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El riesgo de llevar ministros como líderes en las autonómicas: "Se vota sobre una especie de referéndum nacional"

  • Los expertos consultados por RTVE Noticias apuntan a que el "desgaste" del Gobierno pasa factura a esas candidaturas
  • Se trata de un movimiento "extraño" que puede tener también aspectos positivos, añaden
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda junto a la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, Pilar Alegría
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda junto a la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, Pilar Alegría EFE/Javier Cebollada

Aunque el nuevo ciclo electoral comenzó hace poco más de un mes en Extremadura, el PSOE inicia este domingo con Pilar Alegría otro ciclo marcado por una peculiaridad: son los primeros comicios con un candidato que ha pasado directamente desde el Consejo de Ministros a ser cabeza de lista. Tras ella, en unos meses será el turno de María Jesús Montero en Andalucía y, posteriormente, otros tres ministros serán cabezas de lista en diferentes comunidades autónomas. Una práctica "extraña", fuera de "lo común", apuntan los expertos, y que es un arma de doble filo para quien apuesta por ello.

A lo largo de la historia de la democracia, varias han sido las veces que un ministro o exministro ha dado un paso atrás para dejar la primera línea de la política nacional y dedicarse a la autonómica o local. Se ha hecho a un lado y a otro del espectro político: desde Jaume Matas en el PP, que en 2003 dejó la cartera de Medio Ambiente en el Ejecutivo de José María Aznar para presidir el Gobierno de las Islas Baleares, a Manuel Chaves, que cambió el Ministerio de Trabajo en el Ejecutivo de Felipe González para ser presidente de la Junta de Andalucía en 1990. También hay casos más recientes como el exministro de Sanidad Salvador Illa, que abandonó el Consejo de Ministros para liderar el PSC, primero en la oposición y posteriormente como 'president' de la Generalitat; o Pablo Iglesias, que dimitió como ministro para ser candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid, aunque fracasó y dimitió la misma noche electoral.

"Esta práctica de llevar a ministros en ejercicio a ser candidatos en comunidades autónomas es extraña. Es decir, no ha sido lo común. Normalmente, lo que hemos visto ha sido que ha habido presidentes autonómicos que han pasado a ser ministros, pero que de ministros en ejercicio pasen a ser candidatos a una comunidad autónoma es una práctica que se ha normalizado durante la época Sánchez", explica el politólogo Pablo Simón.

Una práctica habitual con Sánchez

A partir de este 8-F en Aragón, Pilar Alegría será la nueva exministra con Pedro Sánchez que sale de Moncloa para presentarse a unas elecciones autonómicas, municipales o europeas. Ya lo hicieron antes Illa e Iglesias, Carolina Darias, Reyes Maroto y Teresa Ribera. Contando a Iglesias (Unidas Podemos) y Ribera (fue la cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo), serían ocho los ministros de gobiernos de Sánchez que han aprovechado su paso por Moncloa como trampolín previo a una candidatura electoral hasta ahora. A los que hay que sumarles cuatro ministros más que estarían esperando su turno.

"La razón por la que dichos ministros van a ser candidatos es porque ha habido un proceso interno previo que ha hecho que se conviertan en los secretarios generales de sus respectivas ramas territoriales. Esto, de nuevo, también es algo relativamente extraño. Y es extraño porque, de un lado, lo que está señalando es que el nivel territorial autonómico está subordinado o hasta cierto punto está muy influido por el nivel nacional. Y, por otro, eso es algo raro, incluso dentro del PSOE, donde tradicionalmente había habido ramas territoriales que tenían su propia lógica y elegían sus propios candidatos", contextualiza Simón.

