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Demasiado jóvenes para el porno

  • El 90% de los adolescentes reconoce haber visto pornografía; sólo un 15% de madres o padres lo cree
  • Los niños y niñas tienen su primer contacto con imágenes pornográficas a los ocho años de edad

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Un niño está sentado frente a la pantalla de un ordenador en una habitación oscura.
El uso masivo de Internet a través de los teléfonos móviles ha disparado el acceso entre los menores.

Ocho años. Es la edad a la que se empiezan a registrar los primeros contactos con la pornografía “mainstream” de muy fácil acceso, gratuita y violenta. El uso masivo de Internet a través de los teléfonos móviles ha disparado el acceso entre los menores. El 90% de los adolescentes reconoce haber visto pornografía. Sólo un 15% de madres o padres lo cree.

En Calvià, en Mallorca, iniciaron en 2021 un proyecto pionero en España sobre educación afectivo-sexual que se imparte en los centros públicos. A partir de 3º de la ESO abordan cual es el impacto de la pornografía en los adolescentes. “Aquí no hemos venido a señalar a nadie, ni a decir ‘tú miras porno’. Sabemos que miráis porno”.

Así comienza Sandra Sedano el taller que imparte a un grupo de jóvenes de entre 14 y 15 años del Instituto Bendinat de Calvià. Este proyecto trata de poner sobre la mesa qué hay detrás de la industria de la pornografía, cómo buscan captar a los adolescentes o la imagen que se transmite de las mujeres.

La mujer, denigrada

“El hombre siempre es el dominante, que va directo a lo que quiere y la mujer es una persona sumisa, que se somete a todo lo que el hombre le pone para hacer y sin decir que no”, explica Laura, alumna del taller, de 15 años.

En el instituto mallorquín Bendinat de Calviá, iniciaron en 2021 un proyecto pionero en España sobre educación afectivo-sexual. EN PORTADA

El 85% de los vídeos con los que se encuentran son violentos

“Putas”, “zorras”, “guarras”, son calificativos que se escuchan de forma reiterada en la pornografía. Berta Aznar, investigadora y doctora en psicología de Blanquerna - Universitat Ramon Llull, advierte: “ocho de cada duiez vídeos porno colgados en la red son violentos”.

Simulaciones de violaciones grupales, bukkakes (eyaculación de varios hombres en la cara de una mujer), asfixia, agresiones físicas… son algunas de las categorías que se encuentran. Aznar asegura que los propios datos que registran los portales de pornografía son preocupantes: “El video más buscado de los últimos cinco años es una violación grupal a una mujer que intenta escapar. Este video en Pornhub ha tenido 225 millones de visitas”.

Imagen del acceso a una página web con contenido pornográfico.

El video más buscado de los últimos cinco años es una violación grupal a una mujer que intenta escapar. EN PORTADA

Captación en redes sociales

“¿Os ha llegado alguna vez alguna invitación a través de Instagram para formar parte de un grupo de pornografía?”, pregunta Sandra Sedano a los alumnos. El sí es unánime. “Ves el perfil de unas chicas que enseñan mucho pecho y mucho culo. La mayoría son enlaces que dicen: únete a este grupo”, contesta una de las alumnas.

El investigador de la Universidad de les Illes Balears, Lluís Ballester, cree que el casting de la pornografía se está haciendo en las redes sociales y que el consumo entre los adolescentes está banalizando el sexo.

Fenómeno del ‘mando pack’

Los Mossos detectan cómo cada vez circulan más imágenes pornográficas entre los adolescentes. “Lanzan este simple mensaje: 'mando pack' al azar, a múltiples perfiles por ejemplo en Instagram, entonces están a la espera de que alguien les conteste. Este 'mando pack' tiene un mensaje oculto: intercambio de imágenes sexuales”.

Desde que los menores tienen acceso al móvil se produce más pornografía infantil efectuada por los propios menores

Los agentes relatan que una vez que se manda una imagen sexual se pierde el control, ni siquiera la policía puede seguir el rastro, y en la era de la globalización ese sticker, esa fotografía, ese vídeo, puede estar en la otra punta del mundo en cuestión de segundos. Además, en el Área de Cibercrimen de los Mossos d’Esquadra advierten: “Desde que los menores tienen acceso al teléfono móvil se produce mucha más pornografía infantil efectuada por los propios menores”.

Un hombre conversa en una habitación con un policía, uno a cada lado de una mesa.

El hijo de Sergi Fernández ha sido añadido a un grupo de Whatsapp sin su consentimiento. EN PORTADA

Sergi Fernández ha presentado una denuncia en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Terrassa (Barcelona). Su hijo de 17 años, que tiene una discapacidad, ha sido añadido a un grupo de Whatsapp sin su consentimiento.

¿Si mi hijo lo hubiera enviado a otras personas, en qué lío se hubiera metido?

No conoce a los otros miembros del chat en el que empiezan a circular videos de pornografía. En los últimos envíos hay imágenes de explotación sexual infantil. “En el grupo había 15 personas, y se leen comentarios tan burdos como: ¡esto es muy ilegal! ¿Si mi hijo lo hubiera enviado a otras personas, en qué lío se hubiera metido?”, se pregunta Sergi.

