Natalia Lacunza pone voz a la crisis de los 25 en 'N2STAL5IA': "Me gustaría no preocuparme de hacerlo todo perfecto"
- El álbum presenta 14 canciones con ritmos del pop atmosférico y del R&B
- Natalia Lacunza iniciará su gira en 2026 y recorrerá ciudades como Sevilla, Madrid, Barcelona o Valencia
Las crisis generacionales no solo surgen a partir de los 40 años. A Natalia Lacunza (Pamplona, 1999) le ha llegado a los 25 y lo plasma en su segundo álbum de estudio, N2STAL5IA, que llega a plataformas este viernes. Este disco —que se pronuncia Nostalgia 25— lanza una reflexión desde la música: ya no somos quienes fuimos, pero tampoco sabemos quiénes realmente seremos. Así, la cantante, que saltó tras su paso por el programa Operación Triunfo, se abre a una etapa más introspectiva, madura y atemporal, que destaca por ser su trabajo más personal hasta el momento.
Tras Tiene que ser para mí (2022), este trabajo presenta 14 canciones en las que suena el pop atmosférico y el R&B introspectivo entre paisajes electrónicos y silenciosos. N2STAL5IA es un viaje cuyo hilo conductor son emociones como el apego, la pérdida, el desamor y la amistad, siempre haciendo hincapié en la crisis generacional que ha atormentado a Natalia Lacunza durante la composición del álbum.
PREGUNTA: Lanzas N2STAL5IA y defiendes que es tu álbum más personal hasta la fecha. ¿Por qué?
RESPUESTA: Creo que todos mis discos son personales. No hay nada que yo haya hecho que no sea personal, pero sí considero que es mi mejor álbum. También creo que es el álbum en que mejor he conseguido reflejar todo lo que quería contar a nivel de letras, producto y melodías. Quizá es por eso el que más se acerca a mí como persona.
P.- ¿Siempre has hecho la música que has querido o crees que este álbum recoge el tono sobre el que quieres sustentar tu carrera musical?
R.- Mi música se basa siempre en el cambio. Siempre he hecho lo que me ha salido y siempre haré lo que me salga. No sé hacer música aposta, ni tampoco sé elegir qué música voy a hacer. Hay cosas que me gustan y que me salen de forma natural.
“Siempre he hecho lo que me ha salido y siempre haré lo que me salga“
P.- Te alejas de la música indie para adentrarte en tonos más del pop atmosférico y del Rhythm and Blues (R&B).
R.- ¿Tú crees?
P.- A mí me parece muy distinto a lo que nos habías ofrecido antes.
R.- Puede ser. Creo que tengo dismorfia con mi música, pero sí. Definiría esta música como pop alternativo, en general, y como minimal y atmosférico. También hay algo nuevo, ese rock que es más etéreo y ambiental.
Sí, hay un poco de todo. Creo que conviven muchísimos universos dentro del universo de N2STAL5IA y creo que todos encajan muy bien. El minimalismo de las producciones hace que esto funcione en conjunto.
"Pienso que hay artistas que merecen más reconocimiento"
P.- Colaboras con artistas más alternativos, como Nilusi, Jesse Baez o Natt Calma. ¿Qué te aportan estos cantantes que no podrías llegar a conseguir con otros más mainstream?
R.- Sinceramente, he compuesto las canciones y durante el proceso se me ha iluminado la bombilla y he pensado en determinados artistas que creo que podían aportar algo más al tema. Me guío por gusto, por tono, por color... Nunca pienso en si un artista en mainstream o no, solo lo elijo si me gusta o no y si esa persona me encaja en la canción.
P.- ¿Crees que los artistas alternativos no están tan visibilizados en el panorama musical?
R.- Es inevitable que haya un mundo mainstream y uno alternativo. Creo que tienen que convivir los dos mundos.
Pienso que hay artistas que se merecen muchísimo más reconocimiento por su talento y la creatividad. Pero también pienso que la vida es así y hay un público más mainstream y otro más nicho. La escena musical es muy rica porque hay un poco para todos los gustos.
P.- ¿Te consideras una privilegiada en el mundo de la música?
R.- Me siento privilegiada. Me digo: "Me dedico a esto y me gano la vida con la música". Esto es algo loquísimo... Puedo pagar un alquiler, puedo ayudar a mis padres y puedo vivir de esto. Así que sí, para mí esto es un privilegio, sin duda.
A nivel de talento, no creo que sea un genio... Tengo gusto y tengo capacidad, pero también quiero seguir estudiando y explorando. Pienso que todavía me queda muchísimo por hacer.
P.- Sobre el disco, señalas: "He aprendido a no tener miedo al silencio y a confiar en que una melodía sencilla puede ser mucho más potente que todo lo que intentas adornar". ¿Crees que le sobran aderezos a la música actual?