Y ese no es el único factor extraño en la ecuación electoral. "Además, se está señalando que Pedro Sánchez tiene una vocación de control orgánico del partido, es decir, de controlar las ramas del partido desde el Gobierno nacional, cosa que ha podido hacer, evidentemente, porque no hay banquillo autonómico. Es decir, porque el PSOE prácticamente no gobierna, salvo Asturias, Cataluña, Castilla-La Mancha y Navarra", añade Simón. Ese control orgánico permite que las críticas sobre las políticas que aplique el Gobierno a nivel nacional, como puede ser la amnistía, la financiación autonómica o la política de pactos, no sean replicadas a nivel interno en el partido. "Esto genera una situación muy paradójica: que, aunque no haya elecciones, tú tienes a ministros que al mismo tiempo son cabeza de oposición en muchas autonomías", completa.

Montero, la siguiente en Andalucía

Este último extremo es el caso de los próximos ministros que seguirán el ejemplo de Alegría. De manera casi inminente, María Jesús Montero en Andalucía en junio, y un año después le podrían seguir Diana Morant en Valencia, Óscar López en Madrid o Ángel Víctor Torres en Canarias, aunque este último ya fue presidente antes de ser ministro.

Que tantos ministros sean cabezas de lista en comunidades autónomas es un arma de doble filo que puede jugar a favor o en contra, reconocen los analistas consultados por RTVE Noticias. "No se puede hacer una regla general, depende mucho del momento de valoración social en el que esté el Gobierno de ese ministro. Si ahora mismo el PSOE y el Gobierno de Sánchez estuviera en un momento de valoración alta, sería distinto al momento actual. Sin embargo, ahora mismo vemos que está cayendo su valoración por parte de la ciudadanía y, por lo tanto, esos ministros acusan la baja del Gobierno en unas elecciones en las que, aunque no se valoren las políticas del Gobierno nacional, sino autonómico, confunden al electorado", explica por su parte la politóloga Cristina Monge.

"Es muy difícil que la elección no sea vista por parte de los votantes como una en la que también se está votando sobre una especie de referéndum nacional, porque la figura principal de la oposición estaba en el Consejo de Ministros hasta hace dos días", complementa el analista Nacho Jurado.

Los problemas de Alegría

El hecho de elegir un ministro como candidato también tiene aspectos positivos. "Un ministro tiene mayor grado de conocimiento por parte de los ciudadanos que alguien anónimo que ha llegado mediante primarias o de alcalde de un pueblo", añade Simón. "De entrada, un ministro tiene normalmente un mayor grado. Todos los aragoneses conocen o declaran conocer a Pilar Alegría al mismo nivel que Jorge Azcón (PP). Si hubiera sido un candidato desconocido, habría estado en desventaja en ese sentido". Pero, poniendo en balanza, para los expertos consultados, parece que no compensa.

¿Qué le pasa a Alegría este 8-F? "Que su imagen está muy relacionada con la imagen pública del Gobierno actual", justifica la politóloga sobre la que fuera portavoz del Gobierno hasta diciembre de 2025, cuando se convocaron las elecciones anticipadas en Aragón. "Los votos que pueda perder el PSOE tienen más que ver con cómo se valora el momento y la gestión del Gobierno de Sánchez, que con lo que ya haya podido plantear campaña. Se está valorando la gestión de Sánchez", resume la analista.

"Que sea una exministra lo que genera es que el candidato tenga más dificultades para diferenciarse de la marca a nivel nacional. Lo que genera es que estos candidatos no puedan tener un acento propio o no puedan tener un discurso propio que llegue con facilidad al público porque todo el mundo los asocia al Gobierno de España. ¿Esto qué es lo que termina generando? Pues que tú tengas unos candidatos que tienen menor adaptación al terreno", argumenta Simón. "A lo mejor, para que un candidato del PSOE en Aragón pueda triunfar, necesita criticar la financiación autonómica, pero no lo puede hacer. ¿Por qué? Pues porque se la asocia directamente al Gobierno de España, porque además ha sido impuesta por Pedro Sánchez y, por lo tanto, ella tiene que asumir el coste de las políticas nacionales", añade el politólogo.

Pero el problema no se queda ahí. "María Jesús Montero, cuando vaya a Andalucía, le va a pasar exactamente lo mismo. Ella va a ser rehén, entre comillas, de las políticas que ha hecho Sánchez", finaliza Simón.