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La espiral del calor y la salud mental: por qué puede hacernos más vulnerables ante la crisis climática

  • Las consultas por ansiedad, estrés, depresión o abuso de sustancias aumentan durante las olas de calor
  • Las personas que sufren patologías de salud mental son las más vulnerables a los golpes de calor, junto a los mayores

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Más irascibles, cansados y enfadados: los efectos del calor sobre la salud mental

Mañanas asfixiantes, noches bochornosas. Las altas temperaturas derriten el ánimo de la población y esto no es baladí: el calor afecta a la salud física, pero también a la salud mental, que se interrelacionan. El cansancio o malhumor, que puede percibir cualquier persona que haya tenido que dormir y trabajar por encima de los 35 grados durante varios días, puede llegar a convertirse en una crisis para alguien que sufre, por ejemplo, problemas serios de ansiedad.

“Aumentan las descompensaciones, la agresividad, la irascibilidad..."

"En estas olas de calor, la sintomatología que ya viene dada por los pacientes, se acrecienta", explica Joselin Miranda, psicóloga sanitaria de Center Psicología Clínica en el Telediario.

En los últimos años, diversos estudios han observado cómo aumentan las consultas por ansiedad, estrés, depresión, abuso de sustancias y durante los días más extremos del verano. La Universidad de Boston llegó a esa conclusión tras analizar casi 3,5 millones de visitas a urgencias. Del mismo modo, algunas publicaciones sugieren que las altas temperaturas pueden descompensar a quienes tienen un trastorno bipolar, y se relacionan con el aumento de suicidios e, incluso, de la violencia de género.

Estos efectos del calor pueden comprobarse, por ejemplo, en las prisiones, donde los equipos observan día a día los cambios en la población reclusa que tiene problemas de salud mental. “Aumentan las descompensaciones, la agresividad, la irascibilidad... Hay menos tolerancia a la frustración y, en definitiva, se dan más brotes. Incluso se necesitan ajustes de medicación más frecuentemente”, confirman los psicólogos penitenciarios consultados. “El hacinamiento favorece la agresividad y los conflictos, si a eso le sumas el calor, los incidentes aumentan bastante en verano”.

La cuestión cobra cada vez más relevancia en los informes de impacto de las olas de calor en la salud pública, puesto que estos episodios son cada vez más frecuentes por las crisis climática, como contó en noviembre a RTVE.es la doctora Cristina Linares, del Instituto de Salud Carlos III.

Más vulnerables a los golpes de calor

Al final, es una pescadilla que se muerde la cola: si el calor afecta a la salud mental, esto acaba afectando -más- a la salud física. “Siempre que hay un fenómeno meteorológico, tanto de frío como de calor, pero principalmente de calor, las personas que sufren patologías de salud mental son las más vulnerables, junto a los mayores", sostiene Ester Armela, médico jefe de guardia de SUMMA 112, el servicio de urgencias médicas de Madrid, que confirma el aumento de llamadas y asistencias en estos casos.

El motivo, explica Armela, es que para una persona con problemas de salud mental puede resultar un esfuerzo mucho mayor “modificar ciertos hábitos de vida” durante la ola de calor, como beber más agua, comer ligero o controlar la temperatura de la habitación. “Quien tiene una depresión ya de por sí puede sufrir de forma continua cefaleas o cansancio, que se ven agravados con el calor”, agrega.

La espiral de riesgo se exacerba en quienes abusan del alcohol y otras drogas. El calor aumenta la ansiedad, lo que les puede empujar al consumo “en grandes cantidades” y esto, a su vez, “puede favorecer el golpe de calor con síntomas graves”, según la médico de SUMMA 112.

“Un estudio realizado en Nueva York descubrió una mayor mortalidad por el consumo de cocaína durante los días calurosos (>31,1 °C) en comparación con otros días, y planteó la hipótesis de que el estrés adicional añadido al sistema cardiovascular por la alta temperatura podría empeorar las condiciones cardiovasculares existentes causadas por el consumo de cocaína”, plantea en la misma línea un estudio de las universidades de Hong Kong y Oxford.

Falta de sueño, serotonina... detrás de la relación de salud mental y calor

Pero, ¿por qué los problemas de salud mental aumentan con las altas temperaturas? En sus artículos, los investigadores siempre llaman a seguir indagando para establecer mejor las causas de esta relación, aunque esbozan una serie de detonantes que se relacionan entre sí.

Una de las explicaciones “plausibles” es química, según el estudio de Hong Kong y Oxford. El calor, por un lado, “aumenta la serotonina plasmática, que inhibe la producción de dopamina, un neurotransmisor responsable del rendimiento en tareas complejas”. Por otro, altera “la serotonina plaquetaria, que se asocia con trastornos psiquiátricos como la depresión y la esquizofrenia”.

Otra hipótesis es la falta de sueño. “El cuerpo se prepara para dormirnos bajando la temperatura externa y por encima de 26 grados esto se complica, cuesta conciliar el sueño y nos levantamos muchas veces”, ha explicado la doctora Elena Urrestarazu, especialista en Neurofisiología de la Clínica Universidad de Navarra, en el Canal 24 Horas, sobre los efectos del calor en el descanso de la población. Como resultado, estamos “más irritables”, empeora nuestro estado de ánimo, “nos falta concentración y nos cuesta mantener la atención”.

¿Influyen la falta de sanitarios?

La última causa esbozada no es tan médica como social. En verano, los servicios sanitarios ven reducidas sus plantillas por las vacaciones del personal sanitario, y esto ocurre en un ámbito -el de la salud mental- ya de por sí muy mermado en España.

En los casos más extremos, las listas de esperas podrían llegar a afectar al seguimiento o control de la medicación. Estadísticamente, se traduce en menos prevención y más visitas a urgencias. “Si los pacientes tardan más en tener contacto con el centro de salud, se generan más llamadas al servicio de emergencias y más visitas a los hospitales”, señala la jefe de guardia Ester Armela. Y esto, a la larga, le sale muy caro al sistema y a la sociedad.