'Lemóniz', un cómic que homenajea a las víctimas de los atentados de ETA en la central nuclear
- Hablamos con sus autores, el guionista Florentino Flórez y el dibujante Guillermo Sanna
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En 1972 Iberdrola comenzó la construcción de una central nuclear en la localidad vizcaína de Lemóniz que contó con una amplia oposición popular, sobre todo por parte de grupos ecologistas y antinucleares. El problema fue cuando la organización terrorista ETA decidió oponerse también a la central nuclear, realizando varios atentados en los que asesinó a nueve personas relacionadas con las obras, entre ellos los ingenieros José María Ryan y Ángel Pascual Múgica. Ahora, el guionista Florentino Flórez y el dibujante Guillermo Sanna (Kadath), cuentan estos sucesos en la novela gráfica Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear (Norma editorial).
"El cómic es un homenaje a las víctimas -asegura Florentino-. Porque para mí es gente que está injustamente olvidada. Nadie cuenta sus historias y hay muchos más como ellos en todo el recorrido de ETA. Este cómic es un ejemplo de tantas otras violencias que ha habido y de las que ahora mismo nadie habla. Mientras la Guerra Civil se ha convertido en el gran género del cómic español, creo que hay otros espacios de nuestra historia que se pueden ir rellenando también".
"Por eso -nos confiesa Florentino-, para nosotros el aspecto documental era importante, pero no lo más importante. Lo más importante era construir un mito. Es decir, tengo a una víctima a la que quiero presentar de manera heroica. Es el tipo que se enfrenta a los malos, que sigue trabajando a pesar de que es plenamente consciente del peligro que corre. Y hablo sobre todo de Pascual y de Ryan, que siguieron trabajando hasta el final. Para mí, esa era la prioridad, cuidar el aspecto documental, pero dando prioridad a las emociones, porque lo fundamental es que el lector se emocione y comparta las vivencias de los personajes, más que decir qué día pasó tal cosa".
Página de 'Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
"Además -añade el guionista-, ahora mismo el debate sobre la energía nuclear vuelve a estar sobre la mesa. En España con el posible aplazamiento del cierre de Almaraz y en Europa, países como Alemania están cambiando de política. El tema de la energía y su relación con los problemas ambientales funciona en esta historia como una especie de excusa moral: "Os vamos a defender de esta maldad que nos quieren poner aquí". Para mí es un poco la forma habitual de trabajar de todo terrorista: "Somos los buenos y hacemos el bien. Lo que pasa es que no os enteráis".
Una cosa curiosa es que, al principio, ETA apoyaba la energía nuclear. "Al principio sí -nos explica Florentino-, Lo que pasa es que luego se produce un cambio en toda Europa, que tiene que ver con ese auge de movimientos pacifistas en contra de los misiles nucleares. Y ellos aprovechan esa inercia. Porque, además, en el País Vasco esa inercia ya era anterior y venía de los últimos tiempos del franquismo, donde algunas de las primeras manifestaciones habían sido precisamente en torno a temas ecológicos, contaminación de las aguas y cosas así. Ya había habido esa inercia y creo que ellos decidieron aprovecharla cuando vieron la oportunidad".
Página de 'Lemóniz. Eta y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
El secuestro y asesinato de José María Ryan
El 29 de enero de 1981, el ingeniero jefe de la central nuclear de Lemóniz, José María Ryan, casado y con cinco hijos, fue secuestrado por ETA, que concedió un plazo de una semana a la administración para que la central fuera demolida. A pesar de una multitudinaria manifestación en Bilbao, para exigir su liberación, el 6 de febrero su cadáver apareció en un camino forestal con un disparo en la cabeza.
Preguntamos a Florentino por qué recordamos tanto un caso similar, como es el de Miguel Ángel Blanco (asesinado por ETA el 13 de julo de 1997), mientras que prácticamente hemos olvidado a Ryan. "Hubo una reacción muy grande en su momento, pero que no fue más allá. Yo no sé si es porque le siguió el 23F y fue un momento muy complicado en España. Pero es verdad que, así como los homenajes a Miguel Ángel Blanco se han mantenido en el tiempo, en el caso de Ryan hubo grandes manifestaciones antes de que lo mataran y luego nada. Y eso que en su caso la agonía duró siete días, algo terrible. Lo que también pasó es que en esas manifestaciones para que liberaran a Ryan, te podías encontrar a gente enfrente tirándote piedras, porque la sociedad estaba polarizada".
