La Merina Negra vuelve a ser una imagen reconocible en las dehesas de Extremadura
- Sus cualidades han abierto la vía a que se vuelva a criar en los campos
- Su vinculación natural al régimen extensivo las ha convertido en excelentes bomberos contra los incendios forestales
En España hay un censo de más de 8.000 ovejas merinas, de las que el 85 por ciento pasta en tierras de Extremadura. Hace veinte años, la raza prácticamente desapareció, pero el trabajo de los centros de reproducción ganadera y la iniciativa de profesionales del sector permitieron que el censo se recuperase. Uno de esos empresarios es María Granados, propietaria de la finca La Pulgarina en Casar de Cáceres, y que tras la pandemia decidió contar con su propia cabaña.
El rendimiento económico se consigue por la venta de la carne de sus corderos, de enorme rusticidad con una calidad de sabores demandada en restaurantes. María Granados reconoce también que hay un matiz de romanticismo en la conservación y cría de las ovejas negras porque el consumo de su carne no varía respecto al que se oferta con los derivados de la merina tradicional. Aunque en peligro de extinción, no corre el mismo riesgo que otras razas. Por ejemplo, mucho más preocupante es el futuro de las vacas blancas cacereñas, de las que existe un censo de sólo 800 ejemplares en España. El balance coste-beneficio en este caso por la venta de la carne de este vacuno deja un rendimiento muy limitado para los ganaderos. Por ese motivo, mejor evolución ha tenido en el otro ámbito, en el de los ovinos, el crecimiento de la merina negra.
La continuidad de la raza, en peligro en el siglo XX
Durante el siglo pasado, su crianza entró en declive porque su lana, al ser negra, no se podía teñir y en consecuencia no interesaba a las industrias textiles de Béjar o a las que funcionaban en las provincias de León y Barcelona.
El aprecio por su carne es lo que ha permitido su recuperación. Explica además María Granados que es una raza muy resistente a las enfermedades y que cumple asimismo un papel medioambiental importante. Su vinculación natural al régimen extensivo facilita un aprovechamiento máximo de los pastos, de tal manera que estas ovejas contribuyen a retirar combustible vegetal de los campos frente a la amenaza siempre latente de los incendios forestales. Esta característica, no menor, ha hecho posible que esta raza, que surgió en la Edad Media del cruce entre el carnero africano y la merina tradicional, siga poblando la dehesa extremeña.