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La historia real de Antoni Benaiges que ha inspirado 'El maestro que prometió el mar'

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Retrato de Antoni Benaiges y sus alumnos
Retrato del maestro Antoni Bnaiges junto con sus alumnos en la escuela de Bañuelos de Bureba SERGI BERNAL

El maestro que prometió el mar es uno de los fenómenos del año en el cine español, después de arrasar en taquilla y superar todas las expectativas de sus creadores. La gran acogida en su estreno en la Seminci auguraba el éxito de la película dirigida por Patricia Font, que ha arrasado en taquilla con más de 270.000 espectadores desde su estreno el pasado 10 de noviembre. Su nombre sonó cinco veces en la lectura de las nominaciones a los Premios Goya, incluyendo mejor actor protagonista (Enric Auquer), mejor actriz de reparto (Luisa Gavasa) mejor banda sonora original (Natasha Arizu), mejor vestuario (María Armengol) y mejor guion adaptado (Albert Val). Un relato a través de los ojos de Ariadna (Laia Costa), que buscando los restos de su bisabuelo encuentra el relato de una de las muchas promesas truncadas por la Guerra Civil. La historia del maestro Antoni Benaiges es la promesa formulada a unos niños que no habían visto nunca el mar. Realizamos un viaje cronológico desde la historia a la ficción, conectando un pasado todavía vivo con el presente.

La Pedraja, la fosa que "desenterró" a Benaiges

A lo largo de la carretera nacional que une Burgos y Logroño se extiende el Monte de La Pedraja. Un paraje natural cuya antigua carretera, estrecha y sinuosa, cubría la nieve con facilidad en los fríos inviernos de principios del pasado siglo, convirtiendo los accesos en intransitables. Un lugar propicio para esconder a los centenares de republicanos represaliados en Burgos y La Rioja al inicio de la Guerra Civil. Las cunetas de estos caminos esconden una parte de la historia de España que pertenece a quienes todavía viven en los pueblos de la zona.

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La Sociedad de Ciencias de Aranzadi trabajando en las exhumaciones en el Monte de La Pedraja SERGI BERNAL

“Sabíamos, porque algo se habló a pesar de las amenazas, que en ese monte se habían cometido asesinatos en el año 1936”. Miguel Ángel Martínez Movilla representa a la Agrupación de Familiares de Personas Asesinadas en el Monte de La Pedraja que puso en marcha en 2008 los trabajos de localización de fosas comunes en este paraje burgalés: cinco máquinas excavadoras cavando zanjas únicamente con la referencia de quienes con vagos recuerdos señalaban a la tierra con la esperanza de encontrar los restos de sus familiares. A punto de dar la incursión por perdida, entre un puñado de tierra húmeda se dejaron entrever unos huesos que resultaron humanos. “Aquello era una fosa”.

Por aquel entonces, el azar quiso que el documentalista Sergi Bernal encontrara la historia que marcaría quizás el trabajo de su vida. A través de un artículo de la revista Sàpiens sobre Josep Suñol, expresidente del Fútbol Club Barcelona, fusilado y enterrado en una fosa común, Bernal conoce a la historiadora Queralt Solé. "Ella me pone en contacto con la Sociedad de Ciencias de Aranzadi y a partir de ellos llego al Monte de La Pedraja". Allí, Bernal documenta las exhumaciones de las dos fosas comunes encontradas en el monte burgalés y sin quererlo dio con un relato preso entre los recuerdos. Ya habiendo acabado el trabajo, la hermana de Miguel Ángel, Eva Martínez llamó a Bernal alertándole de algo. No podía terminar sin conocer una historia más que poco a poco se había ido convirtiendo en una leyenda: “Eva me dijo que había una persona del pueblo de Bañuelos de Bureba diciendo que en las fosas podía haber un paisano mío, un catalán que además había sido maestro de su pueblo. Un tal Antoni Benaiges”.

¿Quién fue Antoni Benaiges?

Antoni Benaiges nació en Mont-roig del Camp, Tarragona, en 1903. Hijo de campesinos acomodados, estudió magisterio en Ávila y Barcelona, ciudad en la que finalmente se graduó en 1929. Durante su etapa como maestro interino, Benaiges se formó en la pedagogía freinetista, la técnica creada por el maestro y pedagogo francés Célestin Freinet. Aprobadas las oposiciones nacionales se le destinó a la escuela de Bañuelos de Bureba, pueblo burgalés de poco más entonces de 200 habitantes.