Página de 'Lemóniz. Eta y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
Una historia contada desde varios puntos de vida
La historia está contada desde varios puntos de vista. "Me parecía la única forma de hacerlo -asegura Florentino-. Y luego todo encajó como un puzzle. Yo iba reuniendo los datos, los iba colocando cronológicamente y aquello encajaba de manera maravillosa. Por ejemplo, nos encontramos todas esas casualidades que sucedieron: en el momento en que secuestran a Ryan, Adolfo Suárez está dimitiendo por la televisión. Cuando lo tienen prisionero es la primera vez que van los Reyes al País Vasco... Todo iba como encajando".
"Además -añade-, el problema tiene muchas facetas y queríamos reflejar la mayor cantidad posible. Entonces nos dimos cuenta de que los personajes reales no nos bastaban y añadimos algunos ficticios como los chavales, la familia, el abuelo, el padre, el hijo... Y así podemos dar matices respecto a lo que consideramos que constituye el problema. Nunca lo cuentas todo, pero sí vamos viendo pequeñas escenas que nos hacen reflexionar, como la del cura, el comportamiento de la Guardia Civil... Hay muchas cosas que solo están apuntadas, pero que queríamos meter por si alguien quiere reflexionar sobre ellas o buscar más información".
En cuanto a por qué tenemos reticencias a contar la historia reciente de España, como en el caso de ETA, Florentino nos comenta: "Es una violencia asociada a un partido que se autodeclara de extrema izquierda, digamos marxista-leninista. Yo creo que hay algunas violencias que se denuncian constantemente. Cada vez que cito esto, alguien me habla de los grupos de extrema derecha que también estuvieron muy presentes al principio y enseguida se diluyeron. En cambio, ETA, en 2009, estaba matando al lado de nuestra casa a los dos guardias civiles de Palmanova. Entonces, creo que hay que hablar de ello. ¿Por qué no se habla? Porque los partidos nacionalistas han tenido un peso desproporcionado en la gobernanza de este país, ya que ayudaban a completar mayorías. Entonces no había que tocarles las narices. Y todavía está pasando hoy. Entonces, yo creo que eso ayuda a ese silencio".
Página de 'Lemóniz. Eta y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
"Alguien les decía: "Algo habría hecho"
En cuanto a si han hablado con los familiares de las víctimas, Florentino nos confiesa: "Como no sabíamos si íbamos a vender el proyecto, hemos recurrido a internet, a libros, a documentales... Porque no queríamos molestar a los familiares. Aunque sí vimos que algunos de ellos habían ido a centros escolares a dar conferencias sobre el tema. Entre los libros destacaría Euskadi en duelo. La central nuclear de Lemóniz como símbolo de la transición vasca (Bilbao, Fundación 2012), de Raúl López Romo, que es como la Biblia de Lemóniz, porque cuenta todo lo que hay que saber. Cuando lo teníamos casi acabado se lo enviamos y nos hizo algunas puntualizaciones, con lo cual ya nos quedamos más tranquilos".
"Pero durante la promoción del cómic -añade Florentino-, un periodista nos dijo que durante diez años trabajó con el hijo de uno de los que fueron asesinados en Lemóniz y nunca se lo dijo. Y diez años después a su padre lo mataron los de ETA. Porque hay esa cosa de la vergüenza del familiar, de esta gente se quedaba sin padre y encima salía a la calle y alguien les decía: "Algo habría hecho". Y en la presentación de Palma nos vino una víctima, que su familia conocía a la familia de Ryan, y a ella misma le habían puesto una bomba bajo el coche. Y los habían sacado del País Vasco y los habían llevado a Palma porque el padre era Guardia Civil. No dijo que, todavía hoy en día, cuando oye un ruido fuerte no puede evitar sobresaltarse".
Y es que todos los asesinados en Lemóniz fueron trabajadores. "Las fuerzas del orden parecían el enemigo natural de ETA -asegura Florentino-, pero desde el principio mataron a gente que no eran policías. Las historias con el panadero del pueblo al que alguien señalaba son muchísimas. En este caso concreto, la diferencia que ETA estableció en sus comunicaciones es, sobre todo, eentre obreros e ingenieros, que es una diferencia, no sé como decirlo, horrorosa. Cuando moría un obrero era un accidente: "Nosotros llamamos, pero no nos cogieron, no nos hicieron caso, no queríamos matar a nadie, estamos con la clase obrera". Hacían ese tipo de declaraciones. Pero, para ETA los ingenieros merecían morir. De hecho, una cosa que reflejamos en el cómic es esa lista de ingenieros que publicaron, lo que significaba ponerles la diana encima".
El dibujante Guillermo Sanna (Izda.) y el guionista Florentino Flórez (Norma editorial)
"He dibujado la historia con el máximo respeto a las víctimas"
En cuanto al aspecto gráfico, Guillermo Sanna nos comenta que: "He dibujado la historia con el máximo respeto a las víctimas. Por eso he utilizado muchas manchas de negro y muchas siluetas en los momentos delicados. Y he evitado las expresiones exageradas y la sangre. Pero había que contar esos momentos. No podíamos esconder a las víctimas, teníamos que mostrarlas".
