Rutte advierte: EE. UU. se volcará con la OTAN en caso de guerra, pero no cumplirá todas sus promesas
- La OTAN se prepara para suplir el "reajuste" militar de EEUU en Europa
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha afirmado este jueves que no puede decir que Estados Unidos vaya a poner a disposición de la OTAN recursos militares que había comprometido, tras anunciar que ajustará su contribución a la planificación de fuerzas, pero ha asegurado que hará "lo máximo" por la Alianza.
"Si estalla una guerra, está claro que todos los aliados, incluido Estados Unidos, harán todo lo que esté en su mano. No digo que puedan cumplir todo lo que prometieron en el marco del modelo de fuerzas de la OTAN, pero sí que darán lo máximo de sí mismos", ha indicado Rutte ante la prensa a su llegada a una reunión de ministros aliados de Defensa.
Este jueves los ministros de Defensa de la OTAN se reúnen en Bruselas para preparar la cumbre de la Alianza que tendrá lugar los días 7 y 8 de julio en la capital turca, Ankara, en un momento en el que los aliados europeos debaten cómo suplir el vacío que dejará Estados Unidos cuando reajuste las capacidades que tiene asignadas a Europa.
La idea de una "OTAN 3.0"
Washington ha informado a los aliados de que reasignará a otras regiones del mundo, como el Indo-Pacífico, una parte importante de los medios militares que mantiene desplegados en Europa y en Canadá, reduciendo así su participación en el 'Modelo de Fuerzas de la OTAN', el marco que determina los efectivos y recursos que estarían disponibles en caso de ataque o conflicto.
Fue el subsecretario de Defensa estadounidense, Elbridge Colby, quien en la última reunión de ministros de Defensa en febrero ya avanzó la idea de una "OTAN 3.0", una alianza que no esté basada en la dependencia europea de Estados Unidos y que apueste por un "reparto de la carga" para que el bloque euroatlántico se haga responsable de su propia defensa convencional.
Ante esta situación, los aliados europeos ya trabajan para reemplazar las fuerzas de Estados Unidos, un proceso en el que participarán España, Alemania, Países Bajos y "bastantes países" más, según han confirmado diversas fuentes a Europa Press, que recalcan que la reasignación no debe confundirse con el repliegue de 5.000 tropas estadounidenses de Alemania anunciado por Donald Trump como castigo a unas declaraciones críticas de Friedrich Merz sobre la guerra de Irán.
El ajuste estadounidense, eso sí, se realizará de forma gradual y se centrará en recursos y capacidades operativas disponibles de las fuerzas convencionales, pero no afectará a la capacidades nucleares que Estados Unidos mantiene en Europa, que seguirá protegida por el paraguas nuclear de Washington, han aclarado esas mismas fuentes.
Rutte justifica los planes estadounidenses
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha justificado los planes estadounidenses de reasignación de sus tropas afirmando que es "una señal de éxito" sobre cómo evoluciona la organización y opinando que, lejos de ser "un problema", es positivo que los aliados europeos "compartan de forma más equitativa la responsabilidad" de la seguridad de Europa.
"Es completamente lógico que los europeos asuman una mayor parte de la carga. Es algo peculiar que sigamos necesitando tanta ayuda de otro país, a ocho horas de vuelo de aquí, con 350 millones de personas, para defendernos contra 140 millones", ha sostenido, sugiriendo que una Europa con 600 millones de habitantes no debería de tener problemas para defenderse ante un ataque de Rusia.
El también ex primer ministro de Países Bajos ha detallado que los aliados europeos y Canadá están "dispuestos, preparados y capacitados para hacer más" y que, sobre esta base, "Estados Unidos ha ajustado sus compromisos con el modelo de Fuerzas aliado" porque "de eso versa precisamente la OTAN 3.0".
Dimisión del exministro de Defensa británico
La reunión también tendrá lugar pocos días después de la dimisión del exministro de Defensa británico John Healey por una disputa sobre el gasto militar, entre acusaciones a su propio gobierno por no destinar los recursos necesarios para la defensa de Reino Unido.
Tras conocer la noticia, Rutte admitió que el incremento del gasto en defensa acordado por los aliados "no es fácil" porque "al final siempre hay que hacer concesiones con otros gastos que también son importantes".
Otros ministro europeos, como el de Italia, Guido Crosetto, expresó poco después su solidaridad con Healey, indicando que estaba "de acuerdo con casi todo" por lo que había dejado el cargo, y admitiendo que él también había pensado que su Ejecutivo no se estaba haciendo cargo lo suficiente del gasto en defensa.
La dimisión de Healey y el apoyo público de Crosetto sugiere que los ministros aliados, incluidos los de países más fuertes, están bajo presiones por cumplir con el incremento del gasto en defensa hasta el 5% del PIB, de los cuales un 3,5% irá para inversión puramente militar y otro 1,5% en inversiones relacionadas con Defensa.
Fuentes aliadas han señalado la existencia de un debate sobre la dificultad de incrementar el gasto, aunque han admitido que ello no necesariamente se traducirá en una mayor flexibilidad para los Estados miembro, habida cuenta de la posición de la OTAN en el actual contexto geopolítico marcado por la invasión de Ucrania o la guerra en Oriente Próximo, entre otros conflictos.