Marta Matute: "Quiero que 'Yo no moriré de amor' sea como un abrazo, que tenga un efecto calmante"
- Las protagonistas, Júlia Mascort y Laura Weissmahr, también han presentado la película en Málaga
- Participada por RTVE, la cinta se estrenará en cines el 8 de mayo
Basándose en su propia experiencia familiar, Marta Matute ha presentado su primera película en el 29 Festival de Málaga: Yo no moriré de amor, que narra la historia de Claudia (Júlia Mascort), que, a los 18 años ve su vida completamente trastocada por la enfermedad de su madre. Entre el deber de cuidar y el deseo de vivir como cualquier chica de su edad, Claudia busca un modo de habitar esa nueva realidad, que transformará los vínculos entre toda la familia. Una cinta que cuenta con la participación de RTVE y que se estrenará en cines del 8 de mayo.
Una de las películas mejor recibidas del festival, que Marta nos confiesa que: “Es una historia autobiográfica. Cuando yo tenía 18 años, a mi madre le detectaron una demencia frontotemporal (DTF). Y ahora mismo mi padre también sufre demencia. Por eso, la película es una historia sobre la identidad. Porque la protagonista también está buscando su propia identidad”.
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'
“Mi principal motivación para hacer la película -añade la directora y guionista-, parte de querer acompañar a las personas que estaban viviendo situaciones parecidas. Porque en aquel momento nadie de mi entorno ni de mi edad estaba viviendo algo similar. Y aunque tenía muchos amigos me sentía inevitablemente muy sola, porque ninguno de ellos estaba pasando por lo mismo que yo”.
“En ese momento -añade la directora-, descubrí la palabra disociación y, de hecho, fue entonces, cuando mi madre estaba enferma, cuando tomé las mejores decisiones de mi vida: Estudié comunicación audiovisual, me decidí a estudiar interpretación, hice teatro amateur… En la película quería mostrar eso y cómo una persona joven podía enfrentarse a la enfermedad y los cuidados”.
“Para mí era importante mostrar esos momentos en los que también te sientes más frustrada, en los que quieres que todo se termine. Cuando no quieres estar ahí y culpas al familiar enfermo… Y cuando tienes esa rabia, provocada por la impotencia, que te lleva a discutir con todo el mundo. Y luego te sienes fatal. Por eso quiero que Yo no moriré de amor sea como un abrazo para todas las personas que han pasado o están pasando por lo mismo. Quiero que tenga un efecto calmante, como si te cogiera de la mano”, concluye Marta.
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'
“Morir de amor por esa persona”
Sobre la evolución de esa familia, Marta Matute nos comenta: “Al principio es inevitable que se cree mucha tensión, porque estamos todos atravesando por los mismos sentimientos: rabia, frustración… Pero, al final, lo que cuenta la peli es cómo esa familia se empieza a mirar de otra manera, como paso con la nuestra. Yo pensaba que no tenía nada que ver con mi padre ni con mis hermanas. Y mi madre me caía fatal”
“Pero a raíz de la enfermedad –añade la realizadora-, empecé a empatizar con ellos como nunca antes. Porque todos estábamos atravesando por lo mismo. Y veía a mí madre tan frágil y vulnerable, que me resultó inevitable no morir de amor por ella”.
“Y aunque la historia no se centra en ese deterioro de mi madre –continúa Marta-, también me parecía importante mostrar como esa madre exigente del principio va desapareciendo y transformándose en una cosa mucho más tierna, que es algo que tiene la enfermedad. Yo quería mostrar cómo, ese toro de madre que vemos al principio se transforma. Dicen que con estas enfermedades degenerativas aparece nuestra verdadera personalidad. Y en el caso de mi madre, esa persona tan potente se convirtió en algo muy tierno. Y, con su interpretación, Sonia Almarcha ha reflejado muy bien eso en la película”.
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'
El teatro fue un bálsamo para ella
Para Marta Matute el Teatro fue un auténtico bálsamo: “Era una manera de meterte en otros personajes, de vivir otras vidas. Me gustaba esta profesión, que no elegí por la enfermedad de mi madre, porque también me encontré con un círculo de amigos con mis mismas inquietudes. Eso se ve en una parte de la película”.
“A mí me encanta el teatro –añade-, y también encontré un lugar en el que sentía que me valoraban, que era buena en algo. También me vino bien porque entré con unas emociones muy profundas a una edad muy joven. Y eso me sirvió para entender a los personajes más complejos. Creo que esa experiencia personal me hizo mejor actriz y directora”.
Marta nos confiesa que hacer esta película también ha sido terapéutico para ella: “No tenía esa intención, pero lo que me ha pasado es que tenía como una losa encima, como que lo que le pasó a mi madre me puede pasar a mí y, tras hacer la película no lo he vuelto a pensar, así que sí, rodar la película ha sido algo energético que me ha cambiado. Porque no he vuelto a tener esos pensamientos negativos”.
