La mirada tierna y divertida de Helen Levitt recorre las calles de Nueva York
- Las fotos de la neoyorquina se exponen en la Fundación Maphre hasta el 17 de mayo
- Conocida por sus imágenes en blanco y negro, Levitt fue una pionera en el uso del color
"¿Por qué fotografía en Harlem? «Allí pasan más cosas». ¿Por qué fotografía a niños de color? «Me parecen preciosos»" (Entrevista en Time, 1943)
La mirada de la neoyorquina Helen Levitt (1913-2009) convierte momentos cotidianos en escenas cautivadoras, misteriosas, rebosantes de humor y emoción. Desde que comenzó a fotografiar su ciudad natal se fijó en los niños, sus juegos y su vida en los barrios pobres como Harlem o Lower East Side. Sus imágenes cercanas conectan con el espectador y se pueden ver hasta el 17 de mayo en la Fundación Maphre de Madrid.
Artista socialmente comprometida, Levitt fue una de las primeras mujeres con una carrera profesional como fotógrafa. Esta exposición, con nueve secciones y más de 200 fotografías, se ha concebido a partir de la totalidad de su obra y sus archivos, recientemente abiertos al público.
Nueva York, 1942. Helen Levitt
Levitt obtuvo pronto el reconocimiento que merecía y ya en 1943 el MoMA de Nueva York organizó su primera exposición individual (Photographs of children). En 1948 colaboró como directora de fotografía en el documental The Quiet One y codirigió con Janice Loeb y Jamen Agee In the Street, otro documental sobre las calles de Harlem, que se presenta en la muestra. Ambos títulos influirían en la evolución posterior del cine de artistas como Jonas Mekas o Andy Warhol.
En su incursión en el mundo del cine, trabajó también como aprendiz de Helen van Dongen en el montaje del documental Tierra española (1937) supervisado por Luis Buñuel, por entonces exiliado en Estados Unidos.
Fotos inéditas
Las salas incluyen imágenes inéditas, así como los trabajos realizados en México en 1941 y buena parte de sus fotos a color, que la autora aborda a partir de la obtención, en 1959, de una beca Guggenheim para explorar técnicas cromáticas, un medio de expresión en el que también sería pionera. Se exhibe una proyección de diapositivas en color realizadas por la artista.
Nueva York, 1976. Helen Levitt
Nacida en Bensonhurst, un barrio de Brooklyn, en el seno de una familia ruso-judía, desde joven Levitt mostro una gran sensibilidad artística, alimentada por su amor por el cine mudo, la literatura y las artes escénicas. Dejó el instituto antes de graduarse y comenzó como aprendiz de fotografía en un estudio del Bronx, donde adquirió el conocimiento de la técnica.
En 1934 compró su primera cámara y se unió a la New York Film and Photo League, un grupo comprometido con el cambio social a través de la imagen. Allí conoció a Henri Cartier-Bresson, que la impulsó a ser una fotógrafa independiente.
En el primer año con su Leica intenta definir el rumbo de su trabajo. Retrata hombres encorvados, agachados o postrados, tantea lo documental, pero con cierta ambivalencia. En 1937 es contratada por el New York City Federal Art Project como profesora de arte para niños en una escuela de East Harlem. Levitt se siente atraída por los dibujos a tiza que encontraba en su trayecto, grafitis que sirven para habitar de forma real e imaginada el espacio urbano.
Nueva York, c.1938. Helen Levitt
A finales de 1937 Levitt contactó con Walker Evans para mostrarle su obra, quien la animo en su trabajo y la incluyo en su círculo. El fotógrafo usaba un visor que le permitía mirar en una dirección mientras la cámara apuntaba hacia otra. Las imágenes de familias gitanas, tanto en el exterior como dentro de sus casas, que Levitt tomó durante este periodo fueron tomadas con la camara de 4x5 pulgadas y el trípode de Evans.
Entre 1938 y 1942, Levitt recorrió barrios como Spanish Harlem, el Lower East Side o Brooklyn documentando la vida cotidiana en las calles.
Nueva York, c. 1939. Helen Levitt
En 1941 Levitt viaja a México y se queda allí durante cinco meses, lo que supone un punto de inflexión en su carrera. En la capital mexicana capta también fotografías de calle, pero en ellas no existe la sensación constante de juego o el toque poético de sus escenas neoyorquinas, sino que se trata de escenas más crudas, en gran parte de indigentes y de los estratos más bajos de la sociedad.
Ciudad de México, 1941. Helen Levitt
Una forma de mirar
Hacia 1946, el crítico de cine y amigo de Levitt, James Agee, quiso recopilar las fotos y escribió un texto sobre su obra. Además de retratar a los niños pobres, también, como Edward Hopper, exploraba la melancolía, la alienación y las relaciones en la gran ciudad. El libro, A Way of Seeing (Una forma de mirar), tardó veinte años en ver la luz, pues el fallecimiento repentino de Agee retrasó la publicación.
Los cuerpos aislados, los gestos y los lugares elegidos por Levitt generan una sensación de espontaneidad y ligereza casi como si fuera "una danza coreografiada".
Nueva York, c.1940. Helen Levitt
Su obra se difundió en revistas como Fortune y PM, y en 1943 The Museum of Modern Art de Nueva York le dedico su primera exposición individual, años después, en 1974, el MoMA proyectó una selección de sus diapositivas. Levitt tuvo que ponerse las pilas y volver a disparar su cámara porque un ladrón entró en 1970 en su apartamento y robó una sombrerera con una gran parte de su trabajo en color.
Durante las décadas siguientes, Levitt continuo fotografiando de forma intermitente, regresando al blanco y negro y explorando nuevos escenarios, como zonas rurales del noreste estadounidense o el metro de Nueva York.
Nueva York, c. 1975. Helen Levitt
Más allá de captar el alma infantil, la obra de Levitt acepta los placeres, los terrores y la complejidad de la existencia en todas las edades, rasgos que a menudo pasamos por alto inmersos en el paisaje urbano. "Los personajes de Levitt poseen inteligencia, dignidad y una humanidad sencilla que es, en el mejor sentido de la palabra, hermosa", según describió Joel Sternfeld.
Nueva York, 1979. Helen Levitt
Con el tiempo, Levitt imprimio la selección de diapositivas del MoMA mediante el proceso de transferencia de tintes, que dio lugar a colores densos en la ropa y en las pieles de los sujetos fotografiados. Desde mediados de los años 1970 hasta principios de la década de 1990, la artista siguio fotografiando de forma intermitente, volvio al blanco y negro, hizo fotos en Nueva Jersey y Nuevo Hampshire, antes de quedar limitada por la edad y por un enfisema. Falleció el 29 de marzo de 2009.
La exposición Helen Levitt puede verse en la Fundación Mapfre de Madrid hasta el 17 de mayo.