R.- A veces sí. Considero que hay veces en las que hay que buscar el máximo con el mínimo. Al menos esto es lo que a mí me ha funcionado y es lo que me gusta. Cuando le pones mucha rimbombancia a la música, se acaba perdiendo la esencia y lo importante. Está muy bien el hacer algo muy grandioso, pero a mí me obsesiona el ejercicio de minimizar y simplificar las cosas.
"Una cosa es escuchar que nada es para siempre y otra, interiorizarlo"
P.- El álbum desprende ese sentimiento de añoranza. ¿Por qué crees que nos mantenemos anclados al pasado?
R.- Porque nos cuesta abrirnos a lo desconocido. Creo que es difícil deshacerte de algo que pensabas que era tuyo. Al final, la única respuesta es que hay que crecer y que hay que aprender a que las cosas no son permanentes. Y me parece algo muy evidente.
Nada es para siempre, esto lo llevamos escuchando toda la vida. Sin embargo, una cosa es escucharlo y otra, interiorizarlo y decirlo de todo corazón. Por eso creo que hay veces que nos atascamos y que nos damos de bruces una y otra vez contra esta idea de cambio, porque conocíamos algo tanto que es difícil aceptar que ya no lo tienes.
Natalia Lacunza actuó el pasado julio en el festival Mad Cool, en Madrid. EFE/ Fernando Villar
P.- En relación con esa nostalgia, ¿a qué has tenido que renunciar para poder dedicarte a tus sueños?
R.- Por ejemplo, me he perdido toda la época universitaria, ese momento de adolescencia tardía. No he podido vivir un Erasmus, tampoco estar en un colegio mayor ni en una residencia de estudiantes. Me he perdido también sacarme una carrera en el momento en el que tocaba, aunque esto me preocupa menos porque siento que siempre se puede estudiar.
También te digo que creo que me compensa el hecho de tener 26 años y llevar seis años de carrera musical. Gracias a esto me puedo ganar la vida, pero sí, me da pena haberme pedido alguna de estas cosas.
P.- ¿Pero cambiarías lo que tienes?
R.- No, no. No lo cambiaría por nada. Me siento muy privilegiada y trabajo en ser consciente de todo lo bueno que he conseguido. A veces pierdes la perspectiva, piensas en lo que no tienes todavía o en lo que no has hecho, y no eres capaz de darte una palmadita en la espalda ni decirte: "Lo has hecho genial, has llegado hasta aquí".
"Quiero recordar mis 26 años con más alegría de vivir"
P.- Cantas: "Ya no quiero ser la Natalia que se cuida, la que se habla bien...". ¿Quién quieres ser ahora?
R.- Me gustaría ser una persona que no se preocupa de hacerlo todo perfecto ni de mantener la compostura todo el rato. Mi imperfección tiene que estar en la paz y en el ser feliz... Me exijo muchísimo, intento llegar al máximo y si no lo consigo, me frustro. Así que me digo que tengo que aprender a convivir con mi lado bueno y mi lado malo, que a pesar de tener cosas malas son buenas también. Quiero ser una persona que sepa que no voy a llegar siempre a todo, que no voy a hacer todo perfecto y que esto no me impida ser feliz.
“Me exijo muchísimo, intento llegar al máximo y si no lo consigo, me frustro“
P.- ¿Es la misma persona la Natalia cantante que la no artista?
R.- La verdad es que sí. Pienso que mi proyecto va muy unido a quien soy, no me creo un personaje. Si estoy en un concierto, sí hay algo performativo; mis canciones hablan de mí y de las cosas que me han ocurrido... Siempre hay pequeñas cosas que adornas por hacer un poema, pero en mis temas siempre hay como algo muy mío. Al final esto es una historia personal también; no soy Lady Gaga, no soy Chappell Roan, soy Natalia Lacunza y voy en camiseta y en vaqueros. Y así es como va a ser el lanzamiento del disco y de la gira.
P.- Imagínate en el futuro. Cuando eches la vista atrás y te invada la nostalgia, ¿qué te gustaría haber dejado como Natalia Lacunza?
R.- Lo único en lo que pienso ahora —y que me obsesiona bastante— es disfrutar de las cosas. Con 40 años, me gustaría mucho mirar para atrás y pensar: "A los 25 años, ya me liberé un poco y empecé a disfrutar, a soltarme y a sentir todo lo bueno". Tengo una tendencia al catastrofismo y a la insatisfacción por no saber aceptarme del todo, pero me gustaría que a partir de ahora todo esto sea diferente. Quiero recordar mis 26 y los siguientes años con más alegría de vivir.