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El lobo ibérico queda blindado en el BOE: desde este miércoles se prohíbe su caza en todo el territorio nacional

  • La medida llega gracias a la inclusión en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial ¿
  • Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León han anunciado que recurrirán la decisión por vía judicial.

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Un ejemplar de lobo ibérico en su hábitat natural
La decisión aviva la disputa entre conservacionistas y el mundo rural

El lobo ibérico o Canis lupus dejará de ser perseguido y cazado desde este miércoles gracias a su inclusión en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (Lespre). La medida ha sido publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y supone un hito para todas las asociaciones ecologistas que llevan años defendiendo la especie debido a su importante rol como depredadora en el ecosistema español.

De acuerdo con la orden del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a partir del 22 de septiembre la caza del lobo ibérico queda prohibida en toda España. Una de las propuestas que propició este cambio fue la de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel) sobre la inclusión de todas las poblaciones de la especie en la categoría de vulnerabilidad del Catálogo Español de Especies Amenazadas. De este modo, se modifica tanto el listado de Lespre como dicho catálogo.

¿Qué implica la nueva situación del lobo ibérico?

La aparición en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial implica, entre otras medidas, la evaluación periódica del estado de conservación del lobo ibérico. Por su parte, el registro en el mencionado catálogo supone mayores garantías, pues incluye medidas que van desde la información sobre los sistemas de control de capturas a planes de recuperación. Además, se establece la elaboración una nueva estrategia de conservación y gestión de la especie en España antes del 31 de diciembre de 2021.

A partir de ahora perseguir a un lobo pasará a ser un delito tipificado en el artículo 334 del Código Penal. Este delito conlleva una pena de prisión de seis meses a dos años, una multa de ocho a 24 meses y la inhabilitación especial para profesión u oficio y para el ejercicio del derecho de cazar o pescar de dos a cuatro años.

Las excepciones que confirman la regla

De acuerdo con la orden ministerial, se autoriza en determinados casos la extracción y captura de ejemplares que hayan adoptado los órganos competentes de las comunidades autónomas antes de la entrada en vigor de esta orden, que "podrán seguir siendo de aplicación" siempre que se ajusten a una serie de condiciones y limitaciones.

Perjuicios importantes para el ganado en las explotaciones afectadas

Asimismo, se podrán extraer y capturar lobos que cuenten con autorización administrativa de la comunidad autónoma siempre que "no exista otra solución satisfactoria", es decir, si las explotaciones afectadas por ataques de lobos al ganado han aplicado "adecuadamente" medidas preventivas que han resultado ineficaces. Otra de las excepciones se da en el caso de que la caza no afecte al estado de conservación favorable de la especie y si se justifica la existencia de "perjuicios importantes para el ganado en las explotaciones afectadas".

En esos casos, los órganos de las comunidades autónomas deberán comunicar al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico las autorizaciones administrativas concedidas, a través de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación.

Se inicia una nueva etapa para la protección de la biodiversidad

Un día histórico para los ecologistas

Las organizaciones ambientales han celebrado este día histórico para la conservación de la especie en el que ven satisfechas sus reivindicaciones tras años de denuncias, estudios y manifestaciones. Asociaciones como Ecologistas en Acción y WWF han celebrado la inclusión del lobo ibérico en el Lespre porque, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, "se inicia una nueva etapa para la protección de la biodiversidad" y la transición hacia una "coexistencia efectiva".

Hasta la fecha, la caza de lobo ibérico estaba permitida en las comunidades situadas al norte del Duero, es decir, en territorios como Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, donde habitan el 95% de los ejemplares de la especie. No obstante, al sur de este río las poblaciones de Canis lupus ya estaban incluidas en el Lespre.

El pasado cuatro de febrero la decisión se adoptó en la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, en una ajustada votación. Este hecho marcó un punto de inflexión para ecologistas y conservacionistas. Además de prohibir su caza, el acuerdo incluía el compromiso de reforzar las tareas de seguimiento y la adopción de medidas a fin de mejorar la cohabitación de manera armonizada con las actividades de ganadería extensiva y otras en el ámbito rural.

Las comunidades amenazan con recurrir la decisión

La decisión, que no termina de convencer a las partes intervinientes, ha avivado la llama de la disputa entre conservacionistas y el mundo rural, que considera que ahora será la ganadería la que se encuentre en peligro de extinción. De hecho, los consejeros de Medio Ambiente de las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León se manifestaron en contra de este cambio y anunciaron ya el pasado febrero que recurrirán por vía judicial.

Concretamente, la conselleira gallega de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda, Ángeles Vázquez, ha dicho este martes que el anuncio les ha provocado "sorpresa, frustración e indignación" y ha tildado de "triste" la ausencia de diálogo entre el Ejecutivo y las comunidades loberas. Por su parte, Castilla y León ha manifestado que interpondrá un recurso contencioso para suspender la eficacia administrativa de la resolución del BOE y ha calificado la medida como "muy perjudicial" para los intereses de la comunidad.

El consejero de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha anunciado la celebración este martes de una reunión con las comunidades de Galicia, Asturias y Cantabria para analizar las consecuencias de esta resolución que, según el político, "es contraria a los principios del Reto Demográfico". Suárez-Quiñones ha lamentado también que "para salvar la cara a determinados ámbitos ecologistas se hayan vulnerado los intereses generales porque se pone en peligro la ganadería extensiva".

Alguien desesperado se puede lanzar al monte a quemar los bosques para espantar al animal

"Si prohíben la muerte del lobo, alguien desesperado se puede lanzar al monte a quemar los bosques para espantar al animal", auguró el ganadero Felipe Codesal a RTVE.es mientras explicaba que esta práctica se utilizaba en el pasado para ahuyentar al lobo. No obstante, las asociaciones ecologistas consideran que el argumento del daño del lobo en la ganadería es insostenible. El lobo "lo que hace es controlar por medio de la selección natural a los ungulados del paisaje", declaró al respecto Luis Miguel Domínguez, presidente de Lobo Marley.

Asturias defiende la caza como una forma de gestionar la especie

El Gobierno del Principado recurrirá "con toda la contundencia" la inclusión del lobo ibérico en el Lespre al considerar que genera "inseguridad jurídica" para la aplicación del plan de gestión autonómico. "El lobo no se caza en Asturias, lo que hacemos es gestionar la especie para favorecer la convivencia con la ganadería extensiva", ha defendido el consejero asturiano de Medio Rural y Cohesión Territorial del Principado, Alejandro Calvo.

El consejero ha insistido en que Asturias seguirá defendiendo su marco de gestión porque ha sido "útil para este fino equilibrio entre la conservación de la especie y el daño a la ganadería". El Plan de Actuaciones de Control del Lobo para el periodo 2021-2022, aprobado el pasado mes de julio, establecía la posibilidad de abatir hasta 32 ejemplares en 18 meses.

No obstante y de acuerdo con el informe No a la caza del lobo de WWF, no existen argumentos científicos que apoyen el modelo de gestión de la caza del lobo, puesto que "no reduce ni los daños ni el furtivismo y, además, genera un impacto negativo en el equilibrio de los ecosistemas y perjudica a las empresas de turismo de naturaleza".