Ya que el cómic es un homenaje a las víctimas de Lemóniz, preguntamos a Guillermo hasta qué punto quería que fueran reconocibles: "Quería que se pareciesen lo máximo posible. No que fueran retratos, pero sí que fueran reconocibles, que tuvieran las características de los protagonistas reales. Algunos tenían unas características concretas que los hacían muy fáciles de retratar, mientras que otros me han resultado más complicados. En el caso de dos de los etarras, eran muy parecidos, porque eran calvos y con bigote, así que a uno le exageré un poco la nariz, le hice el bigote más grande y le eché el pelo para atrás, para que el lector no se confundiera".
Acostumbrado a dibujar superhéroes para Estados Unidos, como Daredevil o Lobezno, Guillermo nos confiesa que: "Gracias a este cómic he aprendido a dibujar mucha gente en manifestaciones, que es algo que no había hecho antes".
Sobre cómo se mantiene el ritmo, e incluso el suspense, durante tantas páginas, Guillermo asegura: "No es fácil, pero como llevo tantos años en esto ya he desarrollado algunos recursos. Sobre todo utilizo les negros. Cuando quiero algo más familiar casi no los uso, mientas que cuando busco algo más dramático le meto más negros y más angulaciones exageradas".
Página de 'Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
"A nosotros nos obsesiona que, cuente lo que cuente la historia, nunca podemos aburrir al lector -añade el dibujante-. Intentamos que las páginas sean muy diferentes entre sí y que, aunque las viñetas sean de dos personajes hablando, haya movimiento. He visto muchas novelas gráficas realistas en las que los personajes está parados hablando y eso me parece aburridísimo. Así que intento que, mientras hablan, estén moviéndose o haciendo otras cosas".
Pero, a pesar del dinamismo del dibujo de Guillermo, podemos descubrir muchas cosas en sus viñetas: "He intentado no recargar mucho el dibujo para no distraer al lector, para que no esté más pendiente del dibujo que de la historia y que la narración fluya, pero si me gusta meter algunos detalles en las viñetas porque creo que le dan un plus a la historia. ¿Has visto el muñeco de Mazinger Z?"
En cuanto a la documentación visual, Guillermo Sanna nos confiesa: "Algunas cosas han sido complicadas de encontrar. Por ejemplo, fotografías de algunas de las víctimas. Apenas hay una o dos. También me costó mucho encontrar información sobre Lemóniz, sobre cómo eran los cascos, los uniformes... ¡No había manera! Hasta que descubrí una fotografía de cuando mataron a Alberto Negro y unos compañeros se lo llevaban. De ahí saqué casi toda la información de sus uniformes. Florentino también me pasó muchas imágenes y cuando me faltaba algo lo iba buscando en Internet mientras trabajaba".
Página de 'Lemóniz. ETA y el movimiento antinuclear' (Norma editorial)
"La respuesta rápida es que ganaron los malos"
En 1982, tras el asesinato del ingeniero Ángel Pascual Múgica, tiroteado en el coche en el que viajaba con uno de sus cuatro hijos, veintisiete ingenieros abandonaron Lemóniz y numerosos empleados pidieron el traslado. Aunque todavía hubo un último atentado con un paquete bomba en el que Alberto, un niño de diez años, perdió el pie izquierdo y quedó ciego de un ojo. A pesar de que la central nuclear estaba prácticamente acabada, las obras se pararon hasta que, en 1984, el gobierno decretó la moratoria nuclear, paralizando las centrales de Sayago, Valdecaballeros y Lemóniz.
"Valorar el final de Lemóniz es complicado -nos confiesa Florentino-. La respuesta rápida es que que ganaron los malos, pero fue porque el PSOE les permitió ganar. Aunque, al mismo tiempo, ya se llevaba mucho discutiendo qué se hacía con la central nuclear, porque nadie quería ir a trabajar allí y continuar con las obras suponía continuar con el reguero de muertos y ningún político querría eso. Digamos que a mí no me gustaría tener que decidir ese asunto... Lo que sí me parece de mal gusto es que ahora la central se convierta en una piscifactoría de lenguados. Sobre lo que Bildu ha dicho que les parece fantástico, "porque somos guays y hemos hecho algo ecológico a partir de esa monstruosidad nuclear", o algo así".
En cuanto a sus proyectos, Florentino Floréz y Guillermo Sanna aseguran que ya trabajan juntos en otro proyecto del que solo nos pueden contar que será "otro cómic histórico que va a ser bastante más complicado que este".
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