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Cuba

Las claves de las protestas en Cuba: una "tormenta perfecta" de crisis económica, sanitaria y hartazgo político

  • A la crisis y el desabastecimiento que suman la pandemia y las nuevas expectativas de los jóvenes 
  • Los analistas coinciden en que "ya no hay vuelta atrás" después de unas movilizaciones históricas

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Cuba culpa achaca las protestas a la manipulación en las redes y al bloqueo de EE.UU.

Tras décadas de aparente estabilidad política y social, a pesar de una situación económica endémicamente precaria, miles de manifestantes han salido a la calle en Cuba contra la escasez de alimentos y medicamentos básicos. Se trata de una de las mayores protestas desde la revolución comunista de 1959, solo equiparables al "Maleconazo" de 1994, y han provocado ya la reacción de los principales líderes de la comunidad internacional.

En la isla hay actualmente una "olla a presión que está estallando", explica a RTVE.es Vicente Botín, excorresponsal de Televisión Española en Cuba y especialista en América Latina. Entre los múltiples factores que han llevado al límite al país, tanto él como la mayoría de expertos señalan a la "terrible" situación económica como uno de los principales.

Al desabastecimiento de alimentos y de medicamentos se ha sumado durante la etapa de Donald Trump en la Casa Blanca el recrudecimiento del bloqueo impuesto hace décadas por Estados Unidos. Medidas, como la prohibición del envío de las vitales remesas por parte de los emigrantes cubanos, que el nuevo presidente Joe Biden prometió revertir. De momento, solo promesas.

"Biden ha dicho muy buenas palabras, pero la verdad es que todavía no las ha llevado a cabo todavía no se ha producido. En Cuba los que tienen FE (familiares en el extranjero) son los que viven. Si Estados Unidos corta el suministro de remesas, no tienen nada", asegura Botín.

14 horas - Guillermo Nova, periodista: "En Cuba se ha dado la tormenta perfecta" - Escuchar ahora

Crisis sanitaria en un país con "médicos de sobra"

A la maltrecha situación se suma la pandemia de coronavirus, que durante más de un año el país "había sido capaz de contener a niveles tolerables, pero que se ha desatado sin que el Gobierno sea capaz de dar respuesta", ha señalado a RNE Guillermo Nova, periodista y también excorresponsal en La Habana.

El brote en la zona de Matanzas ha puesto al descubierto el principal problema en la sanidad de un país que precisamente destaca por "tener médicos de sobra": la falta de medicamentos y equipamiento sanitario en general, lo que desde el Gobierno cubano de Miguel Díaz-Canel achacan al embargo de Estados Unidos.

Pero la pandemia no solo ha afectado en lo sanitario, sino también en lo económico. La falta de turistas en un país con una gran afluencia de visitantes ha supuesto un fuerte golpe en el sustento de la isla. "Mucha gente dependía del turismo para tener ingresos, porque el Estado no puede ofrecer trabajo a toda la población como ha ocurrido en otras épocas", ha detallado en una entrevista a Radio 5 Anna Ayuso, investigadora sobre América Latina del Barcelona Centre for International Affaris CIDOB. "Es una tormenta perfecta: la crisis sanitaria y económica han provocado una implosión", resume Nova.

Choque generacional sin la "vávula de escape" de la migración

Otro ingrediente de esta protesta es el choque generacional entre las élites dirigentes, que según Botín todavía están formadas por los "dinosaurios" que hicieron la revolución y las nuevas generaciones "con acceso a internet y que están viendo cómo se vive en el mundo".

Coincide con él Ayuso, que explica que "las generaciones más jóvenes están impulsando esos movimientos de protesta. Es como si hubiera un decalaje entre lo que vive el Gobierno y la sociedad".

"Mientras que en las élites del partido se produce un traspaso de la generación que hizo la revolución a la que vivió el periodo revolucionario, los jóvenes post periodo especial -la gran crisis económica en los 90 producida tras el derrumbe de la URSS- han vivido otro relato que no es el triunfalismo, son las penurias", argumenta.

Entre los jóvenes que protagonizan las manifestaciones "la ideología no es su motor", sino que "buscan un proyecto de vida diferente". Ya no quieren o no pueden emigrar, por el endurecimiento a las solicitudes de asilo que impuso Trump. Precisamente el Gobierno cubano pierde esa "válvula de escape" que abría para descomprimir la situación cuando esta empeoraba.

Una inédita ola de protestas contra el régimen recorre las calles de Cuba

"Ya no hay vuelta atrás" después de estas protestas

"Todas las crisis políticas de la revolución cubana se han resuelto por la vía migratoria, pero ahora se presenta un escenario nuevo", coincide Nova. Entre las protestas que se vivieron el domingo, que dejaron cientos de detenidos, y otras masivas como el "Maleconazo" de 1994 hay dos diferencias fundamentales, según desgrana Ayuso. La primera, que ahora los manifestantes cuentan con las redes sociales para organizarse.

Pero la segunda, aún más importante, es que ahora las protestas no han surgido en La Habana, como ocurrió en los 90, sino en una ciudad pequeña como San Antonio de Baños, y entre personas que "normalmente no eran conflictivas", procedentes de capas humildes de la población.

"No se trata solamente de un sector intelectual de la capital, sino que es una cosa generalizada en el país. No puede ser que todas esas personas sean mercenarios de Estados Unidos", como ha defendido Díaz-Canel, asegura la investigadora del CIDOB.

Sobre qué puede pasar con estas protestas, Botín es pesimista. "Este Gobierno va a ser incapaz de moderarse y dar una salida democrática. Pienso que puede haber un baño de sangre", augura.

Nova cree que la movilización "ya es un antes y un después", ya que no se daban protestas así desde hacía décadas, algo en lo que coincide Ayuso, que cree que "no hay vuelta atrás". "Tampoco va a haber una implosión del régimen, que es muy estable y con mucho control social".

Todo dependerá, destaca, de "qué capacidad de mantener la movilización puede haber por parte de los opositores", grupos muy fragmentados desde la muerte de figuras como la de Osvaldo Pallá. Están además divididos entre la oposición tradicional, "con apoyo exterior y conectada internacionalmente", pero que no es la que "está dinamizando las protestas".

Eso sí, aunque el Gobierno pueda aguantar esta sacudida social, es posible que "el inmovilismo conduzca a nuevas implosiones", que ya se han venido gestando en los últimos años y que podrían repetirse en un futuro, vaticina Ayuso.

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