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El "pánico moral" a los therians: ¿qué dice de nosotros la reacción a este fenómeno?

  • Las supuestas quedadas de estos jóvenes han atraído a pocos de ellos pero sí a miles de curiosos
  • La ultraderecha latinoamericana ha usado a esta subcultura para ridiculizar a las personas trans y la "cultura woke"
El "pánico moral" a los therians: ¿qué dice de nosotros la reacción a este fenómeno?

La situación se ha repetido en muchas ciudades españolas a lo largo del pasado fin de semana: supuestas quedadas de therians a las que acudían pocos o ninguno de estos adolescentes que se identifican con animales, pero que sí han movilizado a miles de curiosos que buscaban ver a estos jóvenes disfrazados, grabarles y reírse de ellos.

¿Existe un verdadero fenómeno therian o se trata de un suflé inflado por las redes sociales y por los medios de comunicación? Para el sociólogo Carlos Hernández, aunque haya algunas personas puedan definirse como therian en España, se trata más bien de lo segundo: "Creo que sobre todo es un fenómeno viral y un fenómeno de medios", explica a RTVE Noticias.

La estética therian lo tiene todo para viralizarse: "Es algo extraño y además visualmente atractivo", señala este experto. El éxito de los vídeos de esta temática en TikTok, esencialmente, llevó a los medios a hacerse eco y a hablar de la llegada a España de esta tendencia, con quedadas en varias ciudades el sábado y el domingo que en algunos casos eran incluso convocatorias falsas, tal y como denunciaban los propios miembros de esta comunidad.

Un fenómeno que tiene mucho que ver con la adolescencia

Pero antes, ¿qué son exactamente los therian? Aunque se trata de una comunidad de internet existente desde hace años, su popularidad se ha disparado en las últimas semanas, primero en países latinoamericanos como Argentina, Chile, Uruguay o México, y ahora también en España.

Se trata de jóvenes, en su mayoría adolescentes, que sienten una conexión "espiritual" con un animal, ya sean perros, lobos o zorros, tal y como explican ellos mismos en redes. Se expresan vistiendo máscaras, pezuñas, colas y otros complementos de dicho animal y también actúan en algunos casos como tal, dando saltos o andando a cuatro patas.

La existencia de esta comunidad "tiene que ver con la adolescencia en sí, esta etapa central de la construcción de la identidad", apunta la psicóloga en el gabinete Psicosophos y divulgadora Sophie Álvarez-Vieitez. Son años de "búsqueda de identidad, de entender quién eres", algo que hacen los chavales que se identifican como therian, aunque de una manera "que no es la convencional" y por eso llama más la atención.

Dentro de esa necesidad de encontrar una identidad entra el sentido de pertenencia, fundamental en la adolescencia. "Los jóvenes siempre han intentado expresar quiénes son a través de la pertenencia a grupos", señala por su parte la profesora de la Universidad Europea de Madrid y doctora en Neurociencia Helena López-Casares.

En este caso, son grupos que existen gracias a las redes, que permiten "compartir experiencias" entre jóvenes que viven alejados unos de otros. "Estos fenómenos obedecen a esa validación y a ese apoyo mutuo que buscamos en la adolescencia, pero también en edades más tardías", considera.

Encuentro de therians el pasado fin de semana en Buenos Aires, Argentina

Encuentro de therians el pasado fin de semana en Buenos Aires, Argentina REUTERS/Tomas Cuesta

Alerta: una minoría cuestiona el statu quo

Pero más allá de la vivencia de estos adolescentes: ¿cómo se explica la reacción masiva que ha provocado el fenómeno, con miles de comentarios de odio en redes y cientos de personas movilizadas en la vida real para ver y burlarse de estos chavales disfrazados?

La respuesta al fenómeno "dice mucho más de nosotros como sociedad que de la minoría que se siente identificada con algo", señala Hernández. Los therian provocan, por una parte, "morbo o curiosidad", pero también un "pánico moral".