Porno y manadas

Desde 2017 han crecido un 116% las agresiones sexuales en las que los autores son menores

Desde 2017 han crecido un 116% las agresiones sexuales en las que los autores son menores. Hay debate sobre si existe relación o no con el visionado de pornografía.

En los últimos años, la Fiscalía de Menores está advirtiendo de la influencia del porno: “Ya llevamos varios años en que los fiscales alertan como una de las causas del aumento de los delitos sexuales el uso excesivo de la pornografía. Cada vez acceden chicos más jóvenes, cuenta Eduardo Esteban, fiscal de Sala Coordinador de Menores.

La pornografía violenta tiene un peso específico importante en la construcción de violencia sexual

“Que el agresor tenga la responsabilidad única en una violencia sexual no significa que tengamos que hacer oídos sordos a todos los factores le llevaron ahí y obviamente, la pornografía violenta tiene un peso específico importante en la construcción de violencia sexual cuando hablamos con agresores”, dice la psicóloga forense Elena Garrido.

Dos cabezas de maniquí con lágrimas y pintura corrida en ojos y labios.

En los últimos años, la Fiscalía de Menores está advirtiendo de la influencia del porno en los delitos de violencia sexual. EN PORTADA

La industria de la pornografía niega en rotundo la relación entre porno y aumento de las agresiones sexuales, defienden que no hay estudios que lo relacionen. Nirvana, de 15 años, no oculta sus miedos: “Siempre existe la posibilidad de que te encuentres con un chico que te vaya a pegar porque cree que te va a gustar como se ve en el porno, o la mano al cuello, cosas que no están bien”.

Estoy viendo en algunas mujeres jóvenes que dan por hecho que el encuentro sexual es igual a violencia sexual

La psicóloga y sexóloga Isa Duque, conocida como la Psico Woman alerta: “tenemos que tener mucho cuidado con cómo hablamos de la sexualidad, cómo hablamos de las violencias sexuales para evitar una traumatización colectiva que estoy viendo en algunas mujeres jóvenes que dan por hecho que el encuentro sexual es igual a violencia sexual”.

Soy adicto al porno

Danny y James son dos hombres que han sufrido en su piel la adicción a la pornografía. Un problema que se agravó con Internet y con el uso de los smartphones. Aseguran que el porno se convirtió en su escuela de sexo.

Danny tuvo su primer contacto con tan solo cinco años, en casa de un amigo se dio de bruces con una escena de sexo duro. “Lo que yo viví fue una sensación como si fuera un estrés post traumático. No sabría nombrarlo en ese momento, pero la sensación fue completamente de un trauma. A partir de ese momento empieza un proceso de apertura sexual demasiado temprana”, cuenta.

Ya no te produce el mismo placer y empiezas a buscar mayor volumen de contenido

James explica que perdió el control, que la situación le dominó: “Vas exponiéndote a más contenido, más y más y vas descubriendo que ya no te da las mismas sensaciones, que ya no te produce el mismo placer y empiezas a buscar mayor volumen de contenido, pasar más horas viéndolo o buscar contenido totalmente diferente”.

El psicólogo Alejandro Villena habla de que el 19% de las chicas y el 40% de los chicos adolescentes están en riesgo de caer en un uso problemático de la pornografía. “A veces la gente nos pregunta: ¿cómo sé que soy adicto? Les digo, pues prueba a dejar de consumir, y a ver qué pasa, ¿no?”, relata James.

Tres hombres desenfocados en un gran espacio vacío con ventanales.

Danny y James son dos hombres que han sufrido en su piel la adicción a la pornografía. EN PORTADA

¿Cómo evitar el acceso de los menores al porno?

La regulación del acceso a la pornografía por parte de los menores es una medida prácticamente de consenso entre los protagonistas de este documental. Las diferencias están en el cómo.

El diagnóstico de la enfermedad está hecho, ahora falta curar la enfermedad

El Fiscal de Menores, Eduardo Esteban, no descarta un Pacto de Estado, pero apremia a que las medidas se tomen ya. “El diagnóstico de la enfermedad está hecho, ahora falta curar la enfermedad”, cuenta. En otros países como Francia y Reino Unido ya se han dado los primeros pasos para que haya una regulación y eso ha supuesto negociaciones, en muchos casos, con compañías de telefonía móvil, dice Alejandro Villena de Dale Una Vuelta.

Otro de los puntos en los que hay un acuerdo muy generalizado es la apuesta por una educación afectivo-sexual desde la primera infancia, porque “la educación sexual integral es un derecho”, explica Isa Duque, la Psico Woman. Aunque la profesora del IES Bendinat advierte de los obstáculos que se encuentran los maestros y las direcciones de colegios e institutos: “Hay una parte de la sociedad que cree que nosotros deberíamos tocar todo esto y al mismo tiempo hay otra parte que cree que no deberíamos tocar nada”.

En cualquier caso, el foco está puesto siempre en el mismo lugar: ¿Cuál es la edad apropiada para tener un móvil? ¿Retrasarla les excluye del grupo? Los Mossos explican que hay que explicar a los adolescentes el porqué de no darles un teléfono cuando los chicos y las chicas aún no están preparados. “En realidad les estamos protegiendo, explícaselo”, dice Virginia López del Área de Cibercrimen de los Mossos.