Marta Matute y Júlia Mascort durante el rodaje de 'Yo no moriré de amor'
Dos grandes actrices
La película tiene un estupendo elenco en el que destacan Sonia Almarcha, Tomás del Estal, Guillermo Benet... y, sobre todo, las actrices que interpretan a las dos hermanas encargadas de cuidar de su madre, Laura Weissmahr y la debutante Júlia Mascort, que es seria candidata a la Biznaga: “Al principio viví esta primera experiencia en el cine como un subidón, porque lo había soñado durante toda mi vida. Después te viene el bichito de los nervios y del miedo, de si iba a ser capaz o no. Pero, al final dejé de meterme toda la presión porque tenía detrás un equipo fantástico que ha sido mi mayor apoyo. Y estoy muy contenta con el resultado”.
Pero… ¿Cómo es Claudia? “Es una adolescente de 18 que está probando cosas, está empezando a hacerse mayor y a descubrir quién es. Hay una cosa floreciendo en su interior. Y cuando llega la enfermedad de su madre tendrá que empezar a gestionarlo todo. Al principio parece un poco egoísta, pero al final te das cuenta de que es su forma de enfrentarse a esa situación tan delicada”, nos comenta Júlia.
Y es que, al contrario que su hermana, su relación con su madre no era buena: “Si –nos responde Júlia-, porque su madre es una mujer imponente, poderosa, exigente, perfeccionista… Por lo que choca con Claudia, que es una joven rebelde, que quiere ir a la suya… Todo lo contrario que Inés, su otra hija, que es más parecida a ella”
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'
“Inés es la hermana mayor –nos explica Laura Weissmahr-. Es muy responsable y, como hermana mayor, asume el papel de encargarse de todo, porque tampoco se fía de su padre, que también está mayor. Al contrario que Claudia, Inés se lleva muy bien con su madre, a la que se parece mucho. No le cuesta volcarse en los cuidados porque ya tiene una edad y no tiene que sacrificar su juventud, como le pasa a Claudia. Y además, como es gestora, tiene su vida perfectamente planificada”.
“Eso hace que al principio choquen mucho, porque hay mucho, mucho juicio, hay mucho reproche... que es lo que pasa en estas circunstancias en casi todas las familias”, añade.
“El problema es que Inés quiere tener hijos y, debido a la enfermedad de su madre, quizá tenga que posponerlo unos cuantos años. Pero hay un momento donde también ella tiene que aceptar que su vida tiene que seguir, que no se puede volcar a los cuidados de su madre, que tiene que crear su propia familia. Y ahí es cuando surge el conflicto interior de Inés, que es la culpa”, concluye Laura.
Pero durante la película veremos cómo el cariño por su madre y entre las hermanas, acaba uniéndolas. “Creo que eso es lo bonito de la película –nos comenta Júlia-, que a pesar de lo malo que es todo lo que nos está pasando, al final los roles familiares acaban transformándose y hay mucha más unión entre las hermanas. Me gusta como pasan de esos piques continuos del principio, a esa escena del hospital, con una durmiendo encima de la otra, que es una de mis favoritas”.
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'
Al mismo tiempo, Claudia encuentra un poco de consuelo en el teatro. “A su edad –nos añade Júlia-, está en el momento de explorar sus pasiones, lo que le gusta de verdad. Y el teatro es donde ella puede desconectar. Evita el problema yéndose a hacer las cosas que realmente le gustan, y donde se siente más segura es en esa escuela de interpretación. Y aunque llega un momento en que ni allí se siente bien, creo que esa es una parte bonita del personaje, cuando puede tener esa pequeña luz con sus amigos y con su pasión, con el teatro. Creo que eso es bonito”. “Nos preguntamos quién va a cuidar de nosotras”
Por cierto, que Laura Weissmahr, tiene una situación parecida en la vida real: “Por desgracia tengo a mi madre en una residencia. También me ha pillado muy joven y pienso que es importante que la gente sepa que esto nos puede afectar a todos. No sé cómo se puede preparar una sociedad para esto, pero creo que, nos tendríamos que organizar mejor para ayudar a estas familias cuyos familiares necesitan cuidados”.
“Porque, además, esos cuidados recaen en las mujeres –añade Laura-. Sin olvidar que los precios de las residencias privadas pueden rondar los 2.500 euros y que en las públicas puedes estar tres años para conseguir una plaza. Y en el caso de las enfermedades degenerativas, la situación pude durar un montón de años. Ahora los hijos nos apañamos como podemos, pero como cada vez tenemos menos hijos, a nivel de sociedad nos tenemos que empezar a plantear quién nos va a cuidar a nosotros, cómo podemos solucionar esto que, tarde o temprano, nos va a pasar a todos”.
“He hablado con un grupo de amigas sobre este tema –añade Marta Matute-, y todas nos preguntamos quién va a cuidar de nosotras. Incluso nos hemos planteado comprar algo para vivir juntos para el futuro. Por eso creo que la película también puede provocar ese debate”.
Cartel de 'Yo no moriré de amor'