Gemma Blasco, Premio Princesa de Girona Arte: "Siento que con 'La furia' he podido ayudar a otras víctimas"
- "La furia me ha regalado una profesión, la de directora", asegura Gemma
- "Este premio es un enorme privilegio y un escaparate estupendo para mi trabajo", añade
La furia, de Gemma Blasco, fue una de las grandes películas de 2025. Ganó tres premios en el Festival de Málaga (Actriz, Actor secundario y Montaje) y dos Premios Gaudí (Nuevo director y Actriz), además de estar nominada a los Goya, los Feroz o los Forqué. Y ahora suma a esas distinciones el Premio Princesa de Girona Arte 2026.
"Recibir el Princesa de Girona Arte es una alegría muy grande -nos confiesa Gemma-, porque es un enorme privilegio y un escaparate estupendo para mi trabajo. Pero, a la vez, también siento una gran responsabilidad".
"Nunca pensé que una historia tan personal podía recorrer ese camino tan bonito -añade-. Me alegro mucho, no porque sea mi historia, sino también porque pone en valor el trabajo del equipo. Llevamos muchos años trabajando en este proyecto y es muy bonito que la gente lo haya visto. Eso es lo más chulo, que llegue a los espectadores. Y para eso, premios como este también son muy importantes".
De La furia, el jurado ha destacado: "Su capacidad para abordar, desde su excelente trabajo cinematográfico y a partir de su experiencia personal, nuevos imaginarios en diálogo con la tradición clásica, logrando conectar con un público amplio. Y por su mirada ética y compleja sobre las realidades sociales, con la generosidad y el entusiasmo de abrir sus procesos de creación a las nuevas generaciones".
"Yo llevo muy poquito en esto -nos confiesa Gemma-. Por eso pienso en la gente que ha abierto sus procesos de creación conmigo o que me ha formado. Esa gente que lleva toda su carrera ayudando a otras personas más jóvenes. De momento yo he ayudado a poquitas, pero espero seguir haciéndolo. Por eso, recibir un premio así, que reconoce un poco a las personas que abren caminos y que son referentes, me hace muy feliz. Ojalá algún día esas personas a las que me he acercado, a las que les he abierto mis procesos creativos, sientan que les ayudé en algo. Que la parte que hago de pedagogía, de mentoría... sirva para acompañar un poco a esas nuevas miradas".
Una película muy personal
La furia cuenta la historia de Alex (Ángela Cervantes), una joven actriz que es violada en una fiesta de Nochevieja y no logra reconocer a su agresor. Cuando acude a su hermano Adrián en busca de ayuda y comprensión este reacciona cuestionándola y presionándola. Durante un año tendrá que afrontar sola el asco, la vergüenza y la culpa. Su único refugio será el teatro y el vengativo personaje de Medea.
La furia parte de la propia experiencia de Gemma, a la que agredieron sexualmente cuando tenía 18 años. "Yo nunca he visto como un acto de valentía hacer esta película -nos confiesa-. Sencillamente tenía ganas de contar eso que me había pasado a mí de una forma muy distinta a como lo había visto reflejado en el cine y la ficción. Y espero haberlo logrado, porque me siguen llegando mensajes de gente que se ha sentido reconocida. También espero la película haya servido para que abramos un poco más el abanico a la hora de hablar de estas temáticas. Porque nunca sobra y, además, lamentablemente vamos tarde. Y al final, parece que sólo se denuncia y se habla sobre los casos mediáticos, que solo son la punta del iceberg. Por eso, quiero que esta película sirva para mantener ese debate público".
Por eso, Gemma califica la película de "¡Visceral, incómoda!, que es lo que yo sentía por dentro tras haber sufrido esa agresión. Porque yo no me veía representada en las películas que había visto sobre esta temática. Porque, cuando te sucede un hecho traumático, buscas películas que te representen. Y yo no me sentía representada ni identificada de ninguna manera. Por eso quise plasmar esa oscuridad que yo sentía por dentro en La furia. También para que otras mujeres se pudieran sentir representadas".
Y es que, la sociedad actual promueve que las víctimas se sientan asco, vergüenza e incluso culpa. "Es una construcción social que nos atraviesa y que tiene que ver con la revictimización de esas mujeres a las que la sociedad no sabe acompañar debido a la violencia institucional e incluso de los propios entornos de esas víctimas. Y ahí me incluyo, porque creo que, socialmente, seguimos sin saber acompañar bien a las personas que atraviesan algún proceso traumático, ya sean duelos o lo que sea. Nos cuesta mucho aprender a acompañar, a tomar las riendas del asunto como si nos hubiera pasado a nosotros. Ahí hay una zona gris sobre la que todavía tenemos que reflexionar mucho como sociedad".
Gemma Blasco (Premios Princesa de Girona) Susana Giron Susana Giron
"A veces podemos cambiar alguna pequeña cosa con el arte"
Tras sufrir esa agresión sexual, la protagonista de La furia se refugiará en el teatro y en el personaje de Medea. "En la película, uso el teatro como utilizo el cine en mi vida -nos comenta Gemma-. Creo que hay algo en la ficción, en el poder de reescribir tu historia, de ahondar en esos matices o de canalizar cosas que no podías canalizar de otra forma, que nos lleva a lugares más abstractos sensorial y emocionalmente hablando. Yo no creo que con una película se pueda cambiar el mundo, sería muy naif por mi parte, pero a veces las cosas coinciden y puedes llevar a alguien a lugares que van mucho más allá del simple entretenimiento. Creo que, esas veces, si podemos cambiar alguna pequeña cosa con el arte".
