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¿Qué está pasando en el Mar Menor? Claves para entender el desastre medioambiental

  • El Mar Menor recibe desde 1980 grandes cantidades de nitratos procedentes de la actividad agraria
  • El Gobierno central y el regional se acusan mutuamente de dejación de funciones para solucionar el problema
  • El PP derogó la ley que protegía al Mar Menor en 2001 y no aprobó una nueva hasta 2020, tras la gota fría de 2019

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Más peces muertos en el Mar Menor por octavo día

Cinco toneladas de peces muertos cubren de nuevo las playas del Mar Menor desde hace más de una semana en la que ya una de sus mayores crisis por los vertidos sin control de la agricultura. La catástrofe medioambiental subraya la situación de vulnerabilidad de la albufera, en peligro desde hace décadas por la actividad humana y, especialmente, por la agraria y agropecuaria.

La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente de la Región de Murcia y un investigador de la Universidad Politécnica de Cartagena descartaron en un primer momento que el origen de la muerte de la fauna acuática fuese una anoxia (falta de oxígeno) como la de 2019, pero las organizaciones ecologistas pidieron un nuevo estudio y apuntaron como el origen último la sobrexplotación de los acuíferos y la agricultura intensiva. Mientras se aclara el suceso, los vecinos comparten sus testimonios de desesperación a través de las redes sociales y el gobierno regional y el central se culpan mutuamente de la mala gestión medioambiental.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El Mar Menor lleva décadas sufriendo agresiones que se han ido solapando unas a otras y que van desde la actividad minera hasta la llegada del turismo en los años 70 y la urbanización sin control de La Manga. No obstante, han sido el cambio de régimen agrario y los vertidos de abonos a base de nitratos los que han provocado el colapso de la albufera en los últimos años. La eutrofización, el enriquecimiento excesivo en nutrientes de un ecosistema acuático, es la enfermedad que sufre el Mar Menor desde hace años.

Desde la década de 1980, la laguna recibe grandes cantidades de materia orgánica y nutrientes procedentes de vertidos de diversa naturaleza, aunque son los más comunes los procedentes de la actividad agraria y agropecuaria del Campo de Cartagena, según el Instituto Español de Oceanografía. Asimismo, las desaladoras son también uno de los problemas principales del Mar Menor. En 1994 la Confederación Hidrográfica del Segura, organismo autónomo del gobierno central, autorizó el uso de acuíferos salubres para paliar la peor sequía del siglo. Las desaladoras se multiplicaron y, una vez superada la sequía, siguieron trabajando y sus vertidos continuaron acabando en el Mar Menor.

La gravedad de las consecuencias no se observaron hasta 2016, cuando la albufera fue bautizada como "sopa verde"cuando el exceso nutrientes disparó la producción de fitoplancton, algas microscópicas inofensivas para el ser humano pero mortales para la vegetación del fondo. Nueve meses después, el 85% de las praderas submarinas habían desaparecido. Ese fue el aviso más importante de la catástrofe que estaba por llegar a finales de 2019 tras la gota fría de la DANA.

En 2019, situaciones de falta de oxígeno (anoxia) en las zonas más profundas de la laguna empujaron a los animales hacia áreas periféricas y convirtieron algunas playas en gigantescos cementerios de fauna acuática. Como recogió un especial de Informe Semanal sobre la catástrofe en el Mar Menor, la riada que provocó la DANA en 2019 arrastró toneladas de agua dulce y tierra con nitratos. La calma que siguió a la tempestad impidió que las dos capas de agua de diferente salinidad y densidad se mezlcaran y el fondo se quedó sin oxígeno.

El 12 de octubre el viento hizo aflorar esa capa anóxica en el norte de la laguna y playas como la de San Pedro del Pinatar amanecieron cubiertas de peces muertos: tres toneladas de peces y crustáceos murieron asfixiados. El problema no fue la entrada de agua dulce que favoreció la formación de las capas, sino los nutrientes arrastrados por el agua, que son el “combustible” del proceso eutrófico y que se sumaron a los nutrientes que ya contenía la laguna, perjudicada desde la década de los 80 por la actividad humana. Según el Instituto de Oceanografía, unos días después de la DANA se analizaron muestras de agua de la laguna encontrándose concentraciones de nitratos en torno a 13 mg/L, cien veces por encima de las que se pueden considerar normales.

El informe del Instituto Español de Oceanografía concluyó entonces que la DANA fue el detonante de la masiva mortandad, pero que antes ya había una clara tendencia hacia un nuevo episodio de eutrofización, la verdadera causa del deterioro de la laguna salada.

