Adelanto electoral en Japón: la primera ministra Sanae Takaichi busca reforzar su gobierno el 8 de febrero en las urnas
- El próximo 27 de enero arranca una breve campaña electoral de apenas dos semanas
- Entre las grandes preocupaciones de Takaichi están la economía y la gestión de la inmigración
La primera ministra de Japón, la ultraconservadora Sanae Takaichi, se enfrenta a partir del martes a unas escasas dos semanas de campaña electoral tras anticipar las elecciones al próximo 8 de febrero. Un movimiento con el que espera reforzar los apoyos a su Gobierno, para aumentar el gasto público y remontar la estancada economía japonesa, uno de sus grandes retos.
A Takaichi la avalan diez legislaturas de experiencia en la política, con varias carteras ministeriales en el Gobierno de Shinzo Abe. Cuenta con el apoyo de la neoliberal Asociación Japonesa de Innovación (Ishin), tras romper la colaboración con el partido centrista y budista Komeito después de más de 20 años. Entre Ishin y su partido, el Partido Liberal Democrático (PLD), espera conseguir la mayoría. Estas elecciones son una especie de referéndum a su mandato, pues llegó al poder tras la renuncia de su predecesor, Shigeru Ishiba.
En la oposición está la Alianza Reformista Centrista, una nueva formación de la unión del Partido Democrático Constitucional (PDC), la principal fuerza de la oposición, y el anterior socio del PLD, Komeito.
Takaichi es la primera mujer en ocupar el cargo y, aunque prometió rodearse de un gabinete con tantas mujeres como en los países nórdicos de Europa, solo hay dos en los 18 ministerios japoneses.
En estos tres primeros meses de mandato, ha dicho que apenas duerme entre dos y cuatro horas por la noche. Se ha enfrentado a una polémica por su escaso descanso: convocó a sus empleados a una reunión a las 3 de la madrugada para preparar una sesión que empezaba por la mañana. Su actitud encaja con la dedicación japonesa al trabajo, y a la vez, abre un debate sobre la dificultad de conciliar y mantener la salud.
La inflación, reto económico
El gabinete de Takaichi tiene buena popularidad entre los japoneses a pesar de los escasos apoyos a su partido, que lleva décadas gobernando, aunque con frecuentes cambios de líder. Se enfrenta a la fuerte inflación, la caída del yen y la deuda pública del 235% del PIB.
Trabajó con Shinzo Abe y conoce bien las tres flechas del Abenomics: el estímulo fiscal, flexibilización monetaria y reformas estructurales. Takaichi hará su propia versión, ya se conocen como las Sanaenomics, que implican aumentar el gasto fiscal y una política monetaria expansiva.
Endurecer las leyes de inmigración
En cuanto a la inmigración, poco después de convocar las elecciones, ha propuesto endurecer las leyes y promover la "coexistencia" con los extranjeros: recrudecer los requisitos para la nacionalidad japonesa, aumentar el número de años de residencia, exigir cursos de idioma y de las reglas sociales, muy importantes en la sociedad japonesa. También restringir la compra de propiedades o medidas para reducir el exceso de turistas en las zonas más conocidas, dirigiendo a los visitantes a otras zonas de Japón. Todo esto en un país con una grave crisis demográfica.
En los últimos años, Japón ha suscitado un interés desorbitado por parte del resto del mundo, aumentando tanto el número de residentes extranjeros como de turistas. Algunos sectores de la sociedad consideran que hay una excesiva permisividad por parte de las autoridades, y partidos como Sanseito, de extrema derecha y abiertamente xenófobo, ha ganado popularidad y votos desde su fundación hace cuatro años, pasando de uno a 14 escaños en la Cámara Alta, convirtiéndose en la cuarta fuerza de la oposición.