Este concepto fue acuñado en 1970 por el sociólogo Stanley Cohen en su libro Demonios populares y pánicos morales, y hace referencia a la "sensación de peligro" que experimenta la sociedad cuando "grupos muy minoritarios cuestionan el statu quo", explica Carlos Hernández. Los medios de comunicación exageraban estas tendencias y los políticos las utilizaban como excusa para crear leyes con el fin de establecer un mayor control y disciplinamiento social.

No es nada nuevo: Cohen escribió su libro a raíz del pánico moral sobre los mods y rockeros de los 60, pero más tarde, en los 80, se dio el mismo efecto con las sectas satánicas y tras el 11-S y otros atentados, cuando la paranoia colectiva llevaba a ver la amenaza terrorista en todas partes y provocó un repunte de ataques contra musulmanes.

"Lo curioso, lo que se sale de la norma, es muy fácilmente ridiculizable", expone Sophie Álvarez. "Nos gusta mucho juzgar, prejuzgar, poner etiquetas y decidir lo que está bien y está mal socialmente", algo que ocurre especialmente a nivel colectivo y no individual. Si nos encontramos a un therian y hablamos, de uno a uno, con esta persona, no generaría ese rechazo e incluso violencia que se ha presenciado en las reuniones masivas.

Más jóvenes grabando que therians en la quedada de Barcelona del pasado fin de semana

Más jóvenes grabando que therians en la quedada de Barcelona del pasado fin de semana REUTERS/Lorena Sopena

Reacción contra la "cultura woke" y el colectivo LGTBIQ+

Para Konstantinos Argyriou, profesor de Psicología Social en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, con la alarma desatada por los therians "se están repitiendo todos los patrones" que se han usado en el pánico contra las personas trans, que él analizaba en su ensayo del año pasado Los pánicos morales de género.

Y es que en Latinoamérica, donde más se ha debatido sobre esta cuestión, varias personalidades de la extrema derecha han comparado a los therian con las personas trans y han aprovechado este fenómeno para cargar contra ellas.

El influencer argentino Agustín Laje, muy cercano al presidente Javier Milei, definió a los therian como "transespecie" y aseguró que esta subcultura es "el punto de llegada de la nefasta ideología de género" y una "nueva locura progre". Mientras, el activista ultra Axel Kaiser señaló en este sentido que "el mismo desquiciamiento que niega la realidad biológica y permite identificarse como del sexo opuesto iba a llevar a que se identificaran con otra especie, raza, edad"

Hay un "salto muy fácil", para Argyriou, de "pensar que identificarse con animales e identificarse con un género que no es el asignado al nacer son equivalentes", pero esto "banaliza el deseo de transitar de género, porque se piensa que es un capricho, una moda o producto de un contagio".

En ambos casos se ha dado una "deshumanización" y una "patologización": en Argentina y México desde la ultraderecha se les ha tachado tanto a los therians como a los transgénero de enfermos mentales. Este psicólogo y doctor en Estudios de Género cree, en la línea de Hernández, que "este afán de nombrar qué es lo normal y qué es lo patológico habla más de nosotros y nuestros intentos de demarcarnos dentro de lo normal que de otra cosa".

Los therians, pero también quienes se salen de la concepción habitual del género, "caben dentro de lo que se llama la cultura woke, un batiburrillo de identidades y creencias cuya base fundamental, según los discursos reaccionarios, es que han degenerado la verdad científica y las concepciones consensuadas de la sociedad", asegura Argyriou.

En momentos de crisis, recuerda, es cuando más nos aferramos a las categorías conocidas, ya sea la nación, el género o, como ponen en duda los therian, la propia humanidad. De ahí que algunos de los comentarios que más se repiten en redes sean "vamos a extinguirnos" o "la bomba para cuándo", cita: una reacción virulenta contra un fenómeno estadísticamente anecdótico y que, tal y como resaltan varios de los expertos consultados, igual que se ha inflado artificialmente en tiempo récord, es posible que desinfle en días o semanas.