Gothic 1 Remake, la reinterpretación de un clásico 25 años después
- El estudio barcelonés Alkimia Interactive ha sido el encargado del proyecto
- En 2001, el juego original se adelantó en su tiempo al resto de juegos de rol
No fue un superventas en su día, pero dejó huella en las generaciones venideras de creadores de videojuegos. Gothic (2001) representa el claro exponente de aventura europea de rol de fantasía oscura. Una propuesta arriesgada y adelantada a su tiempo que poco tenía que ver con otros clásicos de su época como Diablo II o Baldur's Gate II. El paso del tiempo lo ha convertido en una obra de culto. Veinticinco años después de su estreno, un estudio de 60 personas afincado en Barcelona se ha enfrentado al reto de reconstruir aquella obra, acercarla a una nueva generación de jugadores y despertar el interés de quienes lo jugaron entonces.
Sería injusto decir que Gothic 1 Remake, disponible para ordenadores y consolas, es una nueva versión mejorada de un clásico, como muchos de los remakes que han llegado al mercado recientemente. Sus responsables insisten, el objetivo no era modernizarlo, sino demostrar que muchas de las propuestas del original se adelantaron a su tiempo y siguen siendo muy actuales. “Cuando salió hace 25 años no fue el juego más popular ni el más vendido, pero hacía cosas muy especiales”, explica por videollamada a RTVE Noticias el director del estudio Alkimia Interactive, Reinhard Pollice.
Imagen del videojuego Gothic 1 Remake (Alkimia Interactive/THQ Nordiq)
Innovador y único hace 25 años
“Intentaba simular la rutina diaria de los personajes de una manera muy detallada y auténtica. Con el tiempo se convirtió en un clásico de culto”, sobre todo en países como Polonia, Alemania (lugar de origen del juego) o Rusia, zonas muy ligadas en la actualidad a un estilo muy concreto de hacer videojuegos, y de donde han salido creadores discípulos de Gothic. La tarea del estudio barcelonés ha sido la de recuperar aquella fórmula basada en la exploración, la observación y la exigencia al jugador.
La historia que cuenta el remake es prácticamente la misma que el juego original. El jugador no es un héroe legendario ni ha sido elegido para salvar al mundo. Es un preso arrojado a una colonia penal cubierta por una gigantesca barrera mágica. Un territorio aislado donde los criminales han derrocado a sus guardianes y han levantado una sociedad propia, dividida en facciones que compiten por el poder. “No eres nadie. El mundo no se gira hacia ti cuando llegas. No eres el héroe de nada. Es un lugar que funciona sin ti, con sus propias rutinas”, describe Daniel Candil, director artístico del juego, para enfatizar uno de los aspectos diferenciales de Gothic.
Imagen del videojuego Gothic 1 Remake (Alkimia Interactive/THQ Nordiq)
Aventura exigente con el jugador
La mayoría de los videojuegos de rol sitúan al jugador en el centro de la acción desde el primer momento. Gothic, en 2001, fue de los primeros en hacer lo contrario. El mundo no giraba alrededor del protagonista, sino que “intentaba simular el día a día de los personajes que lo rodean”, recuerda Reinhard Pollice. Esa simulación social fue una de sus grandes aportaciones. Los habitantes de la colonia trabajan, duermen, patrullan, reaccionan a las acciones del jugador. No son personas virtuales inmóviles, sino que aparentan vida propia. Algo que hoy en día ya se ve en muchos videojuegos, pero hace 25 años no.
Mantener la autonomía de ese universo demuestra un profundo respeto por el primer Gothic. Desde el principio, el estudio barcelonés se impuso una serie de líneas rojas destinadas a preservar aquello que lo hacía especial. “El mundo y la historia originales siguen siendo recordados por muchos jugadores”, explica Reinhard Pollice. “No podíamos cambiar esas cosas, pero sí añadir contenido, expandir elementos concretos o profundizar en ciertos temas, pero siempre tiene que sentirse como una progresión natural de lo que ya existía”, puntualiza el director del estudio.
Imagen del videojuego Gothic 1 Remake (Alkimia Interactive/THQ Nordiq) 5
Un protagonista lejos de ser un héroe
Para el responsable de diseño del videojuego, Javier Untoria, una de las primeras tareas del equipo fue identificar los pilares de la experiencia original, “Es un juego que transcurre en un mundo muy duro, que premia la exploración y el crecimiento del jugador. No te lleva de la mano, que es la tendencia en los videojuegos actuales. Te guían constantemente. Creemos que la esencia de Gothic es el descubrimiento de las cosas por uno mismo”. En ningún momento, por ejemplo, hay indicadores que señalen a dónde debe ir el jugador para completar sus objetivos. En pantalla no hay flechas ni ayudas visuales. Gothic 1 Remake apuesta por una interfaz discreta, que obliga a observar atentamente el entorno, a aprender la geografía del escenario y prestar atención a lo que ocurre a su alrededor.
La ausencia de pistas visuales que guíen al jugador se complementa con la progresión del protagonista. Al comienzo, es torpe, muy poco hábil. Le cuesta levantar una espada. “Al principio no saber hacer nada”, aclara Javier Untoria, “cuando coge una espada por primera vez apenas puede manejarla. El juego no explica con números o estadísticas quién es fuerte o débil; lo ves a simple vista. Un minero sostiene mal su arma y un guerrero experimentado la empuña con seguridad. Aprendes observando”.
Los orcos salen a escena.