La agricultura, en el punto de mira

Según han señalado en reiteradas ocasiones tanto grupos ecologistas como investigaciones, la eutrofización por la actividad agraria ha convertido al Mar Menor en un ecosistema extremadamente vulnerable a múltiples factores como pueden ser las lluvias torrenciales o las altas temperaturas. La alerta sobre la vulnerabilidad del ecosistema se ha mantenido durante estos últimos años e informes como el último estudio de seguimiento del estado ecológico del Mar Menor del pasado julio anunciaron en su día una posible nueva catástrofe como la de 2019.

24 horas - "El Mar Menor se recuperará si se regulan los vertidos" - Escuchar ahora

Concretamente, a mediados de enero se produjo una entrada de aguas cargadas en nitrato con valores de hasta 128,4 µmol NO3/l en las proximidades de la rambla y una subida en la concentración media de nitrato en la columna de agua de la laguna superando 12,67 µmol NO3/l. Estos valores superaron los máximos históricos y fueron señalados por el Instituto de Oceanografía como "una amenaza para el estado de la laguna esta primavera y el próximo verano". Asimismo, se registraron dos bajadas puntuales de oxígeno a principios de junio y de julio.

Desgraciadamente, las predicciones de estos informes se cumplieron y un último episodio de muertes de peces tiene lugar desde la semana pasada. La cuenta en la red social Twitter de S.O.S. Mar Menor fue la que dio la voz de alarma y a la denuncia se unieron decenas de usuarios a través de vídeos e imágenes. Desde entonces, los servicios de limpieza han recogido toneladas de ejemplares de diferentes especies y el Ayuntamiento de Cartagena ha cerrado ocho playas.

La contaminación por la actividad agrícola en el Mar Menor se remonta a 1994, cuando la Confederación Hidrográfica del Segura, organismo autónomo del gobierno central, autorizó el uso de acuíferos salubres para paliar la peor sequía del siglo. Las desaladoras se multiplicaron y, una vez superada la sequía, siguieron trabajando y sus vertidos continuaron acabando en el Mar Menor. La gravedad de las consecuencias no se observaron hasta 2016, cuando la albufera fue bautizada como "sopa verde".

El Mar Menor era entonces un enfermo muy grave que, con la llegada de la DANA, tocó finalmente fondo. La catástrofe medioambiental del año 2019 supuso una nueva alerta y fue entonces cuando la Guardia Civil clausuró 31 pozos y desaladoras ilegales en fincas agrícolas. Además, en el Caso Topillo por presunto delito medioambiental se pasaron a investigar a medio centenar de sospechosos. Ese mismo año se calcularon también 9.500 hectáreas de regadíos ilegales, un 20% de la superficie cultivada.

Las organizaciones ecologistas ANSE y WWF apuntaron en un comunicado que los vertidos cargados en nitratos continúan y lamentaron que el Gobierno de la Comunidad Autónoma "renuncie a su responsabilidad en la grave crisis del Mar Menor". Las críticas también llegaron al gobierno regional por parte de la oposición, pero la responsabilidad continúa en el aire.

La "patata caliente" de la responsabilidad

La primera de las medidas que tomó el gobierno murciano al conocerse el nuevo episodio de ecocidio en el Mar Menor fue pasar la "patata caliente" de la responsabilidad al Ejecutivo central anunciando una denuncia contra la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. El Estado reaccionó acusando igualmente al gobierno regional de eximir sus responsabilidades. Según declaró Ribera a RNE el pasado fin de semana, el Partido Popular murciano "evita atacar el problema" y "la competencia es del gobierno regional".

Los peces muertos continúan apareciendo en las playas de La Manga del Mar Menor

Los peces muertos continúan apareciendo en las playas de La Manga del Mar Menor REUTERS / EVA MANEZ

La semana pasada y tras un Consejo de Gobierno extraordinario, el presidente murciano, Fernando López Miras (PP), exigió al Gobierno central más competencias para dar una solución a la situación del Mar menor. El presidente aseguró que necesita controlar la cuenca hidrográfica y la demarcación de costas para ampliar la entrada de agua del mediterráneo al mar menor y así afrontar la crisis medioambiental que ahoga a la albufera. Asismismo, anunció que prohibirá por decreto ley los vertidos al Mar Menor por la rambla cartagenera del Albujón.

