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Campañas electorales en la era de la inteligencia artificial: ¿qué ha cambiado?

  • En España aún no se ha explorado mucho, pero en otros países la inteligencia artificial determina las campañas
  • La IA tiene gran potencial político, pero conlleva riesgos que pueden erosionar las democracias

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IA en campañas electorales
Los casos de uso de inteligencia artificial en el contexto de una campaña electoral en España son escasos. Imagen de Getty.

Carles Puigdemont y Pedro Sánchez de la mano protagonizan el primer cartel de campaña generado por inteligencia artificial (IA) de la política española. La imagen, presentada por Ciudadanos Cataluña, está acompañada por el texto "Detenlos" y pone el foco sobre la incorporación de la IA a la comunicación política. Aunque los avances tecnológicos han transformado históricamente las campañas electorales, las posibilidades de las herramientas de IA no se han explorado aún en profundidad en la política española.

Hace más de una década, la irrupción de blogs, redes sociales, streamings y otras tecnologías digitales marcó un antes y un después en el ámbito político. Los partidos se lanzaron a impulsar cibercampañas, con la innovación como piedra angular de sus estrategias. Ejemplo de ello fue el avatar de Gaspar Llamazares, el entonces líder de Izquierda Unida, que en 2007 se convirtió en el primer político español en dar un mítin virtual en Second Life. Charo Toscano, consultora de Comunicación Política e Institucional, señala a Barack Obama como pionero en este campo y recuerda que en España el diálogo digital entre representantes y ciudadanía es todavía una asignatura pendiente. Por el momento, la IA no ha llegado a la política nacional con la misma fuerza que sus predecesoras.

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La IA no conquista la política española

Los casos de uso de inteligencia artificial en el contexto de una campaña electoral en España son escasos. En Comú Podem presentó hace cerca de un año un spot compuesto por imágenes generadas por IA para ilustrar visiones alternativas del futuro de Cataluña. El mismo vídeo enfatizaba la importancia de la inteligencia colectiva sobre la artificial.

ChatGPT, una de las herramientas de IA más populares, tuvo presencia en la Asamblea de Madrid a finales de 2022, cuando Javier Padilla, de Más Madrid, se dirigió así a Díaz Ayuso: "sé que usted últimamente confía más en las pantallas que en lo que dice un ser humano, así que, como no quiere escuchar a los sanitarios, le he preguntado a una inteligencia artificial cómo resolver el conflicto". Tiempo después, el diputado de Vox Espinosa de los Monteros le indicó en el Congreso de los Diputados a Nadia Calviño que había "preguntado a ChatGPT cómo detectar si una ministra de economía manipula las estadísticas". La propia Calviño publicó en X, en junio de 2023, un selfie editado mediante IA, que muestra a varios rostros del PSOE con apariencia de niños pequeños.

Más allá de estos usos anecdóticos, la IA no ha logrado una presencia significativa en la comunicación política española. Para Charo Toscano, en parte se debe a que "el mundo de la política institucional va por detrás del mundo de la empresa" y aún existe un gran desconocimiento de estas herramientas. "Hace poco más de un año irrumpió como un elefante en una cacharrería y todavía hay más preguntas que respuestas", explica.

De deepfakes a candidatos sintéticos: la IA en la política internacional

Sin embargo, en el contexto internacional, la inteligencia artificial sí ha jugado un rol relevante en algunas campañas electorales. Los últimos comicios argentinos han sido ejemplo de ello. Javier Milei difundió en sus propias redes sociales imágenes generadas artificialmente, que perjudicaban la imagen de su oponente y potenciaba la suya.

Diego Mota, autor del libro Inteligencia Artificial y Comunicación Política, explica que la comunicación política se caracteriza por utilizar todas las herramientas tecnológicas a su alcance. Destaca que desde la militancia se hizo un uso recurrente de este tipo de imágenes, difundidas a través de perfiles dedicados a ello, como @iaxlapatria. "Claramente había asesoría detrás, pero era una campaña alternativa, no oficial". El experto señala que la campaña negativa es más visible, pero el uso positivo también está extendido, aunque sea más difícil de detectar.

La inteligencia artificial ha irrumpido en la carrera por la Casa Blanca. La campaña de Ron DeSantis difundió un vídeo generado por IA, en el que aparecía Donald Trump abrazado a Anthony Fauci, un médico odiado por gran parte de la derecha estadounidense. Los republicanos publicaron también un spot producido con IA en el que mostraban escenas simuladas del futuro distópico que, según ellos, conllevaría la reelección de Biden. Mientras, partidarios de Trump compartieron fotografías falsas del candidato junto a votantes afroamericanos, para favorecer el voto de este colectivo al Partido Republicano.

