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En la ruta canaria (IV)

El vía crucis de los migrantes en Canarias: vivir en hoteles, campamentos y la calle entre la solidaridad y el racismo

  • Cruz Roja multiplica por diez su presencia en las islas: en septiembre de 2020 atendió a más de 23.000 personas
  • Vecinos de las islas crean plataformas solidarias para darles apoyo de todo tipo, pero también crece el racismo

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 Jóvenes maliensess esperando en la puerta de un albergue
Jóvenes maliensess esperando en la puerta de un albergue EFE

En el macrocampamento 'Canarias 50' se encuentran alojadas unas 450 personas migrantes que han llegado en los últimos meses a Gran Canaria. La prensa no puede acceder al interior de estos centros, pero siempre hay gente entrando y saliendo. Se nos acerca un grupo de jóvenes y pregunta si sabemos algo de su destino. “¿Se sabe algo sobre lo que harán con nuestras vidas?”, pregunta Demba, un chico con unos ojos negros grandes que transmiten la perplejidad de un viaje frustrado.

"Estamos bien aquí, pero necesitamos salir de estos campamentos", denuncia Demba. Su rutina se ha vuelto monótona. Como él, la mayoría de los migrantes que allí recalan están agradecidos por todo lo que se les ofrece, pero no basta con comer y dormir. Cada día que pasan en el centro se desvanece su motivación y la felicidad por haber vencido al mar. Han logrado llegar vivos a las costas de Europa, pero ¿ahora qué?

Las Islas Canarias son tan solo un lugar de tránsito para ellos, sin embargo, muchos aún no han logrado continuar rumbo a su destino. Las llegadas han sido incesantes en los últimos seis meses y esto ha provocado un colapso en el sistema de acogida. Los que no son vulnerables (mujeres, menores, solicitantes de asilo y protección internacional) viven en campamentos y hoteles y decenas se encuentran en 'situación de calle'

Cruz Roja multiplica por diez su presencia en las islas

Detrás de las cifras hay historias de vida, pero para comprender la dimensión del asunto el portavoz nacional de Cruz Roja, Jose Javier Sánchez, recurre a los datos y la realidad es que en septiembre de 2019 esta organización solo contaba con 160 plazas en el archipiélago y durante ese año ya atendieron a 2.144 personas. "El proceso de las llegadas ha sido progresivo con puntos de inflexión", explica a RTVE.es.

La punta del iceberg se da en septiembre de 2020. "Atendimos a 23.347 personas. Solo de septiembre a diciembre llegaron más de 16.000. Nos vimos desbordados y con la ayuda de los Cabildos y otras organizaciones como CEAR Cruz Blanca tuvimos que habilitar residencias, polideportivos e instalaciones para dar una acogida”. En cuatro meses abrieron unas 10.000 plazas.

Justo ese mes de diciembre el Consejo de Ministros aprobó destinar 30 millones de euros a Cruz Roja para atender el estado de necesidad de las personas migrantes que lleguen a las costas y se encuentren en situación de vulnerabilidad debido al deterioro físico y a la carencia de apoyos sociales, familiares y medios económicos.

Las personas que están alojadas en estos campamentos son conscientes ante la situación de colapso que se da en los centros. "A mí me da igual comer o beber, estoy acostumbrado al hambre, pero lo que necesito es saber algo", dice Demba, el joven maliense.

El responsable de Cruz Roja explica a RTVE.es que su gran preocupación no es solo la de alojar a los migrantes, sino poder detectar "perfiles de especial vulnerabilidad, personas en situación de trata, menores que se han declarado como mayores de edad o personas que son solicitantes de asilo”.

"Estaba en una habitación de un hotel, pero no vine a esto"

El reto durante estos meses no ha sido solo el de habilitar los recursos habitacionales, sino atender a todas las necesidades, explican desde Cruz Roja: "En septiembre nos encontramos con que la pandemía había paralizado al sector turístico, por lo que los hoteles accedieron a la acogida de muchas de estas personas para que nadie se quedara en la calle".

Muchos migrantes han estado alojados en estos espacios. "Estaba en una habitación de un hotel, pero no vine a esto", continua Demba con su relato. Tiene 27 años y huyó de los conflictos del norte de Mali. Vino a España para ayudar a los suyos. "Tengo a mi familia que espera que le mande algo de ayuda para poder vivir", explica agobiado.

Las fotos de las personas migrantes en hoteles se vieron en todas partes, pero añade: "Todos nos veían en un hotel pero nadie veía nuestras heridas, nuestro dolor durante este viaje y la angustia que tenemos por seguir nuestra ruta".

Desde Cruz Roja aseguran que no quedará nadie viviendo en las grandes cadenas hoteleras. "Nuestros centros están abiertos, las personas pueden entrar y salir, muchos han sido trasladados a otros recursos de acogida en la Península y otros tantos se han marchado por su cuenta con familiares", explica el portavoz. La organización se encarga del traslado a la Península de aquellas personas más vulnerables.

También destacan desde la organización que en todas las islas cuentan con 16.000 personas voluntarias. Con el aumento de las llegadas de septiembre a diciembre se han sumado 4.000 voluntarios más.

“Cuando las instituciones dan la espalda, las personas nos ponemos de frente”

Helena no puede alejarse del móvil. Lo mira todo el rato. Tiene varios grupos a los que atender. En su WhatsApp hay un grupo llamado 'Somos Red' en el que hay unas 150 personas, pero hay otro más pequeño que se llama 'Acompañamiento'. Helena es profesora, tiene 34 años, vive en Gran Canaria y cuando comenzó a ver la gestión del colapso migratorio no lo dudó y se puso en marcha. 'Somos Red' se define como una plataforma de vecinos de Gran Canaria que busca ofrecer apoyo a las personas migrantes atrapadas en estas tierras. La iniciativa nace de una forma totalmente espontánea para dar respuesta a los migrantes que necesitan ayuda, con reparto de comida y asesoramiento legal, entre otras cuestiones.

