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En el 25 aniversario del Tratado de Otawa, casi el 40% del suelo de Ucrania está sembrado de minas antipersona

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  • Firmado por más de 160 países, en diciembre de 1997, prohibió el uso, fabricación y tenencia de minas antipersona
  • Casi un 40% del territorio ucraniano está contaminado por explosivos de todo tipo en la guerra contra Rusia

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Una explosión en medio de una selva
Detonación de minas antipersona encontradas por un equipo de desminado en un territorio de Antioquia en Colombia. © Illégitime Défense

Las minas terrestres antipersona fueron empleadas masivamente en los conflictos bélicos del Sudeste asiático desde finales de los años 70 del siglo pasado. Las terribles consecuencias que ocasionaba este tipo de armamento, totalmente incontrolable, llevaron a unas 800 ONGs de todo el mundo a presionar a sus respectivos países para poner fin a tanta barbarie.

La herramienta con la que la que se dotó la Comunidad Internacional fue el Tratado de Ottawa que prohibía de un plumazo las minas antipersona. Veinticinco años después de su entrada en vigor, las guerras siguen siendo mortíferas y los civiles, la mayoría de las víctimas.

Seis minas terrestres antipersona

El Tratado de Ottawa comprometía a los países firmantes a limpiar sus campos minados en diez años. © Illégitime Défense

Países sembrados de armas contra los civiles

Desde finales de la década de los 70 del siglo pasado, el sudeste asiático sufrió múltiples conflictos que golpearon de lleno a la población civil y a los militares. En 30 años, se desataron la guerra de Indochina, la de Corea, la guerra de Vietnam y la sangrienta represión de los Jemeres Rojos en Camboya -entre 1975 y 1979- culminó la barbarie.

Los camboyanos, literalmente, caían como moscas

Las imágenes de los miles de muertos y heridos que la televisión emitía al mundo eran sobrecogedoras. “Los camboyanos, literalmente, caían como moscas”, recuerda el cofundador de la ONG Handicap International, Jean Baptiste Richardier.

Fotografía de un periódico francés con una víctima y un soldado

La prensa difundió espeluznantes imágenes de las víctimas de las minas antipersona. © Illégitime Défense

La prensa informaba sobre las minas antipersonas, un tipo de armamento desconocido hasta entonces y totalmente incontrolable que todas las partes de los conflictos empleaban masivamente. Su uso violaba el derecho internacional humanitario porque no distinguía entre civiles y combatientes.

Bastaba tan solo con pisar una de las decenas de miles de minas con las que se habían sembrado los territorios, para morir o en el mejor de los casos, sufrir la mutilación de brazos y piernas.

Informe Semanal - Las minas que no cesan - ver ahora

Ante tanta atrocidad, en 1982, Jean Baptiste y dos amigos más, fundaron Handicap International, una de las organizaciones dedicadas a construir prótesis que devolvieron la autonomía y, por tanto, la vida a aquellas víctimas de las minas antipersonas.

“Para nosotros es uno de nuestros mejores recuerdos”, rememora. Diez años después, junto a otras seis ONG más, pusieron en marcha la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona.

Un hombre y una mujer con dos niñas con piernas ortopédicas

Marie y Jean Baptiste Richardier con dos niñas amputadas por minas antipersona con piernas ortopédicas fabricadas en los talleres de Handicap International. © Illégitime Défense

La Comunidad Internacional reaccionó

Aunque este tipo de armamento contaminó diferentes territorios en esa zona asiática, Camboya representaba la crisis humanitaria provocada por las minas antipersona. Enseguida, a las organizaciones no gubernamentales que lanzaron la campaña, se les unieron hasta 800 más distribuidas por todo el mundo. “Cada una de ellas ejercía presión sobre el gobierno en la capital de su país”, relata Philippe Chabasse, ex secretario general de Handicap International.

Los primeros movimientos se dirigieron a la simple restricción de la proliferación de estas armas, pero su prohibición no se contemplaba. Sin embargo, la presión popular se intensificó, gracias a personalidades como Diana de Gales, que mantuvo una posición firme ante la prohibición de las minas antipersona en un viaje a Angola, cubierto por los más prestigiosos medios de comunicación.

A finales de 1997, “trabajamos mucho, utilizamos todos los recursos, cada diplomático, cada senador”, explica Lloyd Asworthy, el que fuera ministro de Asuntos Exteriores de Canadá entre 1996 y 2000.

Un hombre firmando rodeado de otras personas en una sala con banderas

Canadá, Sudáfrica y Noruega fueron los tres primeros países en firmar el Tratado de Prohibición Total de Minas Antipersona. © Illégitime Défense

El Tratado de Ottawa se firmó durante los días 3 y 4 de diciembre de 1997, por 122 países, a los que no tardaron en sumarse otros 42. El 1 de marzo de 1999, entraba en vigor este acuerdo que prohibía el uso, la fabricación, el almacenamiento y la transferencia de las minas antipersona. Fue un hito que marcó el inicio de una campaña de destrucción masiva de las reservas de estas siniestras armas.

Minas por todas partes

Hasta finales del siglo XX, los conflictos bélicos habían extendido por todo el mundo estas minas terrestres antipersonas. Ahora había que desminar las zonas sembradas con estas armas. “El Tratado de Ottawa, en Colombia, trajo la identificación de las víctimas y un registro oficial de territorios contaminados”, revela Johana Huertas, especialista en reducción de violencia armada de Handicap International.

El desminado humanitario forma parte de un mandato de Naciones Unidas

Esta organización ha ampliado su plan de acción y ahora también forma y financia a equipos locales de desminado de zonas contaminadas con estos explosivos. “El desminado humanitario forma parte de un mandato de Naciones Unidas”, explica la directora de la reducción de violencia armada de la ONG, Perrine Benoist.

También trabajan en Senegal. “Encontramos minas de origen belga, español, ruso, portugués y explosivos franceses”, enumera Abdourhamane Ba, jefe de operaciones en Senegal de Handicap International. Todos estos países, excepto Rusia, detuvieron la producción y la exportación de minas antipersona incluso antes de la entrada en vigor del Tratado de Ottawa.

Una persona agachada y dos de pie en un campo selvático

Actualmente, un equipo de Handicap International desmina unos terrritorios contaminados en Senegal. © Illégitime Défense

El trabajo de desminado es lento y arriesgado, pero es el instrumento con el que se cumple el mandato de la ONU, el que “ordena salvar vidas y garantizar el derecho a los servicios básicos, a la paz y a la participación social y económica en las comunidades”, declara Perrine.

El retorno de las minas antipersona nos recuerda que el Tratado de Ottawa es una ventaja, pero no un hecho

Es lo que se denomina reducción de la violencia armada. Sin embargo, sin subestimar el acuerdo, “el retorno de las minas antipersona nos recuerda que el Tratado de Ottawa es una ventaja, pero no un hecho”, sentencia el responsable de cabildeo de Handicap International, Baptiste Chapuis.

Rae MacGrath, experto en tierras contaminadas por restos de minas antipersona, asegura que “en países de todo el mundo se siguen colocando”. De hecho, los especialistas estiman que, en dos años de guerra ruso-ucraniana, entre el 30 y el 40% del territorio de Ucrania está contaminado con todo tipo de explosivos, en particular, con minas antipersona y bombas de racimo.