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De los Goya a Os Ancares

  • El cineasta Oliver Laxe rehabilita una antigua casa familiar para convertirla en foco cultural en una aldea despoblada
  • O que arde, dos premios Goya y premio del jurado en Cannes, fue rodada íntegramente en Os Ancares, en las inmediaciones de Vilela

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Óliver Laxe vuelve a la Galicia rural un año después de la nominación a los Goya de 'O que arde'

“Yo estoy obsesionado con este sitio. Siempre he venido aquí a pasar mucho tiempo. Es el sitio de donde es mi madre, de donde eran mis abuelos. Yo es que soy feliz aquí, soy pleno.” Es el sitio de Oliver Laxe, actor, director de cine. El lugar se llama Vilela, una aldea despoblada desde hace doce años en la comarca de Os Ancares (Lugo) que el joven cineasta está empeñado en devolver a la vida: “Hay que defender este patrimonio, tanto el material como el inmaterial”, insiste con vehemencia.

A Oliver le queda muy lejos la alfombra roja de los Goya de 2020, aquel momento de competición directa con Amenábar y Almodóvar por el Goya a la mejor película española del año. “Han pasado unos meses, pero me da la sensación de que ha pasado muchísimo más tiempo”, recuerda divertido. Porque de momento, cuando le encontramos en Vilela, estaba ocupado en atender al arquitecto.

Está rehabilitando la antigua casa familiar para convertirla en foco cultural de la comarca y eso absorbe toda su atención: “Estamos a punto de inaugurar, es un centro de desarrollo rural, aquí se van a organizar talleres, estudios, conferencias, es también un cine club de montaña, un poco un sitio donde nos reunamos los vecinos. Aquí hay 4,5 personas por kilómetro cuadrado. Si desaparece aquí la gente tenemos un gran problema medioambiental.”

El proyecto en el que trabaja incluye el pastoreo con cabras para combatir incendios y limpiar el monte con la intención de recuperar el valor de lo rural. “Yo creo, tengo fe, de que aún estamos a tiempo. Con el abandono del rural, el cambio climático hace que esto sea un polvorín y la fertilidad de la tierra en Galicia es enorme. Tengo la sensación de que tenemos que volver atrás y el silvopastoreo puede ser el camino para conseguir esa relación de armonía entre animales, plantas, árboles y humanos.”

La cultural en lo rural

Cuando le preguntamos a Oliver si piensa que se está eliminando el complejo de volver al pueblo, no lo duda y dispara: “Hay un movimiento serio de responder a esa pregunta que tenemos todos los españoles dentro, dónde estás, vuelve a casa. La revolución ha de ser cultural en el rural. Precisamente en estos tiempos, que son bastante irónicos porque siempre se ha dicho que los paletos se quedan en los pueblos y ahora los paletos son los que se quedan en las ciudades.”

Su película más premiada, O que arde, dos premios Goya y premio del jurado en Cannes, fue rodada íntegramente en Os Ancares, en las inmediaciones de Vilela, su casa, el lugar que no deja de inspirarle: “Sigo escribiendo guiones. Siempre he escrito mis guiones aquí y son proyectos que están muy vinculados con este valle. Creo que soy de este valle, que pertenezco a este valle y mis próximas películas van a tener lugar aquí. Pero cada vez me echaré más al monte. Ahora sigo con mis proyectos fotográficos, pero lo que más me interesa ahora mismo no es ver pelis, o leerme libros de artistas. Es investigar sobre pastoreo rotacional, pastoreo intensivo, tipos de cierres, tipos de cabras, tipos de semillas. Yo creo que nunca he sido más cineasta que aquí. Porque esto es un proceso creativo constante. La relación con el territorio, con el paisaje, es muy estimulante. Una persona que se considere sensible no puede permitirse no vivir en el rural, no vivir esto”.

Apasionado y feliz le dejamos, mientras aprende a silvopastorear con su primer rebaño de doce cabras en Os Ancares, un año después de los Goya.