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La ópera checa 'La novia vendida' vuelve al Teatro Real, inspirada en la estética circense

  • La ópera de Bedřich Smetana se retransmitirá el 23 de abril en directo para todo el mundo
  • En este montaje, el director de escena Laurent Pelly huye del costumbrismo de la Bohemia rural
La ópera checa 'La novia vendida' vuelve al Teatro Real, inspirada en la estética circense
Escena de 'La novia vendida'. Teatro Real

La novia vendida vuelve al Teatro Real 102 años después de la presentación en su escenario, en 1924. El nuevo montaje operístico de esta comedia de enredo se estrena esta tarde en el coliseo madrileño y se retransmitirá en directo para todo el mundo el 23 de abril.

La popular composición de Bedřich Smetana (1824-1864), que impulsó el nacimiento de la ópera nacional checa a finales del siglo XIX, viajará luego de Madrid a los teatros coproductores ─Opéra National de Lyon, Oper Köln y Théatre Royal de La Monnaie─.

La novia vendida se estrenó como una opereta, en 1866, y posteriormente se eliminaron las partes habladas, para reestrenarse como una ópera en 1870. Fue la más exitosa de las siete óperas del compositor checo, que vivió las turbulencias revolucionarias que resquebrajaron el imperio austrohúngaro con la lucha de las regiones centroeuropeas que intentaban afianzar sus signos identitarios, desde las lenguas y dialectos, al folclore, las tradiciones o los mitos ancestrales.

Una vida desdichada

Compositor, profesor, director de teatro y activista, Smetana acumuló desdichas en su vida personal, perdió muy joven a su primera mujer y murieron tres de sus seis hijas. No tuvo el reconocimiento que anhelaba y una sordera total derivada de la sífilis, le impidió poder escuchar las últimas obras que compuso.

El escritor nacionalista Karel Sabina ensalza en el libreto la riqueza del folclore, las danzas y las tradiciones campesinas de Bohemia y apela a la primacía de la libertad individual frente a las convenciones sociales.

La trama de La novia vendida es muy sencilla: el casamentero Kekal propone a los padres de Mařenka casarla con Vasek, joven rico, pero tartamudo y bobalicón, que vive sin saber que tiene un hermanastro mayor, hijo de su padre, Marik, que fue apartado del hogar familiar por su madrastra, que lo desterró a un pueblo cercano. Ese joven, el avispado Jenik, tiene una relación amorosa con Mařenka, que también ignora sus orígenes.

'La novia vendida' en el Teatro Real

Un momento de 'La novia vendida' en el Teatro Real. Teatro Real

Presionado por el casamentero, Jenik firma un contrato en que vende a su novia, por 300 florines, “al hijo de Marik” ─que es él mismo, pero nadie lo sabe─ para sorpresa de todo el pueblo, que se indigna y vocifera porque el joven humilla y desprecia a su enamorada, cambiándola por dinero. Cuando la verdad se descubre, todos celebran su ingenio.

La novia vendida aborda la libertad, identidad y el derecho a decidir sobre la propia vida. La protagonista lucha contra un matrimonio concertado impuesto por otros y defiende su derecho a amar y a construir su futuro. 

Danzas: polca, furiant y skočná

La partitura logra un equilibrio entre la recreación de la vida aldeana, los trazos caricaturescos de los personajes y el desarrollo de la acción, en una progresión que integra los números cerrados ─arias, dúos, conjuntos─ en la fluidez de la trama. Realza la presencia de las danzas ─polca, furiant y skočná y del coro como elemento aglutinador y evocador del mundo rural, cuya idiosincrasia y valores pretende loar la ópera.

En la música asoma la influencia de Mozart, del singspiel alemán, de la ópera buffa italiana o de la opéra comique francesa unida a elementos rítmicos y melódicos del folclore checo, con una orquestación muy rica en colores y contrastes. La escritura vocal alterna la claridad de los pasajes declamatorios ─heredera de los recitativos─ y los momentos de expansión melódica, reforzando la caracterización de los protagonistas y la situación drámatica, sin descuidar nunca la prosodia del checo rural.

En su séptima producción en el Teatro Real, el director de escena Laurent Pelly se aleja del costumbrismo y situa la trama en el mundo imaginario de la protagonista. La escenografía de Caroline Ginet evoca los dibujos animados checos de los años 40 a 60 y el mundo del circo en una sincronía con la música, que explora la comicidad de la obra.

Gustavo Gimeno, director musical del Teatro Real desde el inicio de esta temporada, será el encargado de blandir la batuta, al frente del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real en las diez funciones de esta divertida y bucólica comedia romántica que tienen lugar del 14 al 30 de abril

Dos repartos se alternan en La novia vendida con las sopranos Svetlana Aksenova y Natalia Tanasii como Mařenka, Mikeldi Atxalandabaso y Moisés Marín (Vašek), Pavel Černoch Sean Panikkar (Jeník)y Günther Groissböck y Martin Winkler (Kekal), secundados por Manel Esteve (Krušina), María Rey-Joly (Ludmila), Toni Marsol (Micha), Monica Bacelli (Háta) Jaroslav Brezina (comediante principal), Rocío Pérez (Esmeralda) y Ihor Voievodin (indio).

La novia vendida se presentó en el Teatro Real por primera vez el 6 de marzo de 1924, interpretada por una compañía checa de gira por España y volvió en 1973, con dos funciones en el Teatro de la Zarzuela. Ahora vuelve a Madrid por la puerta grande.