Además de la generación de imágenes, la IA ha cumplido otras funciones en la campaña, como la sustitución de voluntarios por IA en algunos call centers del Partido Demócrata. Su contraparte, explica Diego Mota, fue una iniciativa que trataba de desmovilizar el voto, a través de una emulación de voz de Biden. Otros actores políticos estadounidenses también han experimentado con la inteligencia artificial. Un comité de acción política lanzó un chatbot para responder consultas sobre la agenda del candidato a las primarias republicanas y alcalde de Miami Francis Suárez. Por otro lado, el alcalde de Nueva York, Eric Adams también probó la IA para hacer llamadas telefónicas a residentes en idiomas desconocidos para él, algo que no gustó al Proyecto de Supervisión de Tecnología de Vigilancia, que lo consideró poco ético.

El caso más destacado en Europa sucedió en el contexto de las elecciones danesas del pasado noviembre. Dinamarca cuenta con el Partido Sintético, que se define como "tecnopopulista, transhumanista y defensor de la democracia radical" y está liderado por un algoritmo de IA llamado Leader Lars. La máquina se ha entrenado con los programas políticos de aquellos partidos que se han quedado fuera del parlamento desde 1970 y pretende representar a los grupos sin representación y a los absentistas. Habilitaron un servidor de la red social Discord para que la ciudadanía pudiera debatir en tiempo real con Leader Lars, diseñado por Computer Lars y MindFuture Foundation. Algo similar sucedió en las elecciones para la alcaldía de Tokio en 2018, cuando un robot quedó en tercera posición del distrito de Tama.  

Leader Lars, la inteligencia artificial que se presenta a las elecciones y aspira a gobernar Dinamarca

Un deepfake generado por IA tuvo gran relevancia también en la campaña electoral eslovaca de 2023. Dos días antes de los comicios, se viralizó un clip de audio creado artificialmente, que suplantaba las voces del líder de Eslovaquia Progresista y un periodista, de manera que parecían urdir una estrategia para comprar el voto romaní. En Rusia, tuvo lugar otro curioso deepfake. Durante una de las sesiones de preguntas y respuestas de Putin, un estudiante interrogó virtualmente al presidente, con su misma cara y voz, generadas mediante inteligencia artificial.

Las herramientas de IA pueden mejorar la comunicación política

Para Mota, la IA es una herramienta política transversal. "Puede ayudarnos a prevenir el cambio climático o a una mejor distribución de la riqueza, por tanto, puede ser positiva en casi todos los problemas políticos", aclara. El experto también identifica otros usos potenciales, como el análisis y la traducción de opiniones a tiempo real o el desarrollo de chatbots que ayuden tener opiniones más informadas, elementos que considera fundamentales para fortalecer una democracia participativa.  

Toscano cree que con una base de ChatGPT ya es posible incorporar la IA a la comunicación política de una manera efectiva, que va más allá de la generación de texto, audio o imagen. Explica que permite desarrollar herramientas que proporcionen respuestas automáticas sobre las políticas de un partido, por ejemplo, pero que también sirve para el entrenamiento de líderes y portavoces. "Puedes simular entrevistas o debates con preguntas complejas y mejorar las habilidades comunicativas", señala.

Defiende que la inteligencia artificial es una gran aliada para la gestión de crisis, puesto que son "momentos críticos en los que hay que tener la cabeza muy fría y dar respuestas rápidas y coherentes". La IA puede ayudar a segmentar las audiencias y diseñar mejores respuestas, así como contribuir a un mayor conocimiento del clima social, pues es de gran utilidad para realizar análisis de sentimiento en redes sociales. Además, permite liberar a los profesionales de tareas rutinarias para dedicarse al diseño de estrategias.

Desafíos para la salud de las democracias

A pesar de su potencial, los expertos reconocen que entraña diversos riesgos. "El principal problema de la IA generativa es que no te puedes creer lo que dice porque funciona mediante cálculo probabilístico, las respuestas te pueden sonar lógicas y coherentes, pero no siempre son ciertas", cuenta Toscano. Otras cuestiones problemáticas son los sesgos, provocados por la base de entrenamiento o el sesgo implícito en la pregunta, y la facilidad para crear perfiles automatizados que intervengan en el debate público.

El sesgo de género en los algoritmos: "Es relativamente sencillo quitarlo, el problema es que no se hace"

Las grandes empresas tecnológicas ya han mostrado su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en las elecciones estadounidenses e incluso han limitado sus lanzamientos hasta después de los comicios. "Lo han hecho explícito, porque tienen miedo de que sus herramientas se utilicen mal y, por tanto, bajen sus acciones, es un tema económico", determina Mota.

Ambos coinciden en la necesidad de regulación y formación, para evitar que se erosionen las democracias. Toscano lamenta que se haya ofrecido a la población "un arma superpoderosa, sin explicar las consecuencias". Insisten en que es necesario proteger los derechos de las personas. Mota señala que los algoritmos de las redes sociales son un ejemplo de daño a las democracias, puesto que favorecen la polarización en beneficio de las empresas, por lo que propone el desarrollo de algoritmos prodemocracia, que no pretendan fomentar el lucro, sino crear una sociedad mejor. 

* Inés Modrón es alumna del Máster en Periodismo Digital: Innovación e Investigación de la Universidad de Valladolid