"Queremos poder contar con la competencia para actuar en el acuífero de una vez por todas y desarrollar las actuaciones pertienentes de forma urgente", denunció López Miras en unas declaraciones recogidas por RNE. Recuperar el calado de la gola de Marchamalo para intercambiar agua de la cubeta norte a la sur para oxigenar esta última es, según los expertos del comité de asesoramiento científico de López Miras, una medida esta "más que necesaria". Tal es así que el Gobierno murciano ha amenazado con recurrir a los tribunales si el central no se lo permite.

Tiene competencias de sobra para hacer lo que necesita hacer

14 horas Fin de Semana - Ribera critica la actitud del Gobierno murciano con el Mar Menor: "Tiene competencias de sobra" - Escuchar ahora

No obstante, el Ejecutivo central ha calificado las peticiones del murciano como "una cortina de humo". "A mí esto me parece, además de un disparate, una cortina de humo", ha manifestado Teresa Ribera este fin de semana en una entrevista en el programa de RNE 14 Horas fin de semana. La ministra ha recordado que las competencias no se pueden facilitar, sino que "se debería modificar el estatuto de autonomía con arreglo a la Constitución". Además, Ribera ha hecho hincapié en que la solución no es "diluir el Mar Menor en el Mediterráneo".

Según la ministra, López Miras "tiene competencias de sobra para hacer lo que necesita hacer, que es velar porque se deje de envenenar el Mar Menor", pese a que no se haya actuado correctamente después de la última anoxia de 2019. Ante las acusaciones de falta de apoyo por parte del gobierno murciano, Ribera ha destacado que ha sido la región a la que han dedicado "más recursos y más esfuerzos" y ha denunciado un emborronamiento de la resposabilidad de los populares en Murcia, que "no han hecho nada desde el gobierno regional".

El PP derogó la ley del Mar Menor en 2001

El Mar Menor cuenta con numerosas figuras de protección: es Parque Regional, Espacio Natural Protegido y parte de la Red Natura 2000 de la UE, con Zonas de Especial Protección para las Aves y de Especial Conservación. También es Humedal de Importancia Internacional y Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo. No obstante, desde 2001 y hasta 2020 no contó con una ley que lo protegiese.

El Mar Menor tuvo su propia ley en 1987. Promulgada por el gobierno del socialista Carlos Collado, fue recurrida por el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional por considerar que invadía competencias del Estado y los ayuntamientos. El TC falló a favor de la Comunidad Autónoma en 1994, pero, un año después, el PP ganó las elecciones en la Región de Murcia, que gobierna desde entonces. En 2001 el PP derogó la ley del Mar Menor y no estableció una nueva hasta el pasado 2020, tras la catástrofe mediambiental de la gota fría.

La sociedad en general ha sido responsable de llegar a esta situación

Más tarde, en 2019, Fernando López Miras exigió más implicación al gobierno central en una entrevista para Informe Semanal. En esa misma entrevista el presidente murciano declaró, respecto al ecocidio de 2019, que "la sociedad en general ha sido responsable de llegar a esta situación".

Los vecinos, desesperados, pasan a la acción

“Vemos un cambio climático muy importante en el Mar Menor y esto va a peor”, aseguraba la semana pasada un vecino a TVE mientras veía cómo miles de peces muertos emergían en la orilla. “Los camarones se tiraban al cuerpo y nos picaban y en treinta años yo no había visto esto”, apuntó otro sobre la dramática situación que vive el Mar Menor desde la semana pasada. Los vecinos de la albufera se han mostrado desesperados ante los medios de comunicación y a través de redes sociales como Twitter.

Tras la aparición de peces muertos en sus orillas, la opinión general es la de sentirse abandonados por las tres administraciones, algo por lo que muchos vecinos han decidido pasar a la acción. Con el hashtag #SOSMarMenor algunos usuarios de Twitter están difundiendo imágenes y vídeos del drama medioambiental. Las calles y carreteras murcianas se llenaron de pintadas e incluso unos ingeniosos vecinos convirtieron sus paraguas en reivindicaciones ambulantes ante el borrado de dichas pintadas.

Asimismo y ante la situación que vive esta laguna salada desde hace años, un grupo de profesionales de la Universidad de Murcia junto a la abogada y profesora de Filosofía del Derecho, Teresa Vicente Giménez, lanzaron una iniciativa para convertir al Mar Menor en persona jurídica y que tenga sus propios derechos. Para que el Parlamento debata sobre una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) tiene que contar con 500.000 firmas y deben conseguirse en un tiempo determinado. En este caso el plazo termina el 28 de octubre y la propuesta ya cuenta con 275.000 firmas.