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Lampedusa, diez años del naufragio de la "vergüenza" y de cambiantes políticas migratorias en Europa

  • El 3 de octubre de 2013 una embarcación con más de 500 personas naufragó a una milla de la costa italiana, 368 murieron
  • Desde entonces, según la Organización Internacional para Migraciones, más de 28.00 personas han desaparecido en sus aguas

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Se cumplen 10 años de la tragedia de Lampedusa

"Solo me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza". El Papa Francisco reflejó con esas palabras la mezcla de rabia, indignación y dolor del mundo hace diez años tras el naufragio de Lampedusa, que dejó 368 personas muertas en una de las mayores tragedias que se recuerdan en el Mediterráneo.

Una década después, el fenómeno no solo no se ha detenido, sino que continúa entre políticas errantes y titubeos. Desde entonces, la isla ha quedado marcada por la palabra migración.

Lampedusa es sinónimo de una crisis que no para, pero también de numerosos naufragios. Aunque el del 3 de octubre de 2013 persiste por encima de cualquier otro.

Aquella noche, una patera que había zarpado desde Libia se hundía a una milla de las rocosas costas de la isla por un incendio a bordo causado tras la llamada de auxilio de su conductor, que quemó su propia camiseta para hacerse ver desde tierra en la oscuridad. A bordo viajaban unas 520 personas, murieron 368.

Desde aquel día, según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 28.00 personas han desaparecido en sus aguas. 28.000 vidas que se han perdido en el mar ante la mirada de Europa.

"Diez años después, el Mediterráneo sigue siendo un cementerio a tumba abierta para miles de migrantes y personas refugiadas que intentan alcanzar lugares seguros", explica a RTVE la portavoz de ACNUR España, María Jesús Vega.

De las operaciones conjuntas de la UE al bloqueo de barcos con Meloni

Aunque a raíz de la tragedia del 3 de octubre de 2013 "se pusieron en marcha operaciones de salvamento coordinadas entre las autoridades italianas y europeas para evitar nuevas tragedias en el mar, en los últimos años, tras el final de estas operaciones conjuntas, el mecanismo de rescate marítimo en el Mediterráneo central se ha vuelto insuficiente", expresa la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y las agencias de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Infancia (UNICEF) en un comunicado publicado con motivo del décimo aniversario de la tragedia.

La tragedia conmocionó al mundo e Italia, gobernada entonces por el socialdemócrata Enrico Letta, que reaccionó impulsando por primera vez una ambiciosa estrategia de patrulla para rescatar a las personas que se juegan la vida en el mar. Fue el origen de operaciones europeas Marenostrum con las que se salvaron a miles de personas en los años siguientes, como Tritón, entre 2014 y 2018, o "Sophia", hasta 2020. Pero eso no ha sido suficiente.

El actual Gobierno, de la ultraderechista Giorgia Meloni, llegó hace un año al poder enarbolando un discurso abiertamente antimigratorio. Desde entonces ha aprobado cuatro decretos para reforzar los controles en materia migratoria.

De hecho, al poco de comenzar a gobernar, aprobó un decreto ley por el que podría multar y confiscar a los barcos de las ONG que realizasen rescates en el Mediterráneo y que no cumplan con la legislación vigente. Aunque con el tiempo ha tenido que recular y cambiar su política migratoria.

Las crisis subsaharianas, la miseria o la emergencia climática en África han empeorado la situación en el último año, en el que han desembarcado en Italia 133.171 inmigrantes, el doble que hace en 2022 (71.325), cuando ella ganó las elecciones.

Europa busca un pacto migratorio

Meloni capea como puede estas cifras después de un verano de caos y trata de convencer a Europa de que reescriba las normas de la acogida de los solicitantes de asilo, por el momento con escaso éxito. Una Europa que sigue teniendo pendiente alcanzar un pacto migratorio tras más de tres años de negociaciones.

El objetivo es que los Veintisiete compartan la responsabilidad por la recepción de migrantes o al menos cubran los costes de su acogida, pero la disparidad de opiniones en el bloque comunitario, con los gobiernos ultraderechistas de Hungría o Polonia a la cabeza, dificultan el acuerdo. Durante esta semana los socios comunitarios buscan avanzar en las negociaciones durante la cumbre que los jefes de Estado de los 27 van a celebrar en Granada.

Independientemente, hace un mes Italia y la Comisión Europea aprobaron un plan de acción europeo para contener la inmigración irregular y compartir la gestión de los traslados de migrantes llegados a las costas italianas.

"El acuerdo es una oportunidad, como también sería una oportunidad que los países de la Unión Europea se pusieran de acuerdo y acordaran finalmente un Pacto de Migración y Asilo en línea con el derecho internacional y el derecho de refugiados", añaden a RTVE desde ACNUR.

Mientras tanto, en la isla paradisiaca se mezclan dos caras. La del incesante goteo de llegadas de migrantes en busca de un futuro mejor y la de turistas que buscan en sus playas de agua cristalina un lugar donde descansar.

Es la paradoja de una isla que hace diez años se despertó con 368 muertes, pero que desde entonces la tragedia nunca ha dejado de merodear por sus aguas. Al mismo tiempo, Lampedusa sigue siendo para muchos la única vía de salvación en mitad de una de las rutas migratorias más letales del planeta.