Alicia Jiménez, primera mujer S.W.A.T. en Texas: "Lo peor para un hombre machista es que una mujer lo meta en la cárcel"
- Nacida en Ciudad Real, ha trabajado en EE.UU. como cazarrecompensas, criminóloga y psicoterapeuta
- Con 16 años sufrió una violación, ahora ayuda a otras mujeres que sufren desde la Fundación Ana Bella
*Objetivo Igualdad se emite los domingos a las 16:30h en el Canal 24 horas y después en RTVE Play
Alicia Jiménez de los Galanes Leira es una mujer extraordinaria. Es española, pero ha vivido 33 años en Estados Unidos, y su historia es la de una superación constante. Fue la primera mujer que entró en las SWAT (siglas en inglés de Special Weapons And Tactics, traducido al español como Armas y Tácticas Especiales). Son los equipos de élite de las fuerzas policiales, entrenados para situaciones de alto riesgo como rescate de rehenes, contraterrorismo y enfrentamientos armados.
Alicia Nació en Ciudad Real, donde su padre, militar, estaba destinado, pero se crio también en el pueblo sevillano de Cazalla de la Sierra, de donde era su madre. Allí jugaba de niña con su prima, Ana Bella Jiménez de los Galanes. Ella, fundadora de la Fundación Ana Bella, y que acaba de estrenar la película de animación Bella, ayuda a mujeres maltratadas y a sus hijos a salir del entorno de la violencia machista y a utilizar lo vivido como una fortaleza y no como una debilidad, además de apoyarlas a encontrar trabajo. Ella es quien ha animado a Alicia a contar todo ahora.
Víctima de secuestro y violación
Uno de los capítulos más oscuros de su vida fue el secuestro y la violación que sufrió cuando no había cumplido los 17 años. Lo relata, aunque aún le duele, confiesa Alicia, para "ayudar a otras mujeres que han vivido algo así", para asegurarles "que sí se puede salir y que hay que luchar". Porque dice: "Anima a aprender a dejar de ser víctima y considerarte una sobreviviente".
“Tú nunca vas a volver a casa, tú vas a estar conmigo para toda la vida“
Alicia cuenta que tenía 16 años, era rebelde "y no me dejaban ir a ningún sitio" y por eso "mentí a mis padres diciendo que iba a una excursión con el instituto y me fui a Benidorm con unas amigas y sus novios". Era la primera vez que iban, y en un bar conocieron a otros chicos.
Cuando sus amigas dijeron que se iban, ella se quedó con el grupo que habían conocido. Cuando quiso marcharse por fin al hotel, Mario, uno del grupo, le insistió para que se quedara.
Alicia de jovencita Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
"Ya vi algo raro ahí, pero, como tonta que no había salido de casa ni nada, me fui con él", narra. A partir de ahí fue como una película de terror, cuenta: "Me pegó una paliza en un ascensor y me metió en un cuarto de luces en el último piso, que me quise tirar".
Era un hombre grande y además tenía un machete, por lo que Alicia cuenta que pasó "muchísimo miedo, mucha impotencia porque me amenazó con el arma diciendo que si me movía me cortaba el cuello". Además del espanto de sufrir la violación, Mario la amenazó: "Tú nunca vas a volver a casa, tú vas a estar conmigo para toda la vida".
Vivir con estrés postraumático
Al terminar la agresión sexual, la obligó a coger un taxi. Alicia intentó que el taxista se percatara de que iba secuestrada. "Yo no conocía nada de por donde íbamos", recuerda, "pero justo pasamos delante de mi hotel". El taxista ya se había percatado de la situación y le hizo un gesto. "Estábamos en un semáforo y, cuando se puso en verde, abrí la puerta y me tiré del coche". Entonces, narra, se echó a correr y Mario la persiguió, pero ella consiguió entrar en el hotel y fue a buscar a sus amigas.
