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La Puerta del Sol hierve con María Corina Machado: "Sabemos que Delcy no es más que un títere"

  • Miles de venezolanos respaldan a la líder antichavista en una concentración-fiesta en Madrid
  • Machado anima a los asistentes a seguir luchando para conseguir la celebración de elecciones libres
María Corina Machado se encuentra con la diáspora de Venezuela en Madrid
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, durante un encuentro con la diáspora venezolana en la Puerta del Sol de Madrid. Diego Radames EUROPA PRESS/Diego Radamés
I. P. Chávarri

“¡Hoy comienza el regreso a casa!”. La líder de la oposición antichavista, María Corina Machado, de rojo, flanqueada por Isabel Díaz Ayuso, se dirige desde el balcón de la sede de la Comunidad de Madrid a los miles de venezolanos que se concentran en la Puerta de Sol. Y sus compatriotas -11.000, según la delegación del Gobierno-, responden con gritos, aplausos y con el móvil en alto, como si estuviesen en un concierto, grabándolo todo para luego colgarlo en las redes sociales o enviárselo a los familiares que están a 7.000 kilómetros, en casa, al otro lado del Atlántico.

La espera este sábado a 30 grados y sin una sola sombra no ha amilanado al público, que se protege del sol como puede, cubriéndose con las banderas tricolores de Venezuela o abanicándose con carteles con una foto de María Corina Machado y Edmundo González, el candidato con el que la oposición antichavista concurrió a las elecciones de julio de 2024 y ganó los comicios. “Libertad, libertad, libertad”, gritan cada poco. “Presidenta, presidenta, presidenta”, siguen.

Las historias se repiten: pobreza, miseria, falta de oportunidades, de libertades, inseguridad, corrupción… son los motivos que les empujaron a abandonar su país. Los hay que llevan más de 20 años en España, otros han llegado hace cinco. Algunos hicieron la maleta un día pensando que era algo puntual, para terminar la carrera y volver, pero al final se quedaron aquí y ahora tienen una familia. Otros salieron con la convicción de que iban a tardar en regresar, pero casi todos repiten una misma palabra: “Esperanza”.

Están convencidos de que el 3 enero, el día en el que EEUU capturó a Nicolás Maduro y a su esposa en el Palacio de Miraflores de Caracas, ha marcado un punto de inflexión, que es el momento, la oportunidad real de cambio, pero también son conscientes de que no se producirá de la noche a la mañana. Primero porque Delcy Rodríguez, presidenta encargada, cuenta de momento con el aval de EE.UU. y, segundo, porque la estructura que ha sustentado a los diferentes gobiernos chavistas no puede desmontarse de un día para otro.

“Queremos saber qué es lo próximo que va a pasar y queremos entender el silencio que hay desde los últimos acontecimientos. Hay que escucharla y entender qué va a pasar”, defiende Andrea, acompañada de dos amigas. “Sabemos que Delcy no es más que un títere”, apunta Olga Rido Ortiz, ataviada con una camiseta con una foto de Trump sosteniendo a Rodríguez como si fuese una marioneta. “Todavía falta por limpiar nuestro país de ese régimen que aún queda en Venezuela, pero lo vamos a lograr”, señala confiada.

Miles de venezolanos esperan en la Puerta del Sol a María Corina Machado

Miles de venezolanos esperan en la Puerta del Sol a María Corina Machado Diego Radames EUROPA PRESS/Diego Radamés

Es la misma idea que traslada Edgar León, vestido con una camiseta de la selección venezolana de béisbol. “Hasta que no se remueva toda la banda criminal que sigue operando en el país es difícil que la democracia vuelva a Venezuela. Todavía faltan muchas etapas, como la depuración del padrón electoral, tampoco el ente electoral es imparcial…”. Edgar lamenta que su lucha, la lucha de todos los que esperan con paciencia en la Puerta del Sol a ver a Machado, no ha contado con el respaldo, según defiende, del Gobierno de España, “ni de este ni de los anteriores”.

“Tenemos 20 años de lucha contra un régimen donde las fuerzas democráticas han tratado de luchar contra nosotros. No tenemos armas y tampoco tenemos, lamentablemente, [el apoyo de] otras fuerzas democráticas”, censura. No obstante, no pierde la “esperanza”. Asegura que debe ser Estados Unidos el que “orqueste” el proceso de transición con el apoyo de las fuerzas de la oposición en Venezuela. “Sabemos que no va a ser fácil, pero no queda otra vía para que las fuerzas democráticas lleguen a tomar el control del país”.

