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Análisis

Henry Kissinger: gigante, criminal de guerra y Nobel de la Paz

  • Kissinger ha sido el único en ser a la vez Secretario de Estado y el titular de Seguridad Nacional
  • La lucha contra el comunismo fue su argumento para respaldar los golpes de Estado y dictaduras militares en Chile y Argentina

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Henry Kissinger: el secretario de Estado estadounidense pronuncia un discurso en septiembre de 1976
El secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, pronuncia un discurso en septiembre de 1976

Los tres balances son ciertos en función de quién lo haga y qué parte del currículum de Henry Kissinger se quiera resaltar. La única unanimidad es que nadie ha tenido nunca tanto poder y moldeado tanto la política de un presidente y de un país, Estados Unidos, como él lo hizo con dos: Richard Nixon y Gerald Ford en ocho años (1969-1977).

Muere el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger

Gigante

Sin duda. Irrebatible. En lo personal y en lo político. Basta con este resumen de su vida centenaria: un chaval judío que huye de la Alemania nazi con 15 años, llega a un país extranjero del que apenas habla la lengua y acaba convirtiéndose en el mayor arquitecto de la política internacional de ese país. Y eso sin perder nunca su fortísimo acento alemán. Un ejemplo de que a veces sí existe el "sueño americano".

Kissinger ha sido el único en ser a la vez Secretario de Estado (Exteriores) y el titular de Seguridad Nacional, un doble papel que ilustra su concepción de gobierno: la política exterior y la seguridad nacional son una, el interés del país, en este caso EE.UU., está por encima de cualquier otra consideración. También por encima de los derechos humanos, y la vida de la población civil. Él lo llamaba pragmatismo, otros lo bautizaron como Realpolitik, también podríamos definirlo con el viejo "el fin justifica los medios", o el popular "esto es lo que hay".

Kissinger cumple 100 años agrandando un mito roto

Era tal el peso de Kissinger en la política estadounidense que sobrevivió al Watergate y Gerald Ford lo mantuvo en su puesto cuando a Nixon no le quedó más remedio que dimitir por un escándalo, entonces, mayúsculo.

Dejó el gobierno hace casi medio siglo, pero hasta el último día ha sido una especie de oráculo o pope al que todos los presidentes y Secretarios de Estado han acudido en alguna ocasión. De ambos partidos. Sirva para la reflexión que Barack Obama, que pasa por ser el presidente más progresista que han tenido los Estados Unidos, condecoró a Henry Kissinger como "Servidor Público Distinguido".

El saldo político de Kissinger es como una moneda que se lanza al aire y según de qué cara caiga ilumina o escandaliza.

Cara A: Cambió el mundo de la Guerra Fría

En Washington está mal visto criticar a Henry Kissinger, se impone su faceta más brillante, y criticarlo te coloca automáticamente en la izquierda ideológica. Nadie discute el talento intelectual de Kissinger, las desavenencias están en su aplicación.

Creó una nueva forma de ejercer la diplomacia: a base de encuentros personales, desplazándose él mismo, unas veces abiertamente, otras secretamente a otros países. La prensa la denominó 'Shuttle diplomacy', algo así como diplomacia de puente aéreo.

La visión de Kissinger puede resumirse en: qué le interesa a los Estados Unidos y hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

Tras la convulsa década de los 60 y en plena Guerra Fría Kissinger hizo que los Estados Unidos establecieran relaciones diplomáticas con China, una forma de evitar una mayor influencia de la Unión Soviética en Asia, y simultáneamente puso en práctica una política de distensión con Moscú. Frenar la expansión del comunismo seguía siendo la prioridad de los Estados Unidos.

En Oriente Próximo sentó las bases para el primer acuerdo de paz entre Israel y algunos países árabes.

Las negociaciones de paz que acabaron con la guerra en Vietnam le valió el Premio Nobel de la Paz más criticado de la historia. Kissinger no fue a Oslo a recogerlo, por las muchas manifestaciones de protesta, el otro galardonado, el negociador de Vietnam del Norte, Le Duc Tho, rechazó el premio, y dos miembros del Comité Nobel dimitieron.

Cara B: criminal de guerra no juzgado

La cara negativa de la diplomacia de Henry Kissinger merece para muchos, ideológicamente en la izquierda, que hubiese sido juzgado por crímenes de guerra. Pero no ha sido así.

La lista de civiles que murieron en distintos países del mundo a consecuencia de la visión de Kissinger es larga y lo ha perseguido hasta el último día. No ha habido acto público ni entrevista en la que no haya tenido que responder por ella, y lo ha hecho defendiéndose con un argumento para él simple: habitualmente un gobernante no elige entre el bien y el mal, sino entre dos males.

Las víctimas de esa política fueron las poblaciones de Camboya, bombardeadas cuando el país era oficialmente neutral. Esa matanza acabaría aupando a uno de los regímenes más atroces del siglo XX, el de los Jemeres Rojos de Pol Pot.

Bangladesh, donde el mal menor fue dejar que el gobierno de Pakistán, del que aún formaba parte, masacrara la población. El mal mayor era el comunismo y en ello Pakistán estaba del lado de Washington.

La lucha contra el comunismo fue también el argumento de Kissinger para respaldar los golpes de Estado y dictaduras militares en Chile y Argentina.

Addenda: Playboy

Es una faceta menos conocida e, incluso, inverosímil para la mayoría, pero en sus primeros años en el gobierno, frecuentando los cenáculos de Washington y los círculos californianos de Nixon, Henry Kissinger se ganó el mote de "Playboy del ala oeste de la Casa Blanca". Entre sus "citas", la actriz Zsa Zsa Gabor.