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Crónica del juicio a la familia Pujol

La 'policía patriótica' entra en juego

  • El tribunal acepta que testifiquen Villarejo, Eugenio Pino o Bonifacio Diez, entre otros
  • Tras esta jornada, el juicio no se retomará hasta el 12 de enero
Sala de periodistas para seguir el juicio al expresidente de la generalitat, Jordi Pujol, a través de una pantalla en la Audiencia Nacional
Sala de periodistas para seguir el juicio al expresidente de la generalitat, Jordi Pujol, a través de una pantalla en la Audiencia Nacional Alberto Ortega / Europa Press

No es lo mismo estar en la sede de la Audiencia Nacional, la de San Fernando de Henares, que esperar a que aparezca en la pantalla la señal de YouTube que permite seguir el juicio desde la redacción. Porque solo veo y oigo lo que me ofrecen realizado cuando igual me apetece mirar para otro lado de la sala de vistas. Para ver cómo reaccionan unos y otros. Si hay aspavientos o asentimientos entre las togas.

El periodismo es calle y contacto. Información y sensaciones. Miradas, palabras y silencios. Confidencias en los pasillos o en las escaleras o hasta en los lavabos. Pero esta jornada 4 del juicio es una mancha aislada en el calendario de diciembre. Me quedo en Barcelona. Como el expresident Pujol, que no se ha conectado. O como tres de sus hijos, que no estaban en Madrid y que, como yo tampoco, no he podido preguntar por qué. Aunque no es importante, están dispensados todos los acusados hasta nuevo aviso.

La cita de hoy era para que el tribunal anunciara qué pasa con las numerosas cuestiones previas planteadas por las partes en las tres jornadas de noviembre y para escuchar a los tres primeros testigos de los más de 250 aceptados. Y así ha sido.

Primer punto. El juicio no se traslada a Barcelona. Tal y como han afirmado con anterioridad todas y cada una de las instancias que han sido cuestionadas por el asunto, la Audiencia Nacional sí es competente en esta causa porque hay (supuestos) delitos que se cometieron fuera de España. Ergo, competencia por ley de este tribunal, no de la Audiencia de Barcelona.

Segundo punto. Y aquí hay sorpresa. El tribunal sí acepta citar para declarar como testigos al comisario Villarejo y su 'policía patriótica' en el marco de la Operación Cataluña. Son Eugenio Pino (condenado por el caso del pendrive de los Pujol), Bonifacio Diez, Celestino Barroso y Marcelino Martín-Blas. Les quieren preguntar por el supuesto origen político de este caso. Por la denuncia de Victoria Álvarez, la examante de Jordi Pujol Ferrusola, la 'noticia criminis', el germen de esta investigación. La que dijo que el primogénito iba a Andorra en alguno de sus lujosos coches con bolsas repletas de billetes. Eso sí, el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, les ha advertido que tienen que ir al grano con las preguntas, que no quiere "un proceso dentro del proceso".

El propio presidente ha reconocido que es un asunto "llamativo" del que quiere tener conocimiento. Pero, insiste: "No podemos hacer una causa dentro de la causa, y menos de algo tan complejo como la Operación Cataluña". Francesc Sánchez, abogado de Oriol Pujol, lamenta que se podían haber desclasificado los papeles de la Operación Cataluña. ¿Se podía?

Con Victoria Álvarez se avecina una jornada entretenida. Los cinco testigos admitidos, ha advertido el tribunal, deben declarar en la misma sesión. Todavía no tenemos guion (los togados tampoco). No sabemos si 'Vicky' declarará antes o después. O ¿el mismo día? Tendría enjundia. Sea como sea, tiene su aquel tener a la examante en la misma sala que a la exmujer (Mercè Gironès, si va ese día, está dispensada). Y pronosticar o apostar si 'Vicky' reconocerá ante el tribunal que fue a denunciar a Jordi Pujol Ferrusola de la mano de Villarejo, bajo amenazas y a costa de los fondos reservados. Me lo aseguran muchos muy bien informados. Me acojo al secreto profesional.

De Prada se muestra cercano, atento. Y su gesto es amable y tranquilo. Eso es lo que me transmite a través de la pantalla. Dice que del resto de cuestiones previas planteadas –prescripción de delitos, investigación prospectiva, nulidad de registros o vulneración de derechos, entre otras– el tribunal no se puede pronunciar todavía porque necesita contexto y un análisis en profundidad. Su decisión se conocerá con la sentencia.

De todas estas cuestiones previas, De Prada no se olvida del papel de la UDEF. Ha tomado buena nota de la filtración ilícita de un pantallazo con extractos bancarios de los Pujol (BPA). Ese pantallazo del 7 de julio de 2014. La puntilla para que días después Jordi Pujol publicara su carta de confesión. El 25 de julio.

Con esto ha acabado la fase más técnica de la vista. Así que ya estamos en la fase testifical. Hoy, reitero, tres testigos. Los tres por videoconferencia.