"No quise denunciar porque había mentido a mis padres, de hecho, muy poca gente conoce lo que me pasó". La prima de Ana Bella explica que "se aprende a vivir con ello, pero no se supera totalmente porque te queda estrés postraumático". Pero, explica Alicia, para eso "sirve la terapia", que ayuda a saber que "eso que te ha pasado es parte de ti, y aprender a manejarlo".
Tras esa experiencia traumática, Alicia se volcó en aprender a boxear y artes marciales para poder defenderse en cualquier situación. Fue a estudiar a Madrid diseño de modas y tuvo la suerte de ser la única becada para ir a Copenhague, en Dinamarca. Fue la primera vez que salió de España. Al volver conoció a su marido, Douglas Rich, piloto de las fuerzas aéreas norteamericanas. Se casaron y a él lo destinaron a Texas. Allí la vida volvió a poner a prueba a Alicia.
"Murió en mis brazos. Ahí mi vida se apagó"
Ya tenían una hija de dos años, Venus, y nació Brooke, que enfermó con leucemia. "Tuvimos que buscar un trasplante de médula ósea", relata, y descubrieron que su otra hija "era 100% compatible como donante, algo muy difícil de conseguir".
Pero los médicos les advirtieron: "No había peligro de muerte, pero de salud sí, y podían quedarle secuelas a mi hija con solo dos años". Por eso tuvieron un dilema: "Ayudas a una hija y pones en riesgo la vida de otra o dejas morir a una". Tras la durísima decisión, decidieron hacer el trasplante. "Pero Brooke no superó los días siguientes, que eran muy delicados". Estuvo tres días en la UCI y murió en sus brazos. "Y ahí fue cuando mi vida se apagó".
Su hija Brooke hospitalizada con leucemia cuando no había cumplido un año Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
Una vez más, fue capaz de levantarse. Se plantearon tener otro hijo, pero el temor pudo con ellos: "Teníamos miedo de que pudiera ser hereditaria la leucemia, y no queríamos pasar por lo mismo". Se decidieron por la adopción abierta que existe en Estados Unidos.
Con este sistema, "una chica que estaba embarazada y quería dar a su hija en adopción [...] tuvo la posibilidad de conocer a los posibles padres adoptivos, que éramos nosotros", recuerda. De esa forma, ella pudo "estar presente en el parto y cortar el cordón umbilical". Así nació su hija Dakota, y durante unos años mantuvieron contacto con su madre biológica.
Hoy, Venus ha seguido los pasos de su padre porque es militar, y de Alicia ha heredado el coraje. Dakota ha heredado de ella su psicología y trabaja en una guardería mientras termina la carrera de maestra. Está muy orgullosa de ambas.
Les ha contado hace poco cómo la violaron cuando era una adolescente. "Se quedaron sin habla, llorando", cuenta. Entendieron entonces por qué siempre las ha llevado a artes marciales y les ha dicho que deben ser independientes y que "un hombre no os puede decir lo que podéis o no podéis hacer".
Única mujer "cazarrecompensas"
En Estados Unidos, la primera barrera fue aprender bien el idioma. Mientras, se dedicó a trabajar como bounty hunter, cazarrecompensas, un trabajo que en España no existe. Trabajan en cuadrillas, son personas que saben disparar, tienen licencia de armas y dotes de lucha cuerpo a cuerpo.
Aprendió a disparar de pequeña de la mano de su padre y siempre fue buena tiradora. Además, como hacía artes marciales y boxeo, era una buena candidata. Eso sí, era la única mujer en esos momentos. Era un trabajo peligroso.
Se dedicaban a buscar a huidos de la justicia a los que, como en el salvaje oeste, habían puesto un precio a su captura. La recompensa la repartían, en su caso, entre cuatro. Esos chicos "siempre me vieron como una más del equipo", narra.
Carnet de Alicia como "cazarrecompensas" en EEUU Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
Luego tuvo que dejarlo porque pasó los exámenes de la academia de policía, algo "incompatible" con su trabajo como cazarrecompensas. En San Antonio, donde ella trabajaba, tuvo algún problema con algunos hombres machistas. En especial con su sargento, que un día le dijo: "Tu trabajo debe ser estar en casa cuidando de tu marido y tus hijos".
