la del Homo erectus y otros humanos arcaicos africanos.

"Los homínidos de Casablanca pueden leerse como un ‘equivalente africano’ de Homo antecessor, dos ventanas casi paralelas a ambos lados del Mediterráneo", explica Juan Ignacio Morales, investigador Ramón y Cajal en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), en declaraciones al Science Media Centre España (SMC). En estas dos ventanas, la de Atapuerca apunta "más hacia la trayectoria neandertal euroasiática" y la de Casablanca "hacia la africana", señala.

El equipo de investigadores ha estado liderado por el francés Jean-Jacques Hublin, cuyo hallazgo en otro yacimiento de Marruecos,  el de Jebel Irhoud, de los fósiles más antiguos hasta el momento de Homo sapiens, de hace unos 315.000 años, cambió el paradigma de la paleontología. Hasta entonces, se creía que el ser humano moderno no había nacido en una única "cuna de la humanidad" en el este de África, sino que su origen fue probablemente gradual y repartido por todo el continente. También ha formado parte del equipo el paleontólogo de la Universidad del País Vasco Asier Gómez Olivencia.

Muchas cuestiones todavía por aclarar: ¿dónde está el antepasado común?

La investigación "describe una pieza muy importante del rompecabezas que nos acercará al origen del Homo sapiens y el Homo neanderthalensis", dado la falta de registros en el periodo, ha asegurado a SMC José María Bermúdez de Castro, profesor de investigación del CSIC y Coordinador del Programa de Paleobiología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos.

Esto no quiere decir que estos fósiles correspondan al antepasado común. Bermúdez de Castro cree que, ante los "callejones sin salida" encontrados en la península Ibérica y el norte de África, Oriente Próximo "es una región ideal" para encontrarlo, ya que se trata de un nexo común entre Europa y África.

Además, considera que es necesario encontrar restos faciales que proporcionen más información, algo que fue clave para datar el origen del Homo antecessor en Burgos. Su opinión la comparten otros expertos. Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, cita a SMC un conocido dicho en paleoantropología: "Mientras que el cráneo es la creación de Dios, la mandíbula es el trabajo del diablo". "Seguramente tendremos que esperar a descubrir cómo era el cráneo de estos individuos para clarificar las posibles relaciones con H. antecessor", afirma.