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Análisis

Cómo la ultraderecha ha fagocitado a la derecha en Italia: "Berlusconi los legitimó, y de esos polvos estos lodos"

  • La ultraderechista Meloni, que fue ministra con Berlusconi, parte como máxima favorita en las elecciones
  • La formación del Cavaliere ha asumido algunas de las tesis de la derecha radical, con quien gobierna en varias regiones

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Meloni (izquierda), Berlusconi (centro) y Salvini (derecha), juntos en una imagen de archivo
Meloni (izquierda), Berlusconi (centro) y Salvini (derecha), juntos en una imagen de archivo

Este domingo Italia vota en unas elecciones en las que, si se confirman los sondeos, se consumará la hegemonía de la extrema derecha sobre la derecha tradicional. La Liga de Matteo Salvini y los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni han fagocitado a la antigua casa común de los conservadores, la Forza Italia de Silvio Berlusconi, y previsiblemente su dominio será aún mayor en estos comicios.

El partido de Berlusconi ha concentrado a lo largo de sus más de dos décadas de existencia el voto de derechas y de centroderecha en el país. En 2008, logró su récord con casi un 38% de las papeletas, aunque la crisis y los escándalos de corrupción empezaron a erosionar su dominio hasta el punto que la Liga logró el sorpasso en 2018. En aquella votación, Salvini consiguió su ansiado puesto de ministro de Interior en el gobierno que formó con el Movimiento Cinco Estrellas, orillando al antes todopoderoso Cavaliere. El magnate era entonces candidato de su partido, pero estaba inhabilitado para ejercer cargos públicos. Poco después, en las europeas de 2019, el líder de la Liga aumentó aún más su ventaja y se situó como primer partido con el 34% de los votos.

Ahora, sin embargo, es Meloni la estrella ascendente de la derecha italiana. El último promedio de encuestas publicado prevé una victoria de su partido, heredero del neofascismo del Movimiento Social Italiano (MSI), con casi un 24% de los votos, por encima de la izquierda del Partido Democrático (22%) y del populista Movimiento Cinco Estrellas (15%), y dentro de la derecha, de una Liga en declive (cerca del 12%) y una Forza Italia estancada (8%). Los tres partidos conservadores ya han consensuado un programa común y Meloni se sitúa como la más probable candidata a primera ministra si vencen las elecciones.

El cordón sanitario, cosa del pasado

A diferencia de otros países europeos, no existe en Italia nada parecido a un cordón sanitario frente a la ultraderecha, algo que se debe en gran parte al mismo Berlusconi, apuntan los expertos. "La extrema derecha en Italia está normalizada hace tiempo, una diferencia notable respecto a España. Desde el 1994 hay fuerzas de esta ideología en el gobierno", explica a RTVE.es Steven Forti, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona especializado en el estudio de la derecha radical y autor de Extrema derecha 2.0.

La extrema derecha en Italia está normalizada hace tiempo, una diferencia notable respecto a España. Desde el 1994 hay fuerzas de esta ideología en el gobierno

Aquel año es el "nudo gordiano" para explicar cómo Italia ha llegado a este punto. Poco antes había estallado el escándalo de Tangentopoli, que reveló una corrupción generalizada en los grandes partidos que habían dominado el país desde la posguerra. El sistema colapsó y Berlusconi entró en política con un nuevo partido y una misión, "ocupar la centralidad del tablero político que tenía la Democracia Cristiana", señala Daniel Vicente Guisado, politólogo y coautor de Salvini & Meloni, Hijos de la misma rabia.

Para ello, sigue, se apoyó en dos formaciones "que ya existían, estaban enraizadas en la sociedad y tenían cuadros y dinero público": la entonces llamada Liga Norte, en las regiones septentrionales, y el MSI, refundado como Alianza Nacional, con mayor implantación en el sur. Aquella alianza "lo que hizo fue también fue normalizar ciertos valores que representaban estas formaciones, como la xenofobia o el autoritarismo", añade Guisado. O, como expone Forti, "lo que hace Berlusconi es legitimar esas fuerzas políticas y de esos polvos estos lodos".

Tras la Segunda Guerra Mundial, un partido de inspiración fascista como el MSI sí que se vio sometido a un cordón sanitario por parte del resto del arco parlamentario, bautizado con la expresión latina conventio ad excludendum -que también afectaba al Partido Comunista-, pero "no hay que perder de vista que en Italia el neofascismo tuvo representación parlamentaria desde 1948, moviéndose siempre entre el 5% y un máximo de 9% de los votos y gobernó en algunas realidades locales", apunta Forti.