Alicia le respondió que ella trabajaba para "ayudar a los ciudadanos y detener a los que cometían delitos". Siguió peleando y consiguió pasar las múltiples pruebas para entrar en el FBI. "Un sueño. Toda la vida, lo del FBI yo lo veía en las películas y no podía imaginarme que eso pudiese estar a mi alcance".
Pero, cuando ya había recibido la carta para ir a Quantico, todo se paralizó. Alicia sospecha que "el sargento me tenía envidia y celos y como le pidieron que hablara de mí, algo debió decir".
Una profesión de alto riesgo
Lejos de desanimarse, se convirtió en la única mujer de San Antonio en pertenecer a los S.W.A.T, los cuerpos especiales de la policía de Estados Unidos que se dedican a operaciones delicadas, como pueden ser la lucha antiterrorista, la intervención en secuestros con rehenes, intervención en casos graves de violencia machista, o la lucha contra los cárteles de la droga.
"He vivido muchas situaciones de peligro y he tenido varias veces un arma apuntando a mi cabeza", narra. Lo que sí pedía hacer en especial era detener a los maltratadores de mujeres y niños: "Lo peor que podías hacerle a un hombre machista que está intentando matar a su mujer o pegándola es que otra mujer, con uniforme y con placa, le ponga las esposas y lo meta en la cárcel".
En España, si se sufre algún tipo de maltrato, se puede llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero hay que borrar la llamada en algunos terminales telefónicos. También se puede escribir al whatsapp 600 000 016.
Alicia en prácticas de tiro de la policía Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
Alicia cree que en situaciones de riesgo, "una mujer puede ser mejor que un hombre porque nosotras intentamos apaciguar, y ellos muchas veces tienen un exceso de testosterona". De hecho, explica que, muchas veces "no había que usar la la fuerza física, pero, si había que usarla, yo estaba preparada". Sí reconoce que el de policía y S.W.A.T. eran trabajos muy exigentes física y mentalmente y "muy estresantes".
““mi marido me apoya en todo, por eso es mi marido, porque me respeta y me apoya siempre. Si no, no sería mi marido”. “
Una anécdota que la define muy bien es que una noche que "patrullaba sola, y paré a tomar un café", el camarero le preguntó: "Usted va sola en el coche, ¿no le da miedo?", y ella contestó: "Si me diera miedo, no sería policía". El camarero insistió: "Y su marido, ¿la deja trabajar en algo tan peligroso?". Y ella sonriendo, respondió: "Mi marido no me tiene que dejar hacer nada porque si no le gusta lo que hago, ahí tiene la puerta" . Y, eso sí, añadió: "Mi marido me apoya en todo, por eso es mi marido, porque me respeta y me apoya siempre. Si no, no sería mi marido".
Douglas y Alicia el día de su boda, hace ya 34 años Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
Con esta fórmula, llevan más de 34 años juntos, porque antes de su boda, el 13 de marzo de 1992, estuvieron un tiempo de novios. En esos años, Alicia ha pasado largas temporadas sola sacando adelante a sus hijas, porque Douglas, su marido, estaba destinado en una guerra.
Alicia también estudió las carreras de administración de empresas, criminología y psicología. Y ejerció como psicoterapeuta. Además, tocaba la batería en un grupo de rock.
Cuadro pintado por Alicia Jiménez de los Galanes Leira Cedida por Alicia Jiménez de los Galanes Leira
Ahora se ha prejubilado en España. Ayuda a todo el que puede, pinta, sigue ensayando con la batería, cuida a varios perros recogidos de la calle y recibe largas temporadas a sus nietos, que viven en Estados Unidos. Su marido se jubila también en seis meses y se irá a vivir con ella. Sin duda, Alicia es una mujer extraordinaria.
*Agradecemos al restaurante "4 elementos" de Fuengirola (Málaga) la ayuda para realizar este reportaje.
Objetivo Igualdad