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La Unión Europea, una desconocida para los españoles: ¿por qué se confía en la institución pero se sabe poco de ella?

  • Los estudios revelan que los ciudadanos ven con buenos ojos a la UE, pero evidencian desconocimiento de sus instituciones
  • La historia reciente de España, la localización geográfica o la dificultad burocrática europea pueden explicar esta realidad

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Bandera europea impresa en un muro
Nueve de cada diez españoles se sienten ciudadanos de la Unión Europea

España asume este sábado la Presidencia del Consejo de la Unión Europea un hecho que, casi la mitad de los españoles, desconocía en abril. Según un barómetro del Real Instituto Elcano, el 44% de los españoles no sabía que esto ocurriría, mientras que el 48% de los 1.000 encuestados reconoció que no comprende el funcionamiento de la UE.

Por ejemplo, Laura, de 39 años, no sabía de la Presidencia de España y, a la pregunta de RTVE.es sobre si conoce algún órgano de la Unión Europea, solo destaca el Parlamento. Lo mismo admite Beatriz, de 33 años, que sí conocía el hecho de la Presidencia, pero piensa que no se hace un trabajo correcto "en la divulgación sobre qué implica ser un estado miembro".

Aun así, las cifras que tienen que ver con conocimientos chocan con la manera en la que percibimos la Unión Europea. Según el Eurobarómetro aplicado a España de marzo, alrededor del 86% de los españoles -nueve de cada diez-, se sienten ciudadanos europeos. El porcentaje de identidad europea, no obstante, baja en el último CIS sobre identidades culturales, nacionales y europeas del mes de mayo. Un 21,9% de los encuestados se siente muy identificado con Europa. Sin embargo, en esta muestra de 7.643 casos, el 81,7% de los encuestados cree que pertenecer a la Unión ha beneficiado a nuestro país. Datos que llevan a preguntarse por qué en España se ve con buenos ojos a Europa, pero interesa poco y muchos no conocen en profundidad su funcionamiento ni sus organismos.

Muchas 'Europas' en una sola

El catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Moreno, afirma a RTVE.es que "hay muchas 'Europas', la del norte y la del sur, por ejemplo. Aquí hemos visto las consecuencias de la crisis económica y yo creo que sí hay diferencias", expresa. Por lo tanto, según Moreno, la posición geográfica y las circunstancias políticas influyen en el concepto de cada Estado sobre la UE. Asimismo, el investigador del Centro de Estudios Europeos en la Universidad de Castilla-La Mancha, Juan Luis Manfredi slega que "hay una Europa que desayuna aceite de oliva y otra que lo hace con mantequilla", muchos conceptos "como para construir un único mensaje o relato". Tendría que ver, cuenta, con el carácter "diverso" europeo.

Hay una Europa que desayuna aceite de oliva y otra que desayuna con mantequilla […], es decir, hay muchas 'Europas' como para construir un único mensaje y un único relato

Volviendo al ejemplo de Beatriz, a ella le cuesta saber si se siente europea: "Supongo que, en el fondo, sí. Soy canaria, así que, a veces es difícil hasta sentirme española. No lo digo por separatismo o independentismo, es más bien una razón geográfica". En la Península tenemos el caso de Raquel, de 52 años y residente en Castilla-La Mancha, que dice que se siente europea "a veces".

En el último CIS, a la pregunta sobre con qué se siente más identificado, la mayoría afirma que con España (37,5%), seguida por la comunidad autónoma donde viven; la humanidad en su conjunto; su pueblo o ciudad; y, por último, Europa (21,9%). Por lo tanto, la cercanía es importante aunque con reservas, como apunta la doctora en Sociología en la Universidad de Jaén, Eva Sotomayor. "Con la sociedad de la información, las barreras espaciales se difuminan", dice. De ahí que la desconexión con Europa no tenga tanto que ver con la geografía, sino con otras variables.

Para el periodista y profesor de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, Sergio Príncipe, también genera distancia la 'capitalidad' de Bruselas. Príncipe, que imparte la asignatura de Políticas de Información y Comunicación en la Unión Europea, destaca que "el marchamo de la toma de decisiones siempre se hace con la metáfora de Bruselas, como si de allí emanase todo".

Una realidad que se traduce en los porcentajes de participación en las elecciones europeas. Bélgica y Luxemburgo -que albergan sedes de la UE-, atesoran los datos más elevados del histórico y superaron un 90%, por ejemplo, en los comicios de 2009.

Cifras que distan mucho de las de España, aunque podemos decir que se sitúa en el umbral de la media de los países comunitarios en cuanto a participación. Incluso la superó en las últimas elecciones de 2019, con un 60,73% de participación frente al 50,66% del total, aunque estas últimas votaciones coincidieron con elecciones municipales y autonómicas.

Aun así, la lejanía también puede aumentar, de algún modo, la confianza en las instituciones europeas. Según el estudio de Elcano, los encuestados confían más en la Comisión Europea, que obtiene 5,7 puntos en una escala del 0 al 10, que en el Gobierno español, que solo merece un 4,8. Manfredi, que es también catedrático Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown, alude a un aura de largo plazo de los proyectos europeos. "No tenemos constancia de que una directiva europea afecte directamente a nuestra vida cotidiana. Las políticas europeas me permiten vislumbrar un sueño de mercado abierto o sociedad plural y no son atributos exactamente evaluables". Por otro lado, nuestra cultura política sigue siendo eminentemente nacional. Es lo que apunta Moreno, que pone como ejemplo las elecciones, las cuales "no se hacen con una legislación uniforme para toda Europa" y, muchas veces, tienen un sentido de voto "en clave nacional".