En cuanto a si a ella le hubiera podido ayudar ver una película como La furia cuando sufrió esa agresión, Gemma Blasco nos comenta: "Sí. A mí me hubiera ayudado tener más narrativas de ficción que hablaran de lo que me estaba pasando. Y ese fue uno de los motivos que me llevaron a hacer la película. De hecho, muchas víctimas que han pasado por situaciones parecidas me han agradecido verse reconocidas, porque en La furia sienten que no se las victimiza ni se habla de ellas como esa víctima perfecta que la sociedad espera que sean. Muchas me dicen que, por primera vez, se han sentido representadas, escuchadas y validadas. Algunas incluso me han escrito contándome cosas muy personales, sin conocerlas de nada, y han podido conectar con esa parte oscura que se habían negado. Eso ha sido muy bonito, sobre todo porque creo que a mí también me hubiera hecho falta sentirlo en aquellos momentos".
"Las miradas de las directoras son muy distintas entre sí"
Gemma Blasco forma parte de esa edad de oro del cine femenino que vivimos ahora mismo, con directoras como Isabel Coixet, Pilar Palomero, Alauda Ruiz de Azúa, Carla Simón, Paula Ortiz, Arantxa Echevarría... "No me gusta hablar de cine femenino ni de mirada femenina -nos confiesa-. Son conceptos un poco delicados para mí. Sencillamente, me gusta hablar de películas dirigidas por mujeres y de que cada vez hay más. Pero también quiero reivindicar que nuestras miradas son muy distintas entre sí, igual que las de los hombres".
"Muchas veces se coloca el cine dirigido por mujeres en un contexto de género intimista -añade-. Pero esto no es así porque queramos, sino por una cuestión de falta de presupuesto. Las mujeres tenemos menos dinero y trabajamos con menos personajes y menos localizaciones, por eso nos quedan películas intimistas. Pero eso no se corresponde con lo que las directoras queremos y podemos hacer. Yo he llegado de las últimas a esta ola que ya lleva un tiempo y soy consciente de que otras abrieron el camino más difícil, como Pilar Miró o Josefina Molina, pero es bonito formar parte de este momento en que sientes que están cambiando las cosas y que estamos demostrando que hacemos pelis muy diferentes entre sí. Eso para mí es vital".
Gemma Blasco también destaca el papel de las productoras: "El papel de las productoras es vital. Creo que hay nuevas productoras que vienen con ganas de trabajar de una forma horizontal, desmontando un poco la manera clásica industrial, que quieren trabajar construyendo duplas creativas directora/productora. Creo que eso es vital para la calidad de las películas".
"La extrema derecha da mucho miedo"
Preguntamos a Gemma cómo ve los avances en los derechos de la mujer y de la comunidad LGTBI+ en este momento: "Vamos dando pasitos cortos, pero no avanzamos lo suficiente. Queda muchísimo camino por recorrer en todos los sentidos. Se está trabajando mucho y muy duro. Pero ahí tenemos la extrema derecha,. Y da mucho miedo, porque se pueden perder muchos derechos que ha costado muchísimo tiempo conseguir".
"Creo que es un momento delicado para hacer una reflexión colectiva de que no podemos conformarnos con migajas. Hablo de cosas como, por ejemplo, desde el porcentaje de mujeres que dirigen cine hasta las denuncias de agresión sexual, que son solo la punta del iceberg de las agresiones reales que suceden. Sin olvidar como, socialmente, seguimos victimizando a las mujeres agredidas. Y por supuesto, tenemos que seguir progresando en casi todos los derechos raciales, LGTBI+... Queda mucho por hacer", añade Gemma.
"'La furia' me ha regalado una profesión, la de directora"
Aparte de ese éxito, preguntamos a Gemma Blasco, que le ha dado La furia: " Me ha ayudado a canalizar muchas cosas. No la hice a modo de terapia, esa terapia la hice con profesionales de la psicología, pero me ayudó a canalizar muchas cosas, abrir un poco más de debate y eso que te decía de sentir que he podido ayudar a otras víctimas".
"También me ha dado -añade-, un equipo de gente con el que voy a seguir haciendo películas. Empezando por los actores. Ángela ya era amiga mía desde los once años, pero conocer a Àlex Monner ha sido un regalo porque es un actor maravilloso. Y también quiero seguir trabajando con ese estupendo equipo técnico con el que me reúno muy a menudo. Porque, aunque esta película hable del dolor y sea muy oscura, la hicimos con mucho amor y nos lo pasamos genial".
"Y otra de las cosas más bonitas que me ha regalado La furia, es una profesión -añade la directora-. Porque yo quería hacer cine, pero no sabía que quería ser directora. Pero cuando empecé a estudiar cine ya quería hacer esta película y al final lo he conseguido. Por eso me ha regalado esta profesión de directora, en la que ojalá que pueda estar muchos años".
De momento ya prepara su nueva película: Petróleo. "No os puedo contar casi nada porque está muy verde, todavía estoy escribiendo el guion. Es una historia que sucede alrededor de una refinería de petróleo y que también aborda un hecho traumático, aunque es muy distinto que el de La furia. En realidad, es una película muy existencialista sobre la vida, la muerte y la búsqueda. La búsqueda del sentido de la existencia en este presente poscapitalista al borde del colapso que estamos viviendo y de la posibilidad de encontrar algo de luz y algo de sentido en todo este absurdo que vivimos. También hay coches, tuning y videojuegos. Y siendo optimista, podréis verla en los cines en 2029".
Cartel de 'La furia'