Esto es lo que le pasa a una oveja si no la esquilan
- Las ovejas acompañan a la humanidad desde hace siglos, pues se domesticaron hace más de 10.000 años.
- La lana protege a las ovejas en invierno, pero es una gran carga en verano. ¿Qué sucede si no se esquila?
Se suele decir que el perro es el mejor amigo del hombre, sin embargo... tienen una dura competencia con las ovejas. Estas esponjosas amigas se encontrarían muy cerca en el ranking de aliados animales de la humanidad: su queso nos encanta y su lana, además, nos ha abrigado a nosotros y a nuestros antepasados desde hace siglos.
Compañeras lanudas desde el Neolítico
Tal y como señala el instituto Max Planck de Geoantropología, la domesticación de la oveja puede remontarse al auge de la cultura mesopotámica: nuestras compañeras lanudas, junto con las cabras y las vacas, comenzaron a formar parte de nuestros ganados hace 10.000 años, cuando en las fértiles tierras de Asia occidental se estaba desarrollando la revolución Neolítica que cambió la historia humana para siempre.
Desde entonces, todos los años los pastores y ganaderos ovinos han practicado cada año con la llegada del calor la esquila de las ovejas. Esta práctica no solo proporciona lana a la industria textil, sino que resulta beneficiosa para los propios animales.
Esquilarse y quitarse un peso de encima
Cuando son esquiladas, las ovejas se ven liberadas de una pesada carga que le provocaría un gran estrés térmico al apretar el sol en temporada estival. Además, la esquila mejora también las condiciones de higiene del ganado ovino, tal y como indica en su blog la empresa de salud animal Ceva.
¿Y qué sucede si el ganadero descuida esta fundamental tarea? El ejemplo más gráfico - y trágico- es el de la oveja bautizada como Baarack, que fue hallada en el año 2021 por la protectora Edgar's Mission, en Australia.
Esta oveja acumulaban más de 34 kilos de lana, y los funcionarios de la protectora estimaban que llevaba 5 años sin ser esquilada, en el momento en el que la hallaron deambulando por los bosques. Por suerte, Baraack pudo estrenar un look más "fresquito" después de que los encargados de la protectora le librasen de la espesa mata de lana que la cubría, a la que se habían adherido lanas e insectos.
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Tantos siglos de cría y selección han provocado que las ovejas domésticas - representadas en razas como la Merina- hayan perdido la capacidad natural de deshacerse de su lana. Mientras que las especies ovinas salvajes - como los muflones- sí que pueden soltar su propio vellón, las razas domésticas dependen de sus cuidadores para quitarse ese peso de encima.
La transhumancia se preserva en Córdoba
El caso de la oveja Baarack se aleja mucho del de las cuidadas ovejas de la ganadería Las Albaidas de Córdoba. Este ganado es especialmente conocido por los multitudinarios pasos que protagonizan a través de la capital cordobesa.
La reportera de Aquí La Tierra Marta Márquez ha viajado hasta esta hermosa ciudad para conocer en profundidad los secretos de esta ganadería que todavía preserva la tradición milenaria de la transhumancia.