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La ONU alerta de que la pandemia no ha frenado el cambio climático y pide una reducción "inmediata" de emisiones

  • El informe señala que hasta junio se ha recuperado el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero de 2019
  • El efecto del coronavirus ha sido "tan débil" que no se distingue de las variaciones naturales

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Una excavadora quemada en un incendio en Estepona
Una excavadora quemada en un incendio en Estepona. REUTERS/Jon Nazca

La pandemia de COVID-19 no ha frenado el calentamiento global, y según un informe de la ONU publicado este jueves, limitarlo a 1,5 grados centígrados es imposible sin una reducción inmediata y masiva de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Así lo advierte en su tercer informe Unidos en Ciencia 2021elaborado por varias agencias de Naciones Unidas y científicos asociados y que se difunde unas semanas antes de la COP26, una nueva cumbre mundial sobre el clima que se celebrará en la ciudad escocesa de Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre.

En este trabajo, presentan los últimos datos y resultados científicos sobre cambio climático y advierten de que las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera siguen en "niveles sin precedentes" que "condenan al planeta a un peligroso calentamiento futuro".

De acuerdo con el documento, el cambio climático y sus consecuencias no cesan de agravarse y la reducción temporal de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera por la pandemia de coronavirus no ha ralentizado el proceso.

Además, concluye que el coronavirus no retrasó el "avance implacable" del cambio climático, que no hay "indicios" de que se esté produciendo un crecimiento "más ecológico", ya que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) aumentan otra vez rápidamente después de la disminución pasajera a consecuencia de la desaceleración económica por la pandemia y, "no se acercan en absoluto a las metas de reducción".

"Un diagnóstico alarmante"

El Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático rubricado en la COP21 instaba a limitar el calentamiento del planeta a menos de 2°C  por encima del nivel preindustrial y de forma ideal a 1,5°C.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, destaca que el informe es "un diagnóstico alarmante que muestra hasta que punto nos hemos desviado de la trayectoria que nos conduce a los objetivos del Acuerdo de París".

"Este año, las emisiones de energías fósiles han aumentado, la concentración de gases de efecto invernadero sigue creciendo y fenómenos meteorológicos graves debidos la actividad humana han afectado a la salud, la vida y los medios de subsistencia en todos los continentes", escribe Guterres en el prefacio del documento.

"A menos de reducir inmediatamente y a gran escala las emisiones de gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento mundial a 1,5°C será imposible, con consecuencias catastróficas para los seres humanos y el planeta", concluye.

Fin del efecto pandemia

Las emisiones de gases contaminantes han alcanzado un pico en 2019, antes de reducirse un 5,6% en 2020 a causa de las restricciones y el frenazo económico ligados a la pandemia.

En concreto, según el Proyecto Carbono Global, las emisiones mundiales de CO2 de origen fósil (carbón, petróleo, gas y cemento) alcanzaron un nivel máximo de 36,64 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2) en 2019, seguido de un extraordinario descenso de 1,98 GtCO2 en 2020 debido a la pandemia de COVID-19.

Sin tener en cuenta el transporte aéreo y marítimo, las emisiones medias mundiales durante los siete primeros meses de 2021 casi han recuperado los niveles de 2019.

Según el informe, las concentraciones de los principales gases que contribuyen al calentamiento global -el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitrosohan seguido su escalada el año pasado y la primera mitad de este ejercicio.

Globalmente la reducción de las emisiones en 2020 probablemente ha ralentizado el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, pero el efecto ha sido "demasiado débil para distinguirlo de las variaciones naturales" de estos compuestos, indica el documento.

La temperatura media global entre 2017 y 2021 (con los datos disponibles del primer semestre) se calcula que ha subido entre 1,06°C y 1,26°C con respecto al periodo preindustrial (1850-1900).  El mundo está en un "momento crítico", y el informe muestra que "realmente, no hay más tiempo que perder", apunta Guterres.

Objetivo cero emisiones

En sus conclusiones, destaca que el aumento de las temperaturas global está provocando fenómenos meteorológicos "extremos" y "devastadores" en todo el planeta cuyos efectos son "cada vez más graves".

Canadá ha registrado su récord absoluto de temperatura máxima en junio, con una ola de calor mortífera que dejó medio millar de fallecidos y llevó los termómetros hasta los 49,6°C en Lytton, en la Colombia británica.

La ola de calor en el noroeste del Pacífico fue un fenómeno muy raro, pero hubiera sido "virtualmente imposible sin el cambio climático provocado por los humanos", según el documento.

Sobre las inundaciones de julio en Centroeuropa, que castigaron especialmente a Alemania y Bélgica, el informe considera que la actividad humana "aumenta la probabilidad y la intensidad de tales acontecimientos".

El número de países que se han comprometido con un objetivo de cero emisiones es esperanzador, según el documento, ya que el 63 % de las emisiones mundiales se ven afectadas por estos objetivos, pero de aquí a 2030 se necesitan acciones más ambiciosas para poder alcanzarlos.

Guterres espera que "todos estos problemas serán abordados y resueltos en la cumbre COP26" y llama a todos los países a comprometerse con un objetivo de cero emisiones de aquí hasta 2050. "Nuestro futuro está en juego", remacha.

La ONU prevé un renacer de la energía nuclear por primera vez desde el accidente Fukushima

El último informe del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) ha mejorado la visión que la ONU tiene de la energía nuclear en el contexto de la lucha contra el cambio climático. "Las nuevas proyecciones del OIEA muestran que la energía nuclear seguirá teniendo un papel indispensable en la producción de energía con bajas emisiones de carbono", asegura en un comunicado el director general de esa agencia de la ONU, Rafael Mariano Grossi.

Según la previsión más optimista del informe, la producción de energía nuclear podría duplicarse hasta los 792 gigavatios eléctricos en 2050, un 10 % más de lo que preveía para ese año en su último cálculo de 2020. Para ello, será precisó aplicar nuevas tecnologías nucleares y construir muchas centrales nucleares nuevas para sustituir a las actuales, de las que el 66 % llevan operativas ya 30 años y cuya vida llegará solo hasta 60 u 80.

En los cálculos se incluye una previsión más pesimista en la que la producción de energía nuclear se estancará y será en 2050 la misma que la actual. Tras el accidente nuclear de la central japonesa de Fukushima y la reapertura del debate sobre los riesgos de la energía atómica, Alemania anunció que en 2022 dejará de operar centrales nucleares, España -tiene previsto el cierre de todas sus plantas para 2035- y Suiza decidieron no construir nuevas plantas y Japón paralizó durante varias semanas todas sus centrales.

En sus nuevas proyecciones, el OIEA confía en que la energía nuclear llegue a aportar el 12 % de la electricidad mundial en 2050. "Las conclusiones del informe representan un signo alentador de la creciente concienciación de que la energía nuclear, que no emite dióxido de carbono durante su funcionamiento, es absolutamente vital en nuestros esfuerzos por alcanzar las emisiones netas cero", resaltó Grossi.

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