Declaran tres testigos

Cristina Isabel de Francisco fue secretaria de Jordi Pujol Ferrusola y de Mercè Gironès. Estudió bachillerato y tres años de diseño de moda. Trabajó para ellos entre 1996 y 2016 (estos últimos años solo con Jordi, se había divorciado en 2011). Sus labores administrativas eran recoger correo, recibir mails, hacer facturas (a algunas constructoras)… Pero no hacía transferencias bancarias. Tenía un despacho para ella sola en la calle Ganduxer. Recibía órdenes de Jordi. Mercè, cuando iba al despacho, llamaba a la puerta, no tenía la clave de la alarma, nunca abrió la caja fuerte, explica. Insiste: "(Jordi) no recibió correos de entidades bancarias andorranas". El primogénito sí viajaba a países como México, Argentina o Estados Unidos. Lo sabe porque ella compraba los billetes.

El abogado de Mercè Gironès, Oriol Rusca, la interroga con un solo objetivo: demostrar que la ex no intervenía casi nada en los negocios.

Núria Pujol Gironès es una de las hijas del exmatrimonio. Recordamos aquí que Jordi Pujol Ferrusola se enfrenta a 29 años de cárcel y Mercè Gironès, a 17. También viene como testigo de Fiscalía. A priori puede parecer que la han puesto en un compromiso con sus padres. No es así. El tribunal le recuerda que por su parentesco puede declinar declarar. Pero no lo hace. Ella recibió una donación de más de 500.000 euros de su padre en 2012 (la justicia ya iba detrás del primogénito).

Según la Fiscalía, dinero que su padre quiso blanquear y que habría escondido para evitar embargos judiciales. Pero la hija explica que esa cantidad era para comprar el piso en el que ahora vive, que fue un acuerdo del divorcio de sus padres en 2011 porque ella era la única hermana que vivía en España y no tenía ingresos.

Preguntada por los negocios de su padre en el extranjero, dice que se enteró por la prensa. Preguntada por si su padre iba a Andorra, contesta que solo recuerda un viaje familiar. Y le preguntan por la herencia, "la deixa de l'avi Florenci", según la confesión de Jordi Pujol. El origen de la fortuna oculta, según su defensa. Afirma que se lo dijeron unos días antes de la publicación de la carta, que no recuerda ninguna conversación en casa sobre el supuesto legado. De su madre dice que no se la imagina haciendo negocios, que era una mujer que se dedicaba a la casa, que no tiene formación en empresariales. Y admite que los excónyuges siguen sin tener buena relación.

Qué pena no estar en la sala. O en el vestíbulo de la Audiencia. No puedo ver las reacciones a su declaración. La de su padre, que sí está presente en el banquillo. O la de sus tíos Pere, Oriol y Marta, que también están ahí. Aunque siguen separados por un espacio vital que me parece tremendamente exagerado en una familia. Y no es cosa del tribunal, me dicen. Se sientan en la sala como quieren. Separados.

La declaración de Nuria dura 20 minutos.

José Luis Perelló es el tercer testigo. Un empresario que no está aquí por serlo, sino porque le vendió su casa de Pedralbes al primogénito. La compraventa, asegura, fue por un valor de 2,4 millones de euros, en 2003. "Mire usted, de verdad, que me he vuelto loco buscando la escritura. Pero no la he encontrado. Sí que fue por ese dinero", le justifica al fiscal. Fernando Bermejo le explica que en un informe de la Agencia Tributaria lo que consta son 21.000 euros. "Ni idea", dice el testigo, y sigue: "Yo me enteré por la policía judicial. Me quedé muy sorprendido. Es una cantidad absurda".

Durante tres, cuatro o cinco años siguió pagando basuras, IBI… no habían cambiado la titularidad. Pero "no me tome la palabra, aunque esté bajo juramento, que no me acuerdo exactamente". Estaba tranquilo, comenta, porque su abogado le dijo que todo estaba correcto. "Pensé que sus razones tendrían (los Pujol)", concluye. El abogado concernido repregunta: "¿Pero en la escritura qué aparece, los 2,4 millones?". "Sí". Pues nada más. "Será un error, se habrán caído unos ceros", me dicen que han comentado. Me entra la risa. Pero no estoy ahí para contrastarlo.

Falta poco para mediodía. La sesión acaba. El juicio no se retomará hasta el 12 de enero. Ricardo de Prada les desea a todos "que tengan ustedes felices fiestas". Ya les dije que se le aprecia cercano y amable. No es para tanto, pensarán. Pues yo creo que últimamente nos está faltando un muy mucho de cercanía y buenos deseos. Aunque solo sea por guardar las formas.

En enero espero estar de nuevo en San Fernando. Me da igual si tengo que vestirme con capas de cebolla y calzarme un gorro. Cuando hoy se ha ido la señal del juicio a las 11.59 horas y ha aparecido el cartón de la Audiencia Nacional en la pantalla, me ha sabido a poco. No tengo con quién comentarlo. No tengo a quién repreguntar ni con quien chismear. Pero tengo una página en blanco que me pide debate. Y vaya si me ha dado para charlar. Aquí lo tienen.