Un punto de vista histórico positivo

La forma en la que vemos Europa también tiene su encaje en el pasado. Así opina el catedrático en Historia Antonio Moreno, que afirma que, para España, "siempre ha significado la idea de democracia o desarrollo económico, con un valor muy positivo en la cultura política a lo largo del siglo XX". Una percepción que se implementó, dice, "durante los años de la transición a la democracia, bajo la premisa de acabar con el 'Spain is different'", para que el país fuera "como cualquier otro Estado europeo".

Pero más que identidad, opina Eva Sotomayor, es legitimidad. Según el barómetro del Real Instituto Elcano, el 87% de los españoles cree que la UE seguirá existiendo sin grandes cambios a largo plazo, algo que refuerza la idea de la socióloga de que los españoles "legitiman una institución que no conocen, o que conocen mínimamente, pero no la ponen en peligro". Además, asegura que esto tiene una explicación generacional: "Hay personas jóvenes que han nacido con las instituciones europeas ya legitimadas, y otras de mayor edad que han vivido ese cambio y lo tienen más presente". Es el caso de Emilio, de 45 años, que afirma sentirse europeo y recordar "los tiempos de Felipe González, cuando España entró en la UE y lo que supuso para nuestro país".

La europeización entendida como modernización se implementó en la Transición para acabar con el 'Spain is different'"

Esta es toda una herencia histórica, según Sergio Príncipe, que afirma a RTVE.es que las generaciones más jóvenes son "herederas de la idea de que pertenecer a la UE ha sido beneficioso para España" y un elemento que, a su juicio, también ha contribuido a esa conexión ha sido el de la moneda común. Que los jóvenes son continuistas del concepto positivo de Europa también lo opina Moreno: "Ha habido un consenso permisivo y siempre hemos tenido una idea de modernización y de progreso en cuanto a la europeización".

Difícil comunicar el 'aparataje burocrático europeo'

Un hándicap que puede explicar el desconocimiento de las instituciones europeas puede ser su propio funcionamiento. En esa idea incide Príncipe, que apunta a que la Unión Europea "ha invertido muchísimo tiempo en construirse y poco en explicarse. Si a eso le sumas que su funcionamiento es muy complejo, tiene muy difícil conseguir el relato".

Volviendo a los ciudadanos, Raquel alega no conocer ningún órgano de la UE y, Emilio, el Banco Central y el Tribunal de Cuentas. Ellos forman parte de la opinión pública a la que "a veces ponemos a prueba", según Manfredi. Afirma a RTVE.es que también es difícil trasladar el entorno europeo porque, pese a que "genera buenas noticias", "es más fácil construir una estrategia cuando uno tiene a un rival a quien enfrentarse". Cree que Europa no cuenta con él, aunque esto ha cambiado, en cierta medida, a raíz de la "agresión rusa".

Por su parte, Moreno también cree que comunicar lo que es la UE "a veces se convierte en algo demasiado complejo y tecnocrático". No favorece el gran "aparataje burocrático" de la institución, -tal y como lo califica el profesor Sergio Príncipe-, para llegar a los europeos que, en muchas ocasiones, lo ven como un "agente lejano". Este último cree que las instituciones europeas deberían trabajar más en comunicar lo que hacen y en llegar a la gente, continuando con la idea del 'Libro Blanco sobre una Política Europea de Comunicación' de 2006. La UE es "consciente del problema, pero no logra solucionarlo", opina.

Bruselas tiene el síndrome de ser un gran aparataje burocrático y lo sabe […] son conscientes, pero no lo logran".

También deben tener un papel activo los medios de comunicación según Eva Sotomayor. Cuenta que los medios "suelen distribuir las noticias europeas con mayor nivel de complejidad" que otro tipo de informaciones y pone el foco en combatir la desinformación, como Manfredi. Este asegura que "tenemos bastantes enemigos que quieren acabar con el poder europeo de comercio y de sociedades abiertas". En el caso de Príncipe dice, directamente, que hay "muy poca cultura de la información internacional en España", donde predomina la "lectura nacional".

Educación, personalización y valores europeos

Una buena manera de acercarse a la ciudadanía es aprovechar las oficinas de representación de las instituciones comunitarias en los Estados miembro para que haya "un pedazo de la UE" en cada uno, señala el profesor, que propone que los comisarios sean más accesibles "saliendo a las calles para ponerse a disposición de la gente".

Pero para comunicar también es importante educar. "Trabajar informativamente en escuelas, institutos y universidades sobre el contexto de la UE se hace esencial", señala Príncipe. De hecho, él ha comprobado la falta de conocimientos europeos, "incluso en ámbitos universitarios donde el conocimiento tendría que ser bastante sólido".

Por otro lado, el catedrático Juan Luis Manfredi hace alusión a dos claves que pudieran ser beneficiosas para llegar a la ciudadanía. La primera sería insistir en quiénes forman la UE, poniendo como ejemplo la frase que pronunció Mario Draghi en 2012. "El 'whatever it takes' hizo caer la prima de riesgo española e italiana. Necesitamos personas y carisma individual", dice. Aparte de ello, subrayar los valores europeos sería otra clave.