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'La ahorcada': un thriller español de terror sobre amor, culpa y fantasmas del pasado

  • Miguel Ángel Lamata dirige esta película protagonizada por Amaia Salamanca y Eduardo Noriega
  • El largometraje cuenta con la participación de RTVE y se estrenó en los cines el 22 de abril
Amaia Salamanca y Eduardo Noriega nos aterrorizan en la película 'La ahorcada'
Erica Arredondo*

La ahorcada, es el nuevo largometraje de terror sobrenatural dirigido por Miguel Ángel Lamata: un thriller psicológico que explora los límites difusos entre el amor, la obsesión, la venganza y la culpa.

Protagonizada por Amaia Salamanca y Eduardo Noriega, la película cuenta la historia de una cantautora que, consumida por el dolor tras ser abandonada por su amante, se ahorca en el jardín de la mansión de este. Pero su historia no termina ahí: su presencia queda ligada al lugar, envolviendo la casa en una atmósfera inquietante donde lo emocional y lo sobrenatural se entrelazan de forma perturbadora.

La familia queda atrapada en una cadena de episodios cada vez más oscuros e inexplicables. Solo Patti, la hija más pequeña y dotada de una sensibilidad especial, percibe qué se oculta entre las sombras de la casa, abriendo la puerta a un relato cargado de tensión, misterio y terror que mantiene la intriga hasta su desenlace final.

Amaia Salamanca y Eduardo Noriega nos aterrorizan en la película 'La ahorcada'

Basado en la novela de Mayte Navales, quien también firma el guion, este proyecto parte de una premisa singular: explora qué ocurre cuando el amor cruza la fina línea que lo separa del odio y se transforma en un sentimiento destructivo.

Durante el encuentro con la prensa, Amaia Salamanca ha destacado el recorrido emocional de los personajes y la profundidad con la que se desarrolla en pantalla: “El arco de los personajes permite trabajar muchos matices que normalmente no siempre se ven reflejados. En La ahorcada sí se aprecia ese proceso; mi personaje, Rosa, sufre una transformación muy compleja a lo largo de la película”. Una experiencia que, según la actriz, convirtió el rodaje en un proceso especialmente intenso.

Eduardo Noriega coincide en esa intensidad interpretativa, subrayando la complejidad de su personaje. El actor ha reconocido además que la evolución emocional del tramo final fue uno de los grandes retos del rodaje: “La parte final exigía un estado emocional que me preocupaba mucho antes de empezar a rodar. La evolución del personaje requería mucha dedicación”. Noriega ha añadido que “Fran, el protagonista, tiene mucha culpabilidad en todo lo que sucede, y tanto él como Rosa terminan siendo víctimas de la situación. La fuerza destructiva acaba con todo”.

Miguel Ángel Lamata dirige a los actores durante el rodaje. 5

Por su parte, el director, Miguel Ángel Lamata, ha insistido en que la historia le atrajo desde el primer momento. “Leí la novela y supe de inmediato que esta historia reunía todo lo que yo buscaba para debutar en el género de terror”, ha explicado.

La adaptación, según ha contado a RTVE Noticias, fue un proceso “muy fascinante”, en parte porque el material original ya contaba con una estructura “muy cinematográfica y extraordinariamente visual”.En el salto de la página al cine, el director tuvo claro qué era irrenunciable: el núcleo emocional que sostiene toda la historia. “No puedes contar la historia de La ahorcada sin contar la historia de un amor condenado”, ha explicado Lamata. Un amor marcado por el rechazo y la obsesión que, lejos de interpretarse como una simple derrota, adquiere una dimensión más compleja.

La película no plantea un enfrentamiento entre buenos y malos, ni entre héroes y villanos. El director quiso situarse en un terreno más incómodo y ambiguo: “Me interesaba invertir el punto de vista y contar la historia desde distintas perspectivas; ambos personajes querían sentirse amados, que en el fondo es lo que buscamos todos. A pesar de ser una película de terror, no quería que se basara en sustos, sino en un miedo más universal y complejo; la historia habla mucho de nosotros mismos”, apunta Miguel Ángel Lamata.

Ese enfoque conecta con una tendencia reciente del género, en la que el terror se convierte en una herramienta para explorar la dimensión emocional de los personajes y sus conflictos internos. Como señala el director, “el cine de terror más interesante últimamente, Weapons, por ejemplo, supone una revisión de las claves del género, pero sin dejar de contar algo universal: cómo son las emociones humanas”, una idea que sitúa La ahorcada dentro de una corriente que entiende el miedo como una forma de abordar conflictos humanos más profundos.

La película también deja espacio en su desenlace, más que para una moraleja, para la reflexión. Aunque Miguel Ángel Lamata reconoce no ser especialmente partidario de los finales abiertos, en este caso decidió respetar el espíritu de la obra original: “Los finales abiertos no me gustan mucho, pero la novela tiene ese final y me parece inconcebible de otra manera. Es perfecto así”, ha explicado.

Una decisión que, en lugar de cerrar el relato, traslada esa responsabilidad al espectador: “Al final, es el espectador quien tiene que escoger”. Una idea que conecta con la propia naturaleza de la película, donde lo emocional y lo intangible pesan tanto como lo visible.

*Erica Arredondo es alumna del máster de Reporterismo Internacional de la UAH con el Instituto de RTVE. Este artículo ha sido supervisado por el jefe de Cultura, Esteban Ramón.