Machado reclama apoyo para fijar una fecha para las "elecciones libres" en Venezuela

Edgar espera en la Puerta del Sol junto a otros dos amigos, uno de ellos es Fabio. Su anhelo es que sus hijos puedan conocer una Venezuela “próspera”, que pueda compartir con ellos el país donde creció y garantizar que la reconstrucción del país permite una reconciliación entre diferentes.

“Lo que quiere uno es oportunidades para la gente que vive allí también, para la familia que sigue allí, que pueda tener una calidad de vida como la que se puede tener aquí”, remarca. “En Venezuela un pensionista no llega a dos dólares al mes y eso es muy duro. No hay un sistema sanitario que cuide a los abuelitos, que cuide a la gente con problemas médicos. Lo que yo quiero es prosperidad. Para todos. Seas de un lado o de otro”, remarca para añadir: “Estamos ahorita en un momento de reconciliación, en un momento de construir más que de separar y más que pensar en lo que hiciste tú en el pasado”.

“Somos invencibles”

“No ha habido un movimiento cívico con vuestro coraje”, elogia Machado, visiblemente emocionada, a la comunidad venezolana de Madrid, una de las más numerosas -de los 692.316 que residen en España, 210.408 lo hacen en la región, según los últimos datos del INE-, que se ha volcado con la visita. Tras salir de la sede del Gobierno regional, la líder antichavista se dirige a un escenario situado en uno de los extremos de la Puerta del Sol, mientras los flashes se suceden y los niños, subidos a los hombros de sus padres, preguntan dónde está.  

Ahí, delante de una pantalla con la bandera de Venezuela, y por donde antes ha pasado Carlos Baute y otros artistas, se dirige a los asistentes y les encomienda una misión, la de seguir peleando para que haya elecciones libres en su país. “Somos invencibles y tenemos el deber de concretar esta tarea”, les emplaza, en referencia a la ventana de oportunidad abierta tras la operación de EE.UU. para descabezar el régimen chavista.  

Y pone un ejemplo, las llamadas que recibe de los presos políticos que ya han sido liberados. “Me llaman cuando salen de la cárcel y yo les digo: ‘Ve a casa’. Y me dicen: ‘No, dame instrucciones’. Les insisto: ‘Duerme, descansa’. Y me responden: ‘Lo que quiero es trabajar para la libertad de Venezuela”, cuenta Machado, que pide a los asistentes trabajar por “esos héroes”. “No descansaremos hasta que todos sean libres. Es el momento de mayor entrega. Sé que lo hemos dado todo y hemos hecho cosas extraordinarias. Pero vamos a hacer lo que haga falta”, exhorta ante los congregados.

Sin reunión con el Gobierno

El viaje de Machado ha incluido una amplia agenda con representes y miembros del PP, pero ningún encuentro con el Gobierno. El viernes, por la mañana, fue recibida en la sede nacional del PP por el presidente de la formación, Alberto Núñez Feijóo, y por la tarde, tras un encuentro con el líder de Vox, Santiago Abascal, recibió la Llave de Oro de Madrid, un reconocimiento reservado habitualmente a los jefes de Estado, de manos del alcalde, José Luis Martínez-Almeida.

Este sábado, antes del baño de masas en la Puerta del Sol, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le ha otorgado la Medalla de Oro, un reconocimiento que desde su creación, a mediados de los 80, han recibido diversas personalidades, el último, el presidente de Argentina, Javier Milei.

Ayuso además ha reconocido a Edmundo González, que no ha podido acudir al acto porque se encuentra hospitalizado, con la Medalla Internacional y ha recibido su hija, Carolina González. Es la insignia que la presidenta madrileña también entregará a EE.UU., que este 2026 celebra el 250 aniversario de su Independencia.

Madrid, donde Machado permanecerá hasta este martes, ha sido la última parada de la gira con la que ha visitado EE.UU. y diversos países de Europa desde que huyó de Venezuela para recoger en Olso el Premio Nobel de la Paz el pasado mes de diciembre.

En todos, a excepción de España, se ha reunido con los máximos dirigentes. En EE.UU. mantuvo un encuentro con Donald Trump en el Despacho Oval no exento de polémica. La líder de la oposición antichavista aprovechó el momento para regalarle la medalla del Nobel. En Francia, fue recibida por Emmanuel Macron, en Italia, por Giorgia Meloni, y en País Bajos, por Rob Jetten.

Aquí no se ha reunido con nadie del Gobierno. Ni con el presidente, Pedro Sánchez, que este fin de semana, en Barcelona, lideraba la cumbre mundial de líderes progresistas que ha impulsado junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ni tampoco con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Según el Ejecutivo, en cuanto tuvieron conocimiento de que Machado visitaría España le ofrecieron una reunión, bien con Sánchez, bien con Albares, pero la venezolana declinó la propuesta.