Las incubadoras 'low cost' cántabras que salvan vidas en Perú
- Tres jóvenes fabrican estos dispositivos en un taller de la localidad de Navajeda
- La construcción es casera y consiguen rebajar su precio de forma considerable
Desde un pequeño taller en la localidad cántabra de Navajeda, en el municipio de Entrambasaguas, tres jóvenes están salvando vidas de niños prematuros a más de 9.000 kilómetros de distancia en Pucallpa, una ciudad a las puertas de la Amazonía del Perú. Las construyen de manera casera, con unas impresoras 3D y una fresadora, y las envían a centros médicos donde los recursos sanitarios brillan por su ausencia.
Alba Cano, fundadora de la ONG 'Charcos y Semillas', se dispone a montar una incubadora en un centro médico de Perú ONG 'CHARCOS Y SEMILLAS'
Todo comenzó cuando Alba Cano fue a realizar un voluntariado a Pucallpa, cerca de la frontera con Brasil. La pobreza que se encontró era tan extrema y las condiciones de salubridad tan precarias que decidió fundar la ONG 'Charcos y Semillas' en cuanto regresó a casa. "No hay ni agua potable. Hay comunidades indígenas por las que pasa una lancha una vez al día con suerte", comenta.
Imaginación y compromiso para cambiar el mundo
Esta bióloga santanderina comenzó a involucrarse cada vez más y convenció a Javier Alonso y José Francisco Salas, dos técnicos electrónicos, para construir unas incubadoras 'low cost' con el objetivo de mandarlas a Perú y ayudar a salir adelante a niños prematuros que tendrían muy difícil sobrevivir sin ellas. Salas y Alonso se pusieron manos a la obra aprovechando el diseño de un ingeniero navarro y ya han enviado cuatro incubadoras. "Son un entorno seguro para los bebés. Las fabricamos en Cantabria, las llevábamos desmontadas y allí las montamos y damos formación. He llegado a ver bebés en una caja de cartón", relata Salas.
'Charcos y Semillas' lleva a cabo su labor solidaria en la ciudad peruana de Pucallpa ONG 'CHARCOS Y SEMILLAS'
Estos tres jóvenes cántabros son capaces de reducir costes de manera brutal, ya que construyen estas incubadoras por 350 euros cuando el precio de mercado va desde los 6.000 hasta los 50.000 euros. Además, lo hacen de forma artesanal y abonan de su bolsillo el coste de la fabricación, pues no reciben ninguna ayuda pública. A veces, solo se necesita voluntad para cambiar el mundo, aunque sea un poco.