El pelo afro: una historia de supervivencia desde la esclavitud
- Las trenzas afro: los peinados de la libertad
- Alisados químicos, un riesgo para la salud de niñas y mujeres afro
Mientras espera en la peluquería a que le peinen sus rizos, Stefanía aprovecha para leer en voz alta El racismo y yo de la escritora afrocolombiana Edna Liliana Valencia. La página en la que se detiene narra el conflicto de una niña con su pelo crespo. La historia conmueve profundamente a Stefanía, que rompe a llorar. "Es que esto me recuerda a una época en que fui niña y me hacían mucho bullying, porque, era como el patito feo. Todas las chicas yo las veía lindas con su cabello liso y yo simplemente me sentía diferente y las chicas me trataban diferente. Me tiraban piedras y me hacían muchas cosas" confiesa Stefanía Caicedo a su estilista.
Su relato es extensible a muchas otras mujeres afro y mestizas que han pasado por lo mismo, porque, su pelo sigue siendo objeto de discriminación en todos los ámbitos de su vida cotidiana: colegios, trabajos o procesos de selección laboral, por mencionar solo algunos ejemplos. Desde niñas han crecido rodeadas de estereotipos y han tenido que enfrentarse al racismo.
Por eso muchas continúan alisándose el cabello y nunca han llegado a conocer su imagen natural. Desde que tienen uso de razón han aprendido a plancharlo para encajar en un ideal de belleza impuesto. Lo hacen con productos con los que no solo dañan su pelo y su cuerpo, sino que, además, ponen en riesgo la salud.
Cuando el ideal de belleza daña la salud
"Quemaduras de segundo grado en el cuero cabelludo, mínimo. Eso es lo mínimo que ocurre con las cremas alisadoras, pero también enfermedades del sistema endocrino. Los químicos alisadores terminan en el torrente sanguíneo. Así generan, incluso, miomatosis uterina, cáncer de útero. Enfermedades que ya han sido comprobadas por el sistema que vienen por culpa de los alisadores. Las mujeres afro sufrimos un 50% más de quistes y miomas por el uso de químicos desde tan temprana edad" afirma Edna Liliana Valencia, periodista, escritora y activista afrocolombiana.
Pero no es el único peligro al que se exponen. Hay niñas que recurren a la prostitución para pagarse tratamientos inaccesibles para sus bolsillos.
"El hecho de que nos sigan convenciendo de que nuestro pelo es malo tiene en el fondo un objetivo comercial. De que las mujeres afro compren pelucas, compren extensiones, compren cremas alisadoras. Pero, además de eso, como son costosos pues las niñas en Departamentos de Colombia como el Chocó o Buenaventura en el Cauca, terminan muchas veces ejerciendo la prostitución a cambio de una extensión de pelo que puede costar, en el mercado de Colombia 300 dólares fácilmente" explica la periodista.
En la ciudad de Cali, en el Pacífico colombiano, Afric4bellos es mucho más que un salón de belleza. Es un espacio de reconocimiento de la identidad y la cultura afro. En este centro de estética no solo ayudan a recuperar el cabello crespo, reivindican su papel en la historia e impulsan la descolonización mental. Aquí se recuerda la importancia de los peinados afro, que guardan un relato de lucha y supervivencia contra la esclavitud.
Con sus trenzas, las mujeres afrodescendientes dibujaban mapas con las rutas de huida. Además, en sus peinados guardaban granos de oro para comprar la libertad o semillas para plantar y garantizar la supervivencia tras la fuga. Esta peligrosa hazaña, que podía costarles la vida, ha quedado olvidada en la memoria colectiva, al igual que sus rizos, muchas veces camuflados bajo alisados artificiales para evitar el racismo.
El pelo como reivindicación de la cultura afro
Estos proyectos, que despiertan el orgullo cultural, empoderan a las mujeres para lucir su pelo natural. Por eso buscan en estos espacios ayuda para romper con los roles impuestos desde la infancia. Dar el paso hacia la transición capilar no solo implica un cambio de peinado: supone enfrentarse a los propios prejuicios y aprender a aceptar su imagen tal y como es.
"Es muy común que una clienta llegue a Afric4abellos y nos diga: Es que yo quiero hacer la transición, pero no sé cómo es mi cabello. Mujeres de más de 30, 40 o 50 años, que se alisan desde los 10 y ya no se acuerdan de su cabello natural. Es una parte de su cuerpo que no conocen en su naturalidad" nos cuenta Edna Liliana Valencia, experta en asuntos étnicos y propietaria de Afric4bellos. Un negocio que regenta junto a su socio, el rapero, productor y especialista en cabello afro, Roberto Álvarez, quien utiliza sus múltiples facetas artísticas para promover también la cultura afrocolombiana.
"Aquí aparte de hacerte la parte estética te diseñan, te ayudan en el auto reconocimiento, te orientan, te explican. Es una experiencia maravillosa", revela una de las clientas.
Cuando termina el proceso y se miran al espejo para comprobar el resultado... Encontramos sorpresa, emoción y muchas sonrisas de felicidad.
"¡Uy no! Me veo muy linda. ¡Me encanta, no puedo creerlo! (risas) ¡Mira qué vida!, ¡qué hermoso! ¡Guau, qué cambio, por dios! ¡Ay qué ricura! ¡Espectacular! son algunas de las reacciones al cambio de look, que se pueden ver en las redes de este salón de reconocimiento de la identidad.
Y aunque todavía hay muchas mujeres negras y mestizas que no se atreven a dar el paso... Después de siglos de lucha, el cabello afro sigue siendo más que un peinado: es identidad, memoria y un símbolo de resistencia, que nunca debió ocultarse.