Interrumpe la entrevista porque suena su teléfono para informarle de que hay cuatro chicos en 'situación de calle' que no tienen mantas y se espera una noche fría en la isla. RTVE.es le acompaña. Se dirige al coche, nos hace un hueco entre tantas mantas y efectivamente localiza a las personas que están a la intemperie. "Querían llevarnos al campamento de Las Raíces en Tenerife y nos negamos. Todos sabemos que en este campamento hay muchos problemas, vivimos mejor en la calle".

Rada es uno de los cuatro migrantes. Nos cuenta que lleva cinco meses viviendo en la calle. "No quiero quedarme atrapado en estos campamentos", confiesa. Creía que podía seguir su ruta, pero se ha encontrado con muchos obstáculos y no descarta volver a su país. "Duermo en la calle, de día voy a un centro de Cáritas para ducharme y con la comida me apaño", explica bajando la mirada. "Nunca pensé que iba a ser un vagabundo pidiendo en la calle", concluye. 

 Personas migrantes en situación de calle

Personas migrantes en situación de calle Foto cedida por Somos Red

Helena se muestra preocupada. Aumenta el número de personas que vive en la calle en la isla. “Desde Somos Red estamos atendiendo a unas 200 personas en la isla de Gran Canaria”, confirma. "Tenemos a profesionales de Derecho que les indican cómo proceder. Hay personas que hacen comida en sus casas para ellos y otras que directamente hemos acogido en nuestras casas". Helena decidió abrir las puertas de su propia casa a un joven herido con un esguince al que atendió una noche en la calle. "Sentía mucha impotencia, estaba mal y había una tormenta", dice.

Pero el fenómeno migratorio en Canarias y la explosión de los ultimos meses ha provocado solidaridad pero también rechazo por la situación de creada en muchas zonas de las islas.

"Hay gente que nos ayuda, pero otros huyen y no quieren saber nada de nosotros", dicen desde 'Somos Red'.  Esta situación ha generado mucha tensión en la población autóctona, reconocen, con un claro aumento de actitudes racistas y xenófobas, sobre todo en las zonas donde se ubican los campamentos.

"Nadie quiere tener a inmigrantes en su barrio", cuenta a RTVE.es María, una vecina con la que nos paramos unos minutos. "Un sentimiento alimentado por el discurso de la extrema derecha en el que muchas personas caen porque tienen miedo", añade. "Aquí estamos pasándolo mal con la bajada del turismo", sentencia. 

Helena reconoce que hay un problema social que ella define como "muy grande". "Muchas familias están sufriendo las secuelas de la crisis económica derivada de la pandemia y piensan que vienen a quitarles el poco trabajo que hay", señala. "Se genera rechazo y miedo", denuncia.

Ella seguirá ayudando, consciente de que sola no puede cambiar el mundo, pero asegura: “En la plataforma estoy viendo cómo la capacidad social y la solidaridad generan un espíritu comunitario” y concluye: “Cuando las instituciones dan la espalda pues las personas nos ponemos de frente”. 

“El problema transversal grave es la frustración”

"El problema transversal grave es la frustración de las personas a las que atendemos, que se han metido en una patera y se han jugado la vida, y que esperan que esa patera no sea el final de su viaje", asegura el portavoz de Cruz Roja. Estas personas tienen otro destino en mente y la isla es tan solo un lugar de tránsito. De ahí su frustación al verse atrapados de nuevo rodeados de mar.

"Al verse aquí un mes y otro mes les produce ese sentimiento y entonces muchos abandonan las instalaciones y nos dicen: 'Yo he salido para marcharme, no para quedarme aquí'", asegura Sánchez.

Considera imprescindible mejorar las condiciones de los campamentos. "En 'Canarias 50' y el 'Matorral', que son dos de los campamentos que gestiona Cruz Roja, estamos quitando carpas, mejorando los aseos y creando condiciones más dignas”, explica.

Insiste en señalar que esos espacios están pensados para una situación de emergencia y son temporales. "Lo más importante y lo que ellos necesitan es saber que va a pasar con sus vidas", concluye Sánchez.

Las autoridades locales crítican la gestión del Gobierno de España

"Primero la concentración del muelle de Arguineguín, luego la creación de espacios poco dignos para ser alojados y, lo más alarmante, una clara vulneración de derechos para impedirles salir de las islas”, denuncia Carmelo Ramírez, consejero de Solidaridad del cabildo de Gran Canaria.

Se han sentido abandonados por la Unión Europea y por España, argumenta. Lamenta que se creen estos espacios para "confinar a las personas" en lo que define como "grandes cárceles", critica Ramírez.

La mala gestión, en su opinión, además alimenta los discursos racistas y xenófobos. "Hay voces que se aprovechan de la llegada de inmigrantes para crear un clima de miedo y xenofobia. Es necesaria la derivación de las personas que llegan a Canarias", lamenta, para pedir hacer frente a todos los bulos que se crean sobre la delincuencia de los migrantes. 

Bulos sobre la inmigración en Canarias

Le preocupa que "lo malo"- el aumento del racismo- prevalezca sobre "lo bueno"- la ola de solidaridad- y destaca la cara de la sociedad canaria, que ha tratado de ayudar al que viene. 

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