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El Gobierno militar birmano traslada de prisión a arresto domiciliario a la premio nobel Aung San Suu Kyi

  • La política fue una pieza clave en el proceso de democratización de Birmania hasta el golpe de Estado de 2021
  • La junta militar ha anunciado su traslado como medida de amnistía junto a la liberación de 1.000 presos
Multitudinaria manifestación de apoyo a Aung San Suu Kyi en Myanmar, con miles de personas portando sus retratos y banderas nacionales.
La gente participa en una manifestación en apoyo de la Consejera de Estado de Myanmar Aung San Suu Kyi Sai Aung Main / AFP

El Gobierno militar de Birmania, ha puesto este jueves en arresto domiciliario a la que fuera consejera de Estado de Birmania y actual opositora, la premio nobel Aung San Suu Kyi. La política lleva en prisión desde que la junta militar tomase el poder a la fuerza en el golpe de Estado el 1 de febrero de 2021.

A través del canal oficial MRTV, controlado por los militares, el Ejecutivo, liderado por el general golpista Min Aung Hlaing, quien dirigió el golpe y la sangrienta represión contra la oposición y fue nombrado presidente el pasado 3 de abril, ha anunciado la excarcelación de la exlíder de facto, de 80 años de edad. Un traslado que se anuncia a la vez que la amnistía para 1.508 presos y dos semanas después de la liberación del expresidente democrático Win Myint.

Los abogados de Aung San Suu Kyi han celebrado ante la agencia AFP su puesta bajo arresto domiciliario, tras más de cinco años de “infierno”.

Una pieza clave en el intento de democratización de Birmania

La política Aung San Suu Kyi lleva presa desde el levantamiento de 2021 que puso fin a 10 años de transición democrática en el país, un proceso en el que ella fue pieza clave. Ya pasó 15 años bajo arresto domiciliario durante gran parte del periodo de mandato de la anterior junta militar, conocida como la SPDC (Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo), que tomaron el país entre 1962 y 2011.

Suu Kyi fue condecorada con el Nobel de la Paz en 1991, un año después de que la Liga Nacional por la Democracia (NLD), partido del que ella era secretaria general, lograse mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias. Sin embargo, la SPDC se negó a ceder el poder.

Foto de 17 de julio de 1995 con Aung San Suu Kyi hablando a sus seguidores en Rangún

Tras dos décadas de arrestos intermitentes, en 2010 Suu Kyi fue liberada y nombrada consejera de Estado de Birmania, cargo que equivaldría en occidente al de primer ministro, tras la arrolladora victoria de la NLD en las elecciones de 2015. Sin embargo, los militares volvieron a tomar el poder en 2021, bajo el pretexto de unas elecciones amañadas por la NLD, e iniciaron una dictadura que ha sumido al país en una profunda crisis política, social y económica, abriendo una espiral de violencia con nuevas milicias civiles que ha exacerbado la guerra de guerrillas que sufre Birmania desde hace décadas.

Ahora, la dictadura militar anuncia que Suu Kyi dejará de estar en prisión, añadido a la reducción de su pena, que era de 27 años, en el marco de una medida de amnistía.

El Genocidio rohinyá, una turbia mancha en su carrera política

Durante sus años como consejera, Suu Kyi fue duramente criticada por su pasividad e inacción cuando en agosto de 2017 las Fuerzas Armadas del país, que en su gran mayoría procesan la religión budista, arrasaron varios cientos de núcleos de población rohinyás, una población musulmana en el estado birmano de Rakáin.

Según Amnistía Internacional, una misión independiente de investigación sobre Myanmar documentó datos sobre genocidio y crímenes de lesa humanidad. El actual presidente del Gobierno militar, Min Aung Hlaing, fue el comandante en jefe que dirigió un asalto que obligó a huir a Bangladés a un mínimo de 700.000 personas.

El 27 de diciembre de 2019, la Asamblea General de la ONU condenó las violaciones de los derechos humanos de los rohinyá por parte del Gobierno birmano.