Enlaces accesibilidad

Dos víctimas acusan al obispo de Cádiz de encubrimiento de agresiones sexuales en la diócesis de Getafe

  • Dos víctimas denuncian los abusos que sufrieron en la diócesis de Getafe, cuando Zornoza era obispo auxilia
  • Ambos arrastran graves secuelas y piden una reparación
Dos víctimas acusan al obispo de Cádiz de encubrimiento de agresiones sexuales
RTVE.es (Texto) / MARILÓ TARANCÓN (Vídeo)

Rafael y Miguel denuncian que sufrieron agresiones sexuales en la diócesis de Getafe y aseguran que el obispo auxiliar de aquel momento, Rafael Zornoza, los encubrió. Zornoza es actualmente el obispo de Cádiz y el Vaticano lo investiga por presuntos abusos sexuales continuados a un menor entre 1994 y principios de los años 2000, cuando era sacerdote y dirigía el seminario de la diócesis de Getafe (Madrid).

Rafael asegura a RTVE que entre 2003 y 2004, cuando todavía era menor, sufrió abusos por parte de un sacerdote en la Diócesis de Getafe. Los hechos ocurrieron en la parroquia San José Obrero de Móstoles. Según relata, una noche el obispo llegó a meterse en su cama: "Me desperté y me estaba masturbando".

Esta situación le llevó a revelar lo que había sucedido al obispo de Cádiz, que era director del seminario de la diócesis, pero no adoptó ningún tipo de medida. Para Rafael, era improbable que Zornoza no tuviera conocimiento de lo que había sucedido.

"Pedía que le hiciéramos algún masaje"

Miguel cuenta que el sacerdote abusó de él durante tres años, desde los 16 hasta los 19 años. "Te confesaba donde fuera. Además, acercaba sus genitales a mi cara y se le notaba la erección. Pedía que le hiciéramos algún masaje y daba muchos besos y abrazos... Te buscaba la boca", recuerda.

Además, al igual que Rafael, acudió a Zornoza para contarle lo que había ocurrido, pero no obtuvo ningún tipo de respuesta. "Le vi un momento apartado y le dije que necesitaba hablar un momento por unas cosas que estaban sucediendo en la parroquia", relata. "Me quitó de en medio y me dijo que más tarde hablaríamos, porque no era el momento".

Ambos arrastran graves secuelas por lo ocurrido. Piden una reparación, pero desconfían de la que ha puesto en marcha la iglesia, porque la diócesis de la Getafe archivó sus denuncias en 2024. "No han hecho nada y a mí no se me ha hecho justicia", critica Rafael.

Zozobra, investigado por pederastia

El tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica en España abrió este lunes una investigación previa al obispo Rafael Zornoza por presuntos abusos sexuales continuados a un menor entre 1994 y principios de los años 2000, cuando era sacerdote y dirigía el seminario de la diócesis de Getafe (Madrid). El caso ha prescrito para la justicia ordinaria y podría abrirse un juicio canónico.

El Obispado de Cádiz y Ceuta hicieron público el lunes un comunicado en el que anunciaban la suspensión temporal de la agenda del obispo "para el esclarecimiento de los hechos y para atender el tratamiento de un cáncer agresivo que está recibiendo". "Las acusaciones que se hacen, referidas a hechos que tuvieron lugar hace casi 30 años, son muy graves y además falsas", afirmaba el Obispado en el texto.

La diócesis ha expresado su "plena confianza en la justicia" y ha asegurado que colaborará "en todo lo que sea requerido", al tiempo que ha recordado "el respeto a la presunción de inocencia que asiste a todas las personas". Añade que no hará más declaraciones hasta conocer la decisión del tribunal eclesiástico.

La diócesis de Getafe, de la que formaba parte Zornoza cuando presuntamente cometió los abusos, se ha puesto a disposición de los tribunales competentes para "cualquier colaboración" y ha dicho que "hasta el día de hoy, ninguna instancia oficial de la Diócesis ha recibido alguna acusación formal sobre los hechos publicados". Además, ha manifestado su firme condena a todo tipo de abuso y su compromiso en la lucha contra estos, poniendo todos los medios posibles que eviten factores de riesgo y aumenten la prevención.

El Vaticano ha abierto una investigación a Zornoza por presuntos abusos sexuales continuados a un menor en la década de los 90 al que "metía en su cama casi todas las noches y las mañanas para besarle y tocarle las partes íntimas". Los hechos comenzaron en el año 1994 y ocurrieron cuando el joven contaba con entre 14 a 21 años de edad.