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Retrato de Antoni Benaiges SERGI BERNAL

Hoy, esta misma escuela es un museo impulsado por la Asociación Escuela Benaiges. Un edificio en ruinas reconvertido en un centro de actividades culturales que recuerda a Benaiges y su revolucionario método de enseñanza. “Hay un principio esencial en la pedagogía freinetista y es que el niño se convierte en el centro del sistema educativo”, explica Javier González, secretario de la asociación. Benaiges pagó de su bolsillo una pequeña imprenta y material con el que poner en marcha una pedagogía en plena expansión por Europa. Cada mañana los alumnos planteaban temas cotidianos de su día a día y, mediante asambleas, entre todos votaban aquel que luego sería plasmado en unos cuadernillos.

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Cuadernillo conservado por Eladio Díez, exalumno de Antoni Benaiges SERGI BERNAL

La enseñanza abandonó el dogmatismo católico para abrazar la expresión libre y la cooperación en el aula. Algo que si bien incomodó a los sectores más conservadores poco a poco fue ganándose un cierto espacio en la sociedad. “Con el paso del tiempo la gente del pueblo se dio cuenta de que los niños aprendían e iban a clase contentos”, añade González.

Una promesa truncada por la Guerra Civil

Tras saber del maestro, Sergi Bernal se sumerge en una historia que le lleva a Mont-roig del Camp donde conoce a la familia Benaiges. “Fui a visitarlos y me mostraron los recuerdos que conservaban de su antepasado”. Una caja que guardaba algunas cartas, unos cuadernillos y una vieja fotografía de grupo que inmortalizó a Antoni Benaiges junto con sus alumnos de Bañuelos de Bureba. “Pude poner cara y ojos a un asesinado, a un represaliado que además había sido maestro”, añade Bernal.

Pero esos cuadernillos escondían algo más que recuerdos. “Escondían vida, sonrisas y sueños de unos niños con todo un futuro por delante”, explica. Uno de ellos, firmado en enero de 1936, llevaba por título El mar, la visión de unos niños que no lo habían visto nunca. En su interior, podía leerse toda una declaración de intenciones, una promesa: El mar debe ser muy ancho, muy hondo y muy grande. La gente va ahí a bañarse. Yo no he visto nunca el mar. El maestro dice que iremos a bañarnos”. “Cuando ves eso dices, esto es una historia muy bestia. Había una promesa pendiente a esos niños de salir de aquel pueblo cerrado entre montañas”, añade Bernal.

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Antoni Benaiges prometió ver el mar a sus alumnos y su promesa se conservó en este cuadernillo SERGI BERNAL

Benaiges prometió a sus alumnos que les llevaría a ver el mar aquel verano de 1936. Colmados de ilusión, éstos plasmaron en uno de los cuadernillos cómo concebían el océano, en definitiva, la visión de unos niños que jamás lo habían visto. Una promesa formulada a la sombra de una guerra anunciada por el murmullo de la gente. El 18 de julio de aquel año un golpe de Estado pone fin a la legalidad republicana y algunos territorios como Burgos caen en manos de los militares sublevados. La II República había iniciado una reforma educativa que la Guerra Civil detuvo por completo. "La apertura de más de 6.000 escuelas, la difusión de las Misiones Pedagógicas para educar a la población rural y la introducción de nuevos métodos de enseñanza", explica el profesor de historia Carlos de Pablo. Un proyecto que incomoda a las clases conservadoras y a la Iglesia, que es apartada del control de la educación. Cuando estalla la contienda, muchos maestros de la zona franquista son apresados por haber apoyado las ideas republicanas.

Un día después del levantamiento, Antoni Benaiges fue detenido por las milicias falangistas en la sede de la agrupación socialista de Briviesca, pueblo cercano a Bañuelos de Bureba, donde se implicó de lleno en la vida social y política. Allí estableció lazos afectivos, se inscribió en la Casa del Pueblo y escribió con frecuencia artículos de carácter social en La Voz de la Bureba. "Sus ideas le costaron la vida", sostiene Javier González.

