Domingo Borbolla: "El apagón de hace un año desnuda nuestras contradicciones"
- Este profesor de la Universidad de Extremadura cree que nos hemos relajado tras lo que pasó el 28 de abril de 2025
- Asegura que la tecnología debilita la capacidad de responder ante situaciones muy desfavorables
“El apagón nos mostró la fragilidad de la sociedad ante un acontecimiento totalmente inesperado.” Son palabras de Domingo Barbolla, sociólogo y profesor de la Universidad de Extremadura. A su juicio, sigue siendo pertinente que se aclaren las responsabilidades políticas, técnicas y empresariales de aquel fallo global del sistema eléctrico. “Es una necesidad,” explica, “para que quienes les sucedan a futuro en esos puestos de mando eleven su nivel de exigencia en la toma de decisiones.”
“El factor favorable de aquella experiencia que España, Portugal y el sur de Francia vivieron hace año es que sólo duró unas horas porque,” añade, “si se hubiera prolongado durante días, habría habido reacciones incontroladas, sin ir más lejos, el saqueo de supermercados.” Domingo Barbolla resalta que aquel apagón nos debe llevar a concluir que tenemos una altísima subordinación a las tecnologías. “Las damos por considerar como herramientas infalibles,” recuerda, “y eso nos conduce a un error grave.” En su opinión, las sociedades sólo reaccionan ante fenómenos de gran impacto cuando estos se repiten con cierta frecuencia. Y pone el ejemplo de Japón, donde los terremotos y maremotos forman parte de su periplo histórico y, en consecuencia, sus ciudadanos están preparados para afrontarlos siguiendo unas pautas de respuesta social razonablemente coordinadas, aunque esos fenómenos tengan una magnitud incluso trágica.
El ciudadano no puede moverse constantemente acumulando más preocupaciones
El sociólogo reconoce que son tantas las preocupaciones que en otros países, léase en este caso España, describen el día a día del quehacer de las personas que no nos detenemos a pensar realmente en serio a que otro gran apagón pueda volver a suceder. En este sentido, Domingo Barbolla afirma que siempre hay algunas recomendaciones sencillas que sin dificultad sí podemos asumir. “Un par de linternas con suministro de pilas”, dice, “no sobra en ningún hogar y guardar en una pequeña despensa conservas y enlatados de diversos alimentos siempre nos van a venir bien ante cualquier eventualidad.”
Por las calles de Badajoz, TVE en Extremadura ha realizado un pequeño sondeo entre vecinos de la capital pacense. Reconocen que en sus casas no han tomado medidas de prevención ante la posibilidad de un nuevo fallo eléctrico sistémico. Aseguran que las ocupaciones del día a día ya les llenan las horas y que no vivirían, afirman, teniendo en cuenta cuál podría ser el abanico de circunstancias graves adversas que, en cualquier momento, podría desencadenarse. “Imagínense,” nos confiesa Juan Fernández, “no puedo incorporar a mi catálogo de inquietudes cotidianas que lo próximo pueda ser una dana, un movimiento sísmico, un incendio en el edificio donde vivo o un nuevo apagón. Mi cabeza,” finaliza, “tiene un límite.” A pesar de eso, subraya Domingo Barbolla, meditar sobre lo que sucedió hace un año no puede interiorizarse como una simple anécdota.