Kiefer, uno de los referentes del arte contemporáneo, llega a València en su primera exposición en España en veinte años
- El artista del paisaje y la materia ocupa seis galerías del centro Hortensia Herrero en una exposición que fue diseñada a tamaño real en su estudio de París
- Danaë, con trece metros de ancho por cuatro de alto, constituye la obra central de la muestra, vista solo con anterioridad en Nueva York en 2022
Anselm Kiefer, a quien Win Wenders dedicó recientemente un documental, realiza la primera exposición individual en España en 20 años tras la del Guggenheim en 2007. Su obra, salpicada de referencias a la música, la literatura, la filosofía y la mitología clásica destaca por su monumentalidad y volumen.
Paja, ceniza, plomo, tallos secos, esquirlas de metal o fragmentos carbonizados de madera van construyendo los distintos estratos del paisaje que trabaja como si fuera arcilla en los que aglutina las distintas capas de historia. El equilibrio entre el orden y el caos y aquello que se modifica tanto por el tiempo como por la materia orgánica que se incrusta en su obra, e inevitablemente la hará mutar, definen gran parte de su trabajo.
Hortensia Herrero (centro) posa junto a sus hijas Hortensia (izquierda) y Amparo KAI FÖRSTERLING /AGENCIA EFE
Danaë, un diálogo con la historia abierta de Alemania
La imponente Danaë, inédita en Europa, funde la mitología griega con la historia abierta de Alemania. La terminal del aeropuerto de Tempelhof, que ocupa la galería seis del Centro de Arte Hortensia Herrero, aparece bañada por una lluvia de oro, como elemento transformador, en referencia al dios Zeus.
El aeropuerto, diseñado como símbolo arquitectónico del régimen nazi, y el edificio más grande del mundo hasta la construcción del Pentágono, pasó a convertirse en un lugar de resistencia democrática durante el bloqueo soviético a Berlín occidental al ser utilizado por los aviones aliados para llevar ayuda humanitaria.
La exposición de Kiefer podrá contemplarse hasta el mes de octubre en el centro de arte Hortensia Herrero de València KAI FÖRSTERLING / AGENCIA EFE
Los paisajes nunca son inocentes
“Para mi los paisajes nunca son inocentes”, dice Kiefer. “Constituyen siempre un telón de fondo histórico o actual de lo que los humanos son capaces de hacer. Sean las huellas de un encuentro amoroso, sean las trincheras de la Primera Guerra Mundial hoy cubiertas de hierba, o los campos de cenizas de los crematorios, los paisajes son lugares de proyección a través del tiempo.”
La exposición fue diseñada a tamaño real en su estudio de Croissy, a las afueras de París KAI FÖRSTERLING / AGENCIA EFE
Paisajes, que han formado parte de la vida de Kiefer desde sus inicios y que vemos reflejados en obras como Himmel-Erde o Dryad, donde una ninfa, apenas perceptible a primera vista se protege entre los árboles de la misma forma que él lo hizo de niño. “Durante el día, cuando era un bebé, mis abuelos y mi madre tenían que ir al bosque para protegernos de los bombardeos. Tenía un pequeño carro en el que me llevaban por la mañana y regresábamos al final del día.” Nacido en 1945, meses antes del fin de la II Guerra Mundial, el bosque y la naturaleza como refugio han sido otros de los temas recurrentes en su trayectoria.