Benaiges fue torturado, paseado en un vehículo descapotado y humillado públicamente. El 25 de julio es transportado con una camioneta a los Montes de La Pedraja, lugar donde finalmente es asesinado. "Empieza una depuración de maestros que son acusados por miembros de falange o por los propios vecinos del pueblo. Muchos de ellos fueron apresados y fusilados", explica Carlos de Pablo. El expediente de Benaiges todavía se conserva. En él puede leerse: “El alcalde, cura párroco y vecinos dicen que la conducta de este maestro era antipatriótica, antisocial y mal vista por todo el mundo”.

El maestro que prometió el mar

El relato conmueve a quienes van conociendo poco a poco hasta los fragmentos más olvidados de la vida de Benaiges. Sergi Bernal logra recoger en su documental El Retratista testimonios de algunos de sus alumnos. Bernal participó en 2012 junto con la historiadora Queralt Solé, el antropólogo Francisco Ferrándiz y el escritor Francesc Escribano en el libro que narra la vida del represaliado: [Desenterrando el silencio] Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar. “El crimen del pasado es evidente, pero el del presente es haberlo olvidado”. Francesc Escribano es, además, productor de la adaptación de su obra al cine, El maestro que prometió el mar. La película de Patricia Font ha tenido hasta el momento 270.000 espectadores, cuenta con cinco nominaciones a los Goya y es ganadora del premio especial del público en los Premios Gaudí. En el filme, Ariadna (Laia Font), buscando los restos de su bisabuelo llega a una fosa de La Pedraja donde descubre la figura de Antoni Benaiges (Enric Auquer). “Nuestra película trata sobre un maestro al que nosotros matamos, pero al que también olvidamos. Eso le da una fuerza especial”, explica Escribano.

Rodaje de El maestro que prometió el mar

Enric Auquer al fondo, como Antoni Benaiges, durante el rodaje de "El maestro que prometió el mar" SERGI BERNAL

A través de Escribano, el relato llega a manos de Patricia Font, que ve en él una gran oportunidad para abordar la memoria histórica, tema en su opinión poco tratado en el cine español. “Ha sido tras ver la película cuando la gente se ha acercado a mí a darme las gracias por haberla hecho. Me di cuenta entonces de hasta qué punto era importante contar esta historia”. Un relato, según lo ve, mucho más vigente en nuestro presente de lo que creemos. “Hay conflictos del pasado que siguen en nuestro presente. Este es uno de ellos”, opina Escribano. La historia fue también llevada al teatro con El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca , dirigida por Xavier Bobés y Alberto Conejero. El Ayuntamiento de Briviesca, gobernado por el PP con apoyo de Vox y Ciudadanos, canceló el pasado julio la representación de la obra en el municipio según alegó su alcalde por "razones económicas". Briviesca es el pueblo donde Benaiges fue detenido y torturado en julio de 1936.

El antropólogo Francisco Etxeberria asesoró al equipo de Patricia Font para dar forma y realismo a la fosa común recreada en la película. "Con cada historia que tenemos entre manos podría hacerse un guion". Miembro de la Sociedad de Ciencias de Aranzadi, participó en los trabajos de exhumación en La Pedraja bajo la atenta mirada de quienes buscaban allí a sus familiares.

Miguel Ángel Martínez Movilla buscaba a su abuelo en las fosas de La Pedraja. Después de inagotables jornadas de trabajo, finalmente lograron identificarle entre los restos. Él, junto con los demás miembros de la agrupación, desenterraron dos de las más de 12.000 fosas comunes que hoy registra el Ministerio de Justicia en España y que algunos todavía se empeñan en dejar atrás en el pasado. Cuando una persona se encuentra junto a una tumba anónima donde yacen decenas de represaliados, la sensación que recorre su cuerpo, reflexiona Miguel Ángel, es inexplicable: “Los restos, las balas metidas en la cabeza, los objetos personales y las posturas en las que quedaron los asesinados… ¿Cómo se le puede decir a una persona de 90 años que debe olvidar?”. Desde la Agrupación estiman que en este monte fueron fusiladas durante los primeros meses de la Guerra civil alrededor de 300 personas. Antoni Benaiges, el maestro de la República que prometió el mar, no ha sido todavía identificado en ninguna de las dos fosas de La Pedraja.