Once granjas avícolas de Valladolid vigiladas por el brote de Newcastle
- Las explotaciones se encuentran dentro del perímetro de seguridad del primer caso
- Primer caso de Newcastle en Castilla y León es en un pueblo de Valladolid
Las granjas avícolas de Valladolid se blindan frente a la llegada de la enfermedad de Newcastle. El único foco detectado en la provincia está controlado según la Junta de Castilla y León, que vigila once explotaciones más dentro del perímetro de seguridad fijado en diez kilómetros desde el origen.
Es el primer brote fuera de la Comunidad Valenciana y tanto veterinarios como ganaderos coinciden en que la crisis de la gripe aviar supuso un gran aprendizaje en bioseguridad y que las granjas están preparadas para evitar que vuelva a repetirse un desastre como ese.
Exterior de la granja avícola origen del brote de Newcastle en Valladolid
Aldea de San Miguel, zona cero
El primer caso de Newcastle fuera de la Comunidad Valenciana se confirmó el pasado lunes quince de junio en una pequeña granja del pueblo vallisoletano de Aldea de San Miguel. Tras el positivo la Junta de Castilla y León activó un protocolo sanitario que ha supuesto el sacrificio de 24.000 de sus 26.000 pollos de engorde y crear un perímetro de seguridad de a su alrededor.
Dentro de ese radio se encuentran once granjas en las cuales queda totalmente prohibido desplazar las aves y deben extremar la higiene, controlar el acceso de vehículos y evitar todo contacto con aves externas.
Según Rufino Álamo, presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid, la enfermedad de Newcastle es altamente contagiosa entre las aves, tanto silvestres como de granja, por lo que las explotaciones deben extremar las precauciones.
“Produce parálisis y una vuelta de cabeza y cuello muy característico“
La enfermedad afecta sobre todo a pollos en sus primeros días de vida, cuando no es obligatorio vacunarlos, por lo que aconsejan estar muy pendientes de cualquier síntoma como la tos y dificultad respiratoria en los animales, pero también “afecta al sistema nervioso, lo que produce parálisis y una vuelta de cabeza y cuello, lo que es muy característico de esta enfermedad” según Álamo.
Ejemplar afectado por la enfermedad de Newcastle
Aprendizaje tras la gripe aviar
Las organizaciones agrarias aseguran que los ganaderos aprendieron mucho en bioseguridad en la pasada crisis de la gripe aviar y ya aplican fuertes protocolos de bioseguridad en sus granjas. Ejemplo de ello es Javier Velasco, quien además de ser el responsable avícola de la Unión de Campesinos en Castilla y León, tiene una granja con 120.000 pollos de engorde en Cogeces del Monte.
Su granja está a penas a 30 kilómetros de distancia del brote de Newcastle, pero asegura, está tranquilo porque llevan años extremando las medidas de seguridad para evitar la entrada de enfermedades como esta.
“En alerta siempre se está tras la gripe aviar“
“Con la NewCastle, la gripe aviar, y todas estas patologías, los protocolos son los mismos” asegura, “coches fuera de granja, los suministros se descargan desde fuera de la explotación”, y tienen monos y botas específicas para cada nave, para que no se extiendan las patologías de una sección a otra.
“En alerta siempre se está tras la gripe aviar”, admite Velasco, pero han aprendido a reducir los riesgos aseguran, porque “está claro que en el campo se aprende a base de prueba error”.
Las medidas del protocolo sanitario de la Junta de Castilla y León, como el control de las explotaciones dentro del perímetro de seguridad, estarán vigentes como mínimo hasta el quince de julio.