Alumnos de un colegio de Badajoz, científicos por tres meses con familiares a estudio
- El colegio pacense Las Vaguadas desarrolla la iniciativa “Operación Barbacid” con escolares y familias.
- Incluye talleres de salud física y mental en colaboración con la UEX
Mejor mandarina que piña envasada
“Te dicen a veces que las chuches no llevan azúcar, pero sí llevan”. Lo dice una alumna de quinto curso de primaria del CEIP Las Vaguadas, de Badajoz. Otra compañera apostilla “hemos aprendido a valorar las tablas de nutrición. Te das cuenta que muchas veces se camufla la palabra azúcar para que se consuma el producto”. Es una entusiasta conducta alimenticia que ha logrado despertar este proyecto educativo, denominado “Operación Barbacid”. Una iniciativa que busca acercar la ciencia al alumnado, despertar vocaciones científicas y fomentar hábitos saludables desde la infancia.
“Tenemos que romper esta imposición de consumo que daña a nuestra salud y debemos hacerlo desde las aulas”, indica Antonio Castaño, maestro de este centro educativo.
Ciencia y salud en el aula
La actividad reúne a medio centenar de alumnos de quinto de primaria, a sus familias, y a profesionales de ámbito sanitario y educativo en una jornada centrada en el aprendizaje práctico y la prevención con charlas sobre nutrición y talleres de gimnasia y de meditación. Hay hasta uno para fortalecer el suelo pélvico. La salud mental también se cuida.
Y todo desde una lectura crítica, apegada a los actuales hábitos de consumo. En busca de la clave que explica el fenómeno de la mala alimentación. “Ocurre muchas veces que la poca paciencia y la desinformación surten un efecto negativo. Echamos la culpa al poco tiempo y le damos de comer cualquier cosa al niño en casa, con mucha comida procesada”, subraya Gracia Hernández, farmacéutica y nutricionista.
Aprendices de científicos
Como parte del proyecto, los estudiantes ayudan a futuros enfermeros de la Universidad de Extremadura a tomar la tensión y controlar el azúcar en sangre de sus familiares. La mayoría, por pura disponibilidad, abuelos y abuelas. “Es un placer la interacción con nuestros nietos, está siendo posible ahora”, exclama entusiasmado un abuelo. Que destaca además la forma en la que se canalizan los encuentros con profesionales. “Nos ha dado una charla una académica de la Universidad. Muy ameno, muy amable, parecía una conversación entre cañas”.
En la siguiente sesión del proyecto se comprobará si pequeños cambios en la alimentación o abandonar el sedentarismo se reflejan en las analíticas. Tres meses de plazo para ello. Bajo foco, aspectos como la glucemia capilar, análisis de orina, mediciones de la tensión arterial, la masa corporal y el índice cintura-cadera.
Grupos musicales y Barbacid, pendientes
Lo mejor de todo es que este proyecto educativo es permeable a un mantra. El que subraya que si Mariano Barbacid ha conseguido erradicar el cáncer de páncreas en ratones, lo normal es ahora poder trasladarlo a experimentación en humanos. Y esa concienciación para potenciar un respaldo efectivo a la ciencia es la que también se pretende reactivar en estos pequeños. El seguimiento es multidisciplinar. “Tenemos contactos con el propio Barbacid y su equipo a través de entrevistas y videollamadas. Y también hay apoyo de la Fundación Margarita Salas y contactos con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, además de con la UEX, claro”, afirma el profesor Antonio Castaño.
Lo llamativo es que la iniciativa ha trascendido el sector científico. “Hay artistas como la banda Tennesee, Javier Gurruchaga o Ana Torroja que también colaboran de una u otra manera”.
Nada ni nadie sobra para mantener la ciencia viva. Esa que a su vez mantiene viva a la humanidad. Merece la pena intentarlo.