'Mami' de Mario Banushi explora sin palabras la relación entre madres e hijos
- La última obra del joven director grecoalbanés llega a Madrid
- Mami puede verse en los Teatros del Canal este 24 y 25 de abril
"Mi madre me trajo al mundo
junto con miles de otros niños.
Era partera. 'Mami', un himno
para todas las mujeres que nos criaron".
El niño prodigio del teatro griego, Mario Banushi, bebe de la fuente de la vida en Mami, su nueva propuesta escénica sin palabras, cuyo estreno en la Comunidad de Madrid acogen los Teatros del Canal.
Nacido en 1998, Banushi pasó su infancia en Albania, y ya ha recorrido el mundo con sus obras de Taipéi a Nueva York. Debutó en la pandemia con Ragada. El Teatro Nacional de Atenas acogió Goodbye, Lindita y Taverna Miresia – Mario, Bella, Anastasia participó en el Festival de Epidauro en 2023.
Con apenas 28 años, la cumbre de su meteórica carrera teatral es el León de Plata de la Bienal de Venecia, que dirige el veterano actor estadounidense Willem Dafoe, y que recibirá en una ceremonia oficial el próximo mes de junio.
Escena de la obra 'Mami'. @Pinelopi Gerasimou
Con un lenguaje escénico propio, la música, el movimiento, las imágenes y las emociones se suceden en una pieza sin texto, un poema visual que escapa a las clasificaciones habituales de teatro, danza o performace.
En sus obras anteriores exploraba el duelo y en Mami se acerca a las aristas de la maternidad desde el cuidado a la posesión, el amor asfixiante o la violencia, en un montaje que ya se pudo ver en el pasado verano en el Grec de Barcelona.
En la mitología personal de Banushi, las palabras casi homónimas “mami” y “mam” se vuelven idénticas. Mami, como madre. Mam, como alimento. Alguien se arranca el corazón y se lo ofrece al otro como una hogaza de pan caliente.
Escena de 'Mami'. @Pinelopi Gerasimou
“Siempre he dicho que el nacimiento es amor al revés”, confiesa el joven dramaturgo, que fue confiado al cuidado de su abuela albanesa de pequeño, mientras su madre trabajaba en Grecia.
Banushi parte de sus experiencias personales, para enamorarse de su madre, para exorcizar y celelebrar la relación madre-hijo en un santuario profano lleno de votos y maldiciones. El escenario se convierte en un paisaje de recuerdos inquietante y familiar.
Los intérpretes, inmersos en el silencio o arropados por la música, crean momentos conmovedores y nos instan a reconocer y confrontar nuestras propias relaciones y el legado emocional que llevamos dentro en una experiencia sensorial.
Imagen de 'Mami' de Mario Banushi. ©Andreas Simopoulos
Madres y abuelas
“Cuando tenía alrededor de un año, mi madre tuvo que dejarme con mi abuela en Albania e irse. Hasta los trece, la llamé mami. Cuando mi madre me llevó con ella a Atenas, crecí en el apartamento encima de la panadería donde trabajaba, con el aroma del pan recién horneado", señala el creador.
Añade: "Crecí rodeado de mujeres jóvenes y ancianas. Crecí con más de una madre. Este espectáculo es para ellas: un deseo, una plegaria al peso que la palabra mamá tiene tanto para quien la escucha como para quien la pronuncia. Quién cuida de quién: nunca entendí esta compleja relación. Y nunca lo haré. Pero intento desentrañarla como un cordón umbilical, como las vísceras que conectan la vida con sus raíces”.
Un momento de la obra de Mario Banushi. ©Andreas Simopoulos
Mami, el homenaje de Banushi a las mujeres que se consagran a la crianza, puede verse este 24 y 25 de abril en la Sala Roja Concha Velasco de los Teatros del Canal.