Aunque el término “remake” acompaña al título, el equipo ha desarrollado aspectos que se quedaron cortos en el juego original debido a limitaciones técnicas o temas presupuestarios. Es ahí donde entran en escena los orcos. En la versión de 2001 eran básicamente enemigos, apenas tenían una profundidad narrativa más compleja en el universo de la Colonia. “Hemos creado un idioma completo con ayuda de especialistas lingüísticos”, comenta Javier Untoria. “Tiene gramática propia, pronunciación propia. Los actores de doblaje han trabajado usando esa lengua. El jugador puede incluso aprender parte del idioma orco y su escritura”.
Para Daniel Candil, responsable del arte, “en el primer Gothic apenas sabías nada de esa cultura. En posteriores entregas descubrías que era una sociedad avanzada. A nivel visual hemos intentado otorgarles rasgos característicos, que sepan leer y escribir, construir herramientas, tratar la madera, que se perciba que forman parte de una pirámide cultural”.
Un videojuego que respira aires barrocos
Los escenarios son clave en Gothic 1 Remake para potenciar la crudeza de esta fantasía oscura. El apartado artístico se aleja de obras contemporáneas coloristas, “No estás viviendo una fantasía épica de superación. No pasea por Rivendel. Paseas por lugares que llegas a oler, el frío cala en tus huesos”. En palabras de Daniel Candil, el objetivo era alejarse de la fantasía brillante predominante en los videojuegos de rol. La inspiración la encontraron en el barroco.
“Llegamos a la conclusión de que el barroco y el tenebrismo español eran el camino adecuado”, explica Daniel. “Nuestro juego está repleto de referencias a nivel de color, luz y contraste. Si miras a Velázquez, Caravaggio o Claudio de Lorena, y después observas imágenes del juego, puedes reconocer muchas de esas influencias. Hemos intentado que la iluminación funcione como una pintura en movimiento”. La referencia a estos pintores deja patente la identidad visual de Gothic 1 Remake. No es un lugar bonito, sino lo contrario. Áspero, húmedo y hostil. “Recorres lugares que parecen reales, donde sientes la dureza de la vida cotidiana del medievo”.
Imagen del videojuego Gothic 1 Remake (Alkimia Interactive/THQ Nordiq) 5
Barcelona como inspiración de una fantasía medieval
Era inevitable que, siendo un juego desarrollado en Barcelona, no hubiese alguna referencia a la Ciudad Condal. Y el equipo de arte decidió ir a lo grande, incorporando influencias de Gaudí y la Sagrada Familia, pero adaptadas al universo oscuro del juego de Alkimia Interactive. “Fuimos a una visita guiada y nos enseñaron los detalles de la arquitectura de Gaudí, y los hemos reinterpretado. En el juego está vinculado al edificio de un mago. Al principio no se aprecia hasta que poco a poco descubres elementos que recuerdan a la Sagrada Familia. Hemos intentado mezclar influencias españolas con las originales alemanas”.
Reconstruir un clásico como Gothic en Barcelona no parece casual. El estudio se creó ex profeso para esa tarea. Lo componen unas 60-70 personas, la mayoría profesionales con trayectoria en la industria española del videojuego. Como curiosidad, los responsables de los departamentos son también profesores universitarios. Han contado para el proyecto con los mejores de su alumnado. Una forma de dar una oportunidad a aquellos que quieren dedicarse a la industria del videojuego. Para el director del estudio, Reinhard Pollice, “la elección de la ciudad fue por varios motivos. Llevo viviendo en Barcelona desde 2014 y he tenido la oportunidad de conocer a mucho talento local. Eran profesionales que se dedicaban sobre todo a crear juegos para móviles, pero estaban deseando saltar a proyectos más ambiciosos para ordenador y consolas. Entonces surgió la oportunidad de trabajar con la licencia de Gothic. Y aquí estamos seis años después”.
Imagen promocional del videojuego Gothic 1 Remake (Alkimia Interactive/THQ Nordiq)
A la sombra de Gothic
Un cuarto de siglo después del primer Gothic, su huella se deja ver hoy en día en algunos de los videojuegos más ambiciosos producidos en Europa. Su impronta está presente en sagas como The Witcher o Kingdom Come: Deliverance, dos de los grandes exponentes del videojuego europeo, éxitos rotundos en todo el mundo. Comparten con el juego alemán una visión de la experiencia interactiva basada en la inmersión, la progresión gradual y la sensación de estar en un mundo vivo. “Hay dos grandes escuelas de juegos de rol”, indica Javier Untoria, “los que se centran en la fantasía heroica. Y después está la escuela europea, donde el jugador está obligado a progresar desde cero. Diría que Kingdom Come: Deliverance es el heredero más claro de esta filosofía”.
No deja de ser curioso que, cuando se ha vuelto más frecuente reducir la dificultad de los videojuegos, Gothic 1 Remake retome una forma de jugar más dura. Aún hay espacio para una generación que ha conectado con títulos como Dark Souls (2011) o Elden Ring (2022), que busca aventuras exigentes, títulos que han rescatado ideas que hicieron especial al primer Gothic. “Quizás hemos asumido que los jugadores querían experiencias más simples”, reflexiona Daniel Candil, “pero ha surgido una oleada de juegos que demuestra que aún hay un público que busca retos. Gothic 1 Remake no maltrata al jugador. Exige más de él”.
Sorprende que un videojuego estrenado en 2001 se atreviese con ideas que han sobrevivido al paso del tiempo, y en 2026 es una lección de cómo diseñar mundos virtuales. El equipo original tuvo que lidiar con cosas como mover la cámara en entornos 3D, algo ampliamente superado en la actualidad. Algunos de los miembros de aquel Gothic han participado en este remake. Un proyecto que ha sabido cómo mirar al pasado para imaginar un nuevo futuro para el Valle de las Minas. Ojalá sea el regreso a lo grande de una saga legendaria de culto.