La decadencia de Berlsuconi, ahora "entre la espada y la pared"

Tras la crisis de 2008, el proyecto berlusconiano empezó a hacer aguas. Había intentado renovarse con otro partido que quería emular el proyecto amplio de la derecha de los republicanos de Estados Unidos, el Pueblo de la Libertad, pero en 2012, después de perder el Gobierno, sufrió la escisión, precisamente, de la joven y ambiciosa Meloni, que llegó a ser ministra en el último Ejecutivo del Cavaliere. "El discurso de Berlusconi es el de un liberalismo donde todos estaríamos mejor, con una visión optimista del futuro y de la sociedad, y eso en 2013 cuesta que penetre la sociedad", sigue el profesor de la UAB.

En aquel momento, Salvini, "con buen olfato político", se hizo con el liderazgo de la Liga Norte, que refundó simplemente como Liga para desprenderse del regionalismo -e incluso independentismo- septentrional y centrarse en un discurso nacionalista, antieuropeo y antiinmigración.

Pero la derecha con poder hoy "no es la derecha neoliberal de Berlusconi, ni siquiera la derecha populista y demagógica de Salvini, sino una que viene de la tradición fascista", apunta Nadia Urbinati, catedrática de ciencia política de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Esta derecha que encabeza Meloni "tiene un fuerte sentido autoritario del uso de las instituciones, aboga por la contención del pluralismo y la limitación de las libertades civiles, pero a diferencia del fascismo del pasado, ha abrazado una doctrina liberal de la economía", continúa.

Berlusconi se encuentra ahora "entre la espada y la pared": "O bien se une a la mayoría de Gobierno junto a Meloni, o bien reivindica su pertenencia a los populares europeos", señala esta especialista en el estudio de la democracia en Italia. Para Forti, Forza Italia ya ha asumido los postulados de la extrema derecha en todas las regiones y municipios donde gobiernan como "socio menor" de la Liga y Hermanos de Italia.

Ha demostrado además una actitud "zigzagueante" respecto a los derechos LGTB, como cuando votó en contra de una ley contra la homofobia. Respecto a la inmigración, el magnate prometió en la campaña de 2018 expulsar a 600.000 inmigrantes sin papeles. "Esa no es una postura moderada", sentencia.

Italia, en el corazón de un fenómeno europeo

Para el profesor de la UAB, Italia no es un caso aislado: "Muchos partidos de la derecha mainstream en toda Europa están virando paulatinamente hacia posiciones de extrema derecha". El giro de Forza Italia, que se consumó con el pacto a nivel nacional con Meloni y Salvini, provocó que varios históricos del partido, entre ellos varios ministros en el Gobierno de unidad nacional con Mario Draghi, abandonaran el partido criticando esta deriva hacia la derecha.

Va a haber Forza Italia mientras exista Berlusconi, porque el partido es él y él es el partido

Sin embargo, los expertos no dan por muerta a la formación. "Va a haber Forza Italia mientras exista Berlusconi, porque el partido es él y él es el partido", resume Guisado, que recuerda que el magnate milanés, a pesar de la animadversión que genera en la izquierda, y de sus 85 años, "todavía se ve como una figura que es capaz de gestionar enormemente bien el país".

Tampoco cree que la líder de Hermanos de Italia lo vaya a tener fácil para gobernar aunque sea la más votada. "Salvini y Berlusconi son dos estrellas que están cayendo y van a intentar utilizar este ejecutivo nuevo para relanzarse y poner la zancadilla a Meloni cada vez que puedan". Además, recuerda que con la inestabilidad endémica de la política italiana, "lo importante no es cómo empieza, sino cómo acaba", por lo que puede ser investida primera ministra pero no está claro cuánto se mantendrá en el cargo.

Se está expandiendo un frente común autoritario

Su ascenso, en todo caso, responde a una corriente más amplia, según Urbinati. "Es un fenómeno europeo propulsado en gran medida por el Brexit, en 2016, que simbolizó la oposición a una democracia transnacional como la europea, que limitaba la soberanía nacional", argumenta. "Los países del este de Europa llevan practicando políticas autoritarias desde hace años, y ahora esta parte oriental de Europa está conquistando la parte occidental. Se está expandiendo un frente común autoritario", alerta. Meloni, que participó en la campaña de Vox en las elecciones andaluzas, ya ha confiado en que su previsible victoria